El Continentalismo de Per贸n frente a la globalizaci贸n sin谩rquica
El avance arrollador de la mundializaci贸n, la global-invasi贸n, es el hecho pol铆tico y cultural fundamental de esta 茅poca, ineludible a la hora de formular una propuesta que pretenda reasumir y actualizar los contenidos doctrinarios y pol铆ticos aut茅nticos del Justicialismo, magistralmente resumidos por el general Per贸n en las consignas fundacionales e incambiables de Soberan铆a Pol铆tica, Independencia Econ贸mica y Justicia Social.
La llamada globalizaci贸n no es s贸lo el resultado de la evoluci贸n de la historia humana; tampoco es simplemente la modificaci贸n profunda de la organizaci贸n y el modo de funcionamiento de la econom铆a mundial, debida al impacto del progreso tecnol贸gico. Es m谩s bien, sobre estos trasfondos, la construcci贸n de un verdadero gobierno mundial de facto, dirigido desde centros de poder con asiento visible en Washington, Londres o el Vaticano, centros que trascienden los gobiernos e instituciones formales, aunque act煤en a trav茅s de ellos, para insertarse en lo que Per贸n llam贸 la Gran Sinarqu铆a Internacional. La construcci贸n del Estado global implica necesariamente la m谩xima restricci贸n o directamente la liquidaci贸n de los Estados nacionales y de cualquier margen de soberan铆a que 茅stos pretendan conservar actualmente, en especial de los Estados vasallos, para utilizar la terminolog铆a contundente de Zgbniew Brzezinski, uno de los ide贸logos de la geopol铆tica de la mundializaci贸n.
Este proceso ha entrado en una fase de aceleraci贸n, como lo demuestran algunos acontecimientos claves:
- La decisi贸n de la OTAN (abril de 1999) de modificar sus objetivos estrat茅gicos y su campo de acci贸n y transformarse expl铆citamente, de una alianza defensiva, en las verdaderas fuerzas armadas de imposici贸n y control del gobierno mundial. Esta nueva concepci贸n geopol铆tica tuvo su bautismo de fuego en el ataque a Serbia.
- La construcci贸n de una justicia internacional, por sobre la jurisdicci贸n de los Estados nacionales, cuyo primer caso paradigm谩tico fue la detenci贸n de Pinochet, m谩s all谩 del desenlace que tuvo y de los objetivos puntuales de la geopol铆tica inglesa.
- Tras las crisis financieras producidas por los movimientos de los capitales especulativos, la creciente presi贸n para imponer controles que impliquen la creaci贸n de una verdadera autoridad financiera mundial, como ahora lo reclaman George Soros o Henry Kissinger, autoridad que lejos de proteger a los vasallos, impulsar谩 otra vuelta de tuerca para aferrarlos a煤n m谩s a la tiran铆a de los organismos financieros internacionales.
- En otro plano, que tambi茅n debe observarse con cuidado, la ofensiva ecumenista de Juan Pablo II, particularmente sus dos recientes giras por Egipto y Palestina, que implican una aceleraci贸n de la promoci贸n desembozada del judeocristianismo, sost茅n espiritual fundamental del nuevo orden.
Las advertencias y propuestas de Per贸n
El general advirti贸 sobre la necesidad de prepararse para afrontar la etapa inexorable del universalismo, se帽al贸 los riesgos y propuso las grandes l铆neas de acci贸n.
En declaraciones al diario El Mundo, de R铆o de Janeiro, en 1948, plante贸:
"Estoy por la constituci贸n inmediata de una uni贸n aduanera sudamericana, a fin de que formemos un bloque econ贸mico capaz de discutir sobre un pie de igualdad con las grandes masas econ贸micas que se constituyen en otras latitudes. Es necesario que los latinoamericanos unan sus esfuerzos, a fin de que la gran civilizaci贸n de que son herederos -desde Grecia ac谩- no desaparezca absorbida por los eslavos y anglosajones, constituidos actualmente en bloques antag贸nicos, pero que en cualquier momento pueden unirse".
