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lunes, 9 de enero de 2006

El AIPAC en el banquillo: o ellos o nosotros




Al servicio de los intereses expansionistas de Israel

Por james Petras


En agosto de 2004, el FBI y la Oficina de contraespionaje del Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciaron que estaban investigando a un analista de alto nivel del Pent谩gono, sobre el que reca铆an sospechas de espionaje en favor de Israel y de entrega al AIPAC de documentos de alto secreto relativos a las pol铆ticas de Estados Unidos hacia Ir谩n, que a su vez los habr铆a transmitido a la embajada israel铆. El FBI hab铆a estado investigando secretamente al analista del Pent谩gono Larry Franklin y a los l铆deres del AIPAC Steven Rosen y Keith Weissman durante varios a帽os antes de hacer p煤blica la acusaci贸n de espionaje. El 29 de agosto de 2005, la embajada israel铆, como cab铆a esperar, neg贸 insistentemente la acusaci贸n de espionaje; ese mismo d铆a Larry Franklin era acusado p煤blicamente de espionaje. Franklin hab铆a colaborado estrechamente con Michael Ledeen y Douglas Feith, entonces subsecretario de Defensa en el Pent谩gono, en la maquinaci贸n del caso de guerra contra Irak, y era el especialista de m谩s alto nivel sobre Ir谩n, pa铆s que se halla en el primer lugar de la lista de objetivos de guerra del AIPAC.

A medida que la investigaci贸n avanzaba y se concretaban acusaciones formales de espionaje, los think tanks pro israel铆es y los ide贸logos “Ziocon” (neoconservadores sionistas) un铆an sus fuerzas en una respuesta doble. Por una parte, algunos cuestionaban el hecho de que la “entrega de documentos” pudiera considerarse un delito, y aseguraban que se trataba de un “intercambio rutinario de ideas” y de actividades habituales de cabildeo. Por otra parte, oficiales israel铆es y medios de comunicaci贸n negaban cualquier tipo de conexi贸n israel铆 con Franklin, minimizando tambi茅n la importancia de 茅ste en los c铆rculos de elaboraci贸n de pol铆ticas, mientras que otros, por su parte, daban testimonio de su integridad.

La investigaci贸n del FBI de la red de espionaje de Washington avanzaba y poco despu茅s condujo al interrogatorio de dos miembros principales de la Office of Special Plans (OSP) de Douglas Feith: William Luti y Harold Rhode. Dicha Oficina era responsable de la entrega de documentos de inteligencia falsos conducentes al ataque de Estados Unidos contra Irak. El principal investigador del FBI, Dave Szady, manifest贸 que la investigaci贸n del FBI inclu铆a escuchas telef贸nicas, vigilancia secreta y fotograf铆as, todo lo cual documentaba la entrega de informaci贸n secreta de Franklin a los miembros del AIPAC y la posterior entrega de la informaci贸n a los israel铆es.

La investigaci贸n sobre Franklin-AIPAC-Israel era algo m谩s que una operaci贸n de espionaje: estaba en juego el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Oriente Pr贸ximo, y, m谩s concretamente, se trataba de comprobar si los neoconservadores sionistas iban a ser capaces de conducir a Estados Unidos hacia una confrontaci贸n militar con Ir谩n. Franklin era uno de los principales analistas del Pent谩gono sobre Ir谩n, y ten铆a acceso a todas las deliberaciones de car谩cter ejecutivo en relaci贸n con este pa铆s. El cabildeo y la informaci贸n obtenida por el AIPAC eran utilizados agresivamente en favor de los planes israel铆es de provocar una confrontaci贸n entre Estados Unidos e Ir谩n, contra la resuelta oposici贸n del Departamento de Estado, la CIA, los servicios de inteligencia militares y los altos mandos militares operativos.

La detenci贸n de Franklin, el 4 de mayo de 2005 y las subsiguientes detenciones del director de investigaci贸n de pol铆tica exterior del AIPAC, Steven Rosen, y del especialista en Ir谩n y vicedirector de pol铆tica exterior, Keith Weissman, el 4 de agosto de 2005, fueron duros golpes al programa de guerra elaborado por Israel y el AIPAC para Estados Unidos. El FBI hab铆a conducido su investigaci贸n con mucha precauci贸n, acumulando informaciones detalladas durante varios a帽os. La prudencia ven铆a dictada por la enorme influencia pol铆tica que el AIPAC y sus aliados de la Conferencia de presidentes de organizaciones jud铆as detentan en EE UU, tanto en el Congreso como en los medios de comunicaci贸n y los sectores fundamentalistas cristianos, y que podr铆a ponerse de manifiesto cuando los presuntos esp铆as fueran llevados ante un tribunal.