En el Modelo Argentino, m谩s de un cuarto de siglo despu茅s, expresa:
"Dif铆cil y sutil tarea es 茅sta para los hombres del futuro: lograr una integraci贸n que no consista en una nueva manifestaci贸n enmascarada del imperialismo; compatibilizar el universalismo con la indispensable preservaci贸n de la identidad de los pueblos. As铆 como sostuve que una aut茅ntica Comunidad Organizada no puede realizarse si no se realiza plenamente cada uno de sus ciudadanos, pienso que es imposible concebir una integraci贸n mundial arm贸nica sobre la base de una nivelaci贸n indiscriminada que despersonalice a los pueblos y enajene su verdad hist贸rica.
Para nosotros, los argentinos, esta ardua labor nos exige robustecer desde ya una profunda cultura nacional, como 煤nico camino para consolidar el ser nacional y para preservar la unidad en las etapas que se avecinan (...)
Deben considerarse dos etapas esenciales, a las que me he referido en innumerables oportunidades: la del Continentalismo y la del Tercer Mundo. La etapa del Continentalismo configura una transici贸n necesaria... Debemos actuar unidos para estructurar a Latinoam茅rica dentro del concepto de Comunidad Organizada y es preciso contribuir al proceso con toda la visi贸n, perseverancia y tes贸n que haga falta. Tenemos que asumir el principio b谩sico que dice "Latinoam茅rica para los latinoamericanos"...
No cabe duda de que el Tercer Mundo deber铆a conformarse como una extensa y generosa comunidad organizada. El Modelo Argentino incorpora y sintetiza nuestra Tercera Posici贸n; pero no puedo dejar de reconocer que Tercer Mundo y Tercera Posici贸n no significan lo mismo. La Tercera Posici贸n es una concepci贸n filos贸fica y pol铆tica. No todos los pa铆ses que integran el Tercer Mundo participan necesariamente de ella. Es prudente admitir en consecuencia que la fortaleza del Tercer mundo ha de residir precisamente en la s贸lida configuraci贸n de un movimiento que respete la pluralidad ideol贸gica, siempre que conserve el denominador com煤n de la liberaci贸n".(Modelo Argentino, Argentina en la Comunidad Mundial).
En el arco temporal de casi 30 a帽os se advierte la admirable profundidad y coherencia del pensamiento de Per贸n, que traza las grandes l铆neas conceptuales y estrat茅gicas para afrontar esta etapa hist贸rica y no ser disueltos como Naci贸n en el proceso de mundializaci贸n: la Tercera Posici贸n como respuesta doctrinaria y pol铆tica y la construcci贸n del Continentalismo en Latinoam茅rica como respuesta geopol铆tica.
El justicialismo "globalizado"
Desde ciertos sectores del justicialismo se ha pretendido sostener que la aceptaci贸n lisa y llana de la globalizaci贸n impuesta por los centros de poder mundialistas, la integraci贸n de Am茅rica en el marco del proyecto norteamericano del ALCA (es decir, las "relaciones carnales" con Washington) y la construcci贸n del Mercosur, son la expresi贸n actualizada y concreta de la propuesta de Per贸n. (Ver p. e. Per贸n y la globalizaci贸n, del ex secretario de Planeamiento Estrat茅gico del gobierno de Menem, Jorge Castro, trabajo que durante su presentaci贸n mereci贸 una cobertura inusitada, por lo extensa, de los canales de noticias nacionales).
Desde esos sectores -tal es la tesis del "menemismo" y del libro mencionado- se sostiene que la 煤nica alternativa de la Argentina frente a la globalizaci贸n es "desempe帽ar permanentemente un activo papel de vanguardia en la marcha hacia el universalismo", en el sentido de que "s贸lo el impulso al cambio hacia una sociedad mundial, llevado a cabo mediante una acci贸n pol铆tico estrat茅gica efectiva, permitir谩 influir en los centros de decisi贸n como los Estados Unidos, Europa y Jap贸n" (pp. 29 y 22).