El primer golpe lleg贸 el 29 de agosto de 2004, cuando la cadena de radio y televisi贸n CBS hizo p煤blica la investigaci贸n del FBI, coincidiendo con la confesi贸n de Franklin de haber entregado documentos de alto secreto a un miembro del gobierno israel铆 y su compromiso de colaborar con los agentes federales. Franklin estaba dispuesto a conducir a las autoridades a sus contactos en el interior del gobierno israel铆; m谩s tarde, no obstante, Franklin dej贸 de cooperar. Abe Foxman, de la Anti-Defamation League –un importante lobby jud铆o pro israel铆– pidi贸 que un fiscal especial investigase las “filtraciones” de la investigaci贸n del FBI, porque, en su opini贸n, estaban “enfangando” temerariamente la imagen de Israel. El entonces fiscal general, John Ashcroft, intervino para intentar frenar la investigaci贸n, que se ampliaba por momentos al “nido” de Zioncons del Pent谩gono: Feith, Wolfowitz, Perle y Rubin fueron “entrevistados” por el FBI. Otro Zioncon, Michael Rubin, que hab铆a sido especialista del Pent谩gono sobre Ir谩n e “investigador” residente del American Enterprise Institute2, atac贸 a Bush por su “pasividad en el asunto de espionaje” y calific贸 la investigaci贸n de “caza de brujas antisemitas” (Forward, 10.9.2004). El AIPAC lanz贸 una campa帽a masiva contra la investigaci贸n y en apoyo de sus actividades y sus l铆deres. Como resultado de 茅sta, un gran n煤mero de miembros prominentes del Congreso, tanto republicanos como dem贸cratas, se manifestaron p煤blicamente en defensa del buen nombre del AIPAC, a la vez que reafirmaban su confianza y apoy贸 a esta organizaci贸n.

Nunca en la historia de Estados Unidos tantos miembros prominentes del Congreso, pertenecientes a ambos partidos, hab铆an dado su apoyo a una organizaci贸n sospechosa de espionaje, bas谩ndose 煤nicamente en la informaci贸n suministrada por el propio sospechoso y con una ignorancia total de los argumentos del fiscal federal. Contrariamente al apoyo bipartidista en el Congreso a favor del AIPAC, una encuesta de votantes potenciales mostraba que el 61% cre铆an que el AIPAC deber铆a ser obligado a registrarse como agente de una potencia extranjera y renunciar a su privilegio de exenci贸n de impuestos. Sobre este punto, solamente el 12% estuvo en desacuerdo. Entre los jud铆os estadounidenses, el 50 % no estaba seguro, mientras que el 15% estaba totalmente de acuerdo y el 15% totalmente en desacuerdo. Es evidente que muchos ciudadanos estadounidenses tienen serias dudas sobre la lealtad y la naturaleza de las actividades del AIPAC, contrarias a sus representantes elegidos. La investigaci贸n federal de este caso de espionaje continu贸 a pesar de la oposici贸n del Gobierno y del Congreso, entendiendo que ten铆a a su favor el respaldo de la gran mayor铆a de los ciudadanos de Estados Unidos.

En diciembre de 2004, a instancias del FBI, cuatro de los principales dirigentes del AIPAC debieron aparecer ante un jurado de acusaci贸n (grand jury); asimismo, el FBI registr贸 las oficinas de Washington de dicha organizaci贸n en busca de nuevos documentos incriminatorios contra Rosen y Weissman.

El AIPAC sigui贸 negando cualquier tipo de irregularidad y manifest贸: “Ni el AIPAC ni ning煤n miembro de su personal han violado ninguna ley. Estamos convencidos de que cualquier tribunal o jurado de acusaci贸n llegar谩 a la conclusi贸n de que los empleados del AIPAC han actuado siempre legal, correcta y adecuadamente” (AIPAC, 1.12.2004). No obstante, pocos meses despu茅s de la investigaci贸n y tras el arresto de dos de sus principales dirigentes, el AIPAC puso fin al contrato de 茅stos y despu茅s de unos meses dej贸 de pagar las facturas de su defensa en justicia. Del mismo modo, las categ贸ricas negativas de Israel de haber realizado actos de espionaje se evaporaron, a medida que los videos y las transcripciones de su operaci贸n de recepci贸n de documentos secretos llegaban a conocimiento p煤blico.