La tesis se descalificar铆a a s铆 misma por lo ingenua. Basta confrontarla con el p谩rrafo citado de Per贸n para concluir que este planteo no tiene nada que ver con el pensamiento de nuestro general. En lugar de impulsar un continentalismo latinoamericano que nos posibilite no ser arrasados por la globalizaci贸n, propone convertirse en agentes activos de esta mundializaci贸n pensada desde los centros de poder mundial. Se deja de lado el hecho crucial de que, en el marco de un proceso hist贸rico innegable, hay adem谩s una construcci贸n pol铆tica conciente que apunta a un gobierno mundial, en la que tenemos asignado el papel de vasallos. Justamente para evitarlo, Per贸n propone otra construcci贸n pol铆tica que permita conservar m谩rgenes de decisi贸n pol铆tica imprescindibles.
El justicialismo globalizado quiere en suma afianzar la alianza estrat茅gica con E.U. y constituir la Asociaci贸n de Libre Comercio Americana (ALCA), para "hacer realidad la propuesta de integraci贸n de Am茅rica del Artico al Ant谩rtico planteada por Per贸n -dicen- en 1953". Aclaremos que esta propuesta, supuestamente asumida por el general en su discurso del 11/11/53 en la Escuela Nacional de Guerra, brilla all铆 por su ausencia. Pero m谩s all谩 de este desliz, si algo est谩 claro en el pensamiento del general es que la integraci贸n latinoamericana (y no americana) tiene como primer objetivo sustraernos a la hegemon铆a yanqui y evitar ser insumidos en los esquemas de dominio geopol铆tico de las grandes potencias, E.U. la primera de ellas.
El Mercosur en la etapa continentalista
La construcci贸n del Mercosur ser铆a as铆 la expresi贸n "regional" de la propuesta de Per贸n, actualizada a la d茅cada del 90. Pero hay dos visiones y dos propuestas para el Mercosur:
- Una es la de E.U. p. e., apoyada entre otros en quienes proponen la dolarizaci贸n de la econom铆a argentina y la del conjunto del bloque regional: el Mercosur es una etapa hacia una integraci贸n mayor de toda Am茅rica, cuya expresi贸n econ贸mica ser铆a la ALCA. Se trata del proyecto de Washington de extender el NAFTA a toda Am茅rica para reforzar su propia hegemon铆a pol铆tica.
- Otra es concebir el Mercosur como un acuerdo, que deber铆a extenderse a toda Am茅rica del Sur, para preservar y defender un margen lo m谩s amplio posible de autonom铆a pol铆tica y econ贸mica, una verdadera alianza estrat茅gica que permita negociar en otros t茅rminos frente a E.U. o cualquier otro centro de poder mundial, por caso la Uni贸n Europea.
¿Qu茅 Mercosur es el que se ha estado construyendo? Desde su creaci贸n 茅ste ha seguido un itinerario contradictorio.
A favor de una integraci贸n pol铆ticamente aut贸noma podemos mencionar:
- La decisi贸n, adoptada fundamentalmente por iniciativa del Brasil, de negociar en bloque con E.U. a prop贸sito de la cuesti贸n de la ALCA, contra la intenci贸n de Washington de hacerlo por separado con cada pa铆s.
- La firma de un acuerdo entre Brasil y Argentina para una alianza estrat茅gica que trasciende los aspectos econ贸micos y abarca cuestiones pol铆ticas y militares, incluso la formaci贸n de una fuerza de defensa regional.
- La incorporaci贸n, aunque no plena, de Chile y Bolivia, especialmente significativa en el primer caso, seg煤n la visi贸n de Per贸n
- Las coincidencias de los pa铆ses miembros en torno de la cuesti贸n de la justicia supranacional, a prop贸sito del caso Pinochet y otros.
- El rechazo a la presi贸n norteamericana para que las fuerzas armadas asuman la "lucha contra el
narcotr谩fico", debido tambi茅n esencialmente a la posici贸n de Brasil.
Pero hubo tambi茅n hechos que generaron conflictos internos y abren, a prop贸sito del Mercosur, un signo de interrogaci贸n:
- La decisi贸n de la Argentina de incorporarse como aliado extra-OTAN de E.U. (concretada) y el pedido de sumarse directamente a la OTAN (no concretado).
- Las diferencias entre Argentina y Brasil a prop贸sito de la situaci贸n de Colombia. La posici贸n inicial argentina pareci贸 admitir la posibilidad de una intervenci贸n militar norteamericana, alternativa rechazada por Brasil.
- La propuesta de dolarizaci贸n sustentada por Menem y parte del establishment econ贸mico-financiero argentino, que significar铆a la liquidaci贸n del bloque como alternativa de integraci贸n aut贸noma.
- Las diferencias entre Brasil y Argentina a prop贸sito de las elecciones de Per煤. La posici贸n brasile帽a, que modific贸 el planteo inicial del gobierno de De la R煤a, fue la que impidi贸 que la OEA aprobase la descarada intervenci贸n que promov铆a Washington en cuestiones estrictamente internas de ese pa铆s. Este hecho, m谩s all谩 de las declaraciones, ilustra la continuidad de la pol铆tica exterior argentina, a pesar del cambio de Menem por su sucesor, continuidad evidente en muchos otros aspectos.
- La devaluaci贸n de la moneda brasile帽a, efecto de la presi贸n internacional, pero que provoc贸 un golpe severo a la econom铆a argentina y dio argumentos a quienes propician la profundizaci贸n del acercamiento a E.U.
Si no hay alianza estrat茅gica entre Argentina y Brasil, m谩s Chile, no hay posibilidad de integraci贸n de Am茅rica del Sur. Esto lo vio claro el general, que intent贸 concretarla durante su primer gobierno, sin lograrlo, por la oposici贸n de sectores internos de Brasil contra la pol铆tica de Getulio Vargas. Luego, en la d茅cada del 70, durante el breve gobierno justicialista, no hubo posibilidad de alianza, en la medida que Brasil era la potencia proconsular de E.U.
Pero actualmente Brasil parece apuntar a lograr un margen de independencia frente a la geopol铆tica norteamericana. No ha desactivado sus proyectos tecnol贸gicos estrat茅gicos, no acept贸 intervenir en la guerra del Golfo; ha rechazado las amenazas de internacionalizaci贸n de la Amazonia (aspecto fundamental de sus actuales diferencias con Washington); ha objetado la intervenci贸n norteamericana en Per煤 y una eventual intervenci贸n militar en Colombia.
Argentina fue por el contrario la que, apart谩ndose de la idea de Per贸n, actu贸 en estos 煤ltimos diez a帽os como punta de lanza de la geopol铆tica norteamericana en el Cono Sur, en lugar de buscar con Brasil un real entendimiento. El 煤ltimo viaje de De la R煤a a E.U. parece anticipar que no habr谩 grandes cambios en este sentido.
No es 茅ste el concepto de Per贸n sobre el continentalismo. Hace falta un replanteo del Mercosur que pasa esencialmente por la relaci贸n Argentina-Brasil y el abandono de las "relaciones carnales" con Washington
Para el Mercosur hay tres opciones:
1. Una etapa hacia una integraci贸n americana bajo la 茅gida de E.U.
2. Un bloque regional encabezado por Brasil, pero subordinado a E.U., seg煤n el esquema de potencia proconsular, de Kissinger, o de Estados cabeza de conglomerados regionales, con base cultural com煤n, de acuerdo con el esquema de Estado mundial, de Huntington.
3. Un bloque sudamericano con un margen significativo de autonom铆a pol铆tica.
Y tres opciones tambi茅n hay para la Argentina:
1. Profundizaci贸n de las "relaciones carnales" y eventualmente p. e. incorporaci贸n al NAFTA (proyecto que la pr贸xima administraci贸n yanqui reflotar谩).
2. Integraci贸n al Mercosur, pero con rol subordinado a Brasil en el esquema "Brasil potencia industrial y tecnol贸gica y Argentina proveedora de alimentos y materia prima", esquema que no escapa a las intenciones de Itamaraty.
3. Integraci贸n al Mercosur, pero en el marco de una verdadera alianza estrat茅gica, pol铆tica, econ贸mica y de defensa regional que pueda ampliarse a toda Am茅rica del Sur, sin aceptar la hegemon铆a yanqui, alternativa aceptable para Brasil que sabe que no habr谩 verdadero bloque sudamericano sin la Argentina.
En ambos casos las terceras opciones son las que concretar铆an la propuesta geopol铆tica de Per贸n.
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