A principios de 2005 se convoc贸 un jurado de acusaci贸n. A medida que la investigaci贸n del FBI llegaba a los entresijos del asunto AIPAC-Pent谩gono, los superiores de Franklin --el esp铆a confeso-- Paul Wolfowitz y Douglas Feith anunciaban repentinamente su dimisi贸n de los puestos 2 y 3 del Pent谩gono, probablemente como resultado de un acuerdo con el Departamento de Justicia para librarse de nuevas investigaciones relativas a sus v铆nculos con los servicios secretos israel铆es y con Franklin. En febrero de 2005, George Bush anunci贸 que Elliot Abrams, delincuente convicto en su d铆a, defensor de los escuadrones de la muerte centroamericanos y conocido fan谩tico sionista, se har铆a cargo de las pol铆ticas para Oriente Pr贸ximo en el Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Abrams canalizar铆a las pol铆ticas israel铆es hacia la Casa Blanca y ser铆a la fuente habitual de las principales discusiones y decisiones de pol铆ticas. Aparentemente, Abrams era lo suficientemente listo como para mantenerse al margen de los operativos de Franklin/Feith y AIPAC/Embajada israel铆, y tratar directamente con Ariel Sharon y su jefe de gabinete, Dov Weinglass. En abril de 2005, el AIPAC desped铆a a Rosen y Weissman, afirmando que sus actividades no estaban a la altura de las exigencias de la organizaci贸n. El 4 de mayo, Franklin era detenido y acusado de desvelar ilegalmente informaci贸n altamente secreta a dos empleados de un grupo de cabildeo pro israel铆. El 13 de julio de 2005, una nueva acusaci贸n ampliada citaba expl铆citamente al AIPAC, a “una potencia extranjera” (Israel) y a un agente del Mosad, Naor Gilon, que entretanto hab铆a huido a Israel.





A pesar de que el AIPAC estaba implicado en un caso grave de espionaje con participaci贸n de Steve Rosen, jefe de su departamento de pol铆tica exterior, y Keith Weissman, jefe de su secci贸n de Irak, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice tom贸 parte y ley贸 el discurso de apertura en la convenci贸n del AIPAC (22-24 de mayo de 2005). Tambi茅n hubo manifestaciones de los l铆deres del Congreso de ambos partidos, republicano y dem贸crata, que declararon su apoyo incondicional al AIPAC, y a Israel y Ariel Sharon. En la lista de estos l铆deres figuraban, entre otros, la senadora Hillary Clinton, el l铆der de la mayor铆a del Senado, Bill Frist (republicano), y el l铆der democr谩tico del Senado, Harry Reid. A juzgar por lista de asistencia del a帽o anterior, m谩s de la mitad del Senado de Estados Unidos y un tercio de los miembros del Congreso asistieron a este acontecimiento. Es evidente que el AIPAC, que cuenta con 60.000 acaudalados miembros y un presupuesto anual de 60 millones de d贸lares, tuvo en esta ocasi贸n m谩s influencia en el comportamiento pol铆tico del gobierno de los Estados Unidos, de sus partidos pol铆ticos y de sus representantes elegidos, que una acusaci贸n federal contra sus l铆deres de realizar actividades de espionaje en beneficio de Israel. ¿Ser铆a posible inculpar legalmente a nuestros l铆deres pol铆ticos de “c贸mplices ex post” de espionaje si los l铆deres del AIPAC llegaran a ser encausados?

El 4 de agosto de 2005, Paul McNulty, del Departamento de Justicia, acusaba formalmente a los l铆deres del AIPAC de recibir y transmitir documentos de alto secreto al Estado de Israel por intermedio de la embajada israel铆. El juicio se celebrar谩 el 25 de abril de 2006. Por su parte, el juicio de Franklin deb铆a haber comenzado el 2 de enero de 2006, pero ha sido aplazado. Franklin ha estado cooperando con el FMI y con el Departamento de Justicia en sus investigaciones del AIPAC y del papel del grupo de altos funcionarios del Pent谩gono conocido como “Israel primero” en la preparaci贸n de la invasi贸n de Irak y en los nuevos planes de ataque a Ir谩n. La acusaci贸n est谩 basada en una larga investigaci贸n, que en el caso del AIPAC comenz贸 ya en 2001, mientras que la acusaci贸n de Rosen y Weissman registra actividades ilegales desde abril de 1999.

El juicio por espionaje: una bomba pol铆tica

Una vez que Rosen y Weissman comenzaron a ser objeto de una intensa investigaci贸n federal, como c贸mplices del caso Franklin, el AIPAC decidi贸 limitar sus p茅rdidas y cubrirse las espaldas, expuls谩ndolos de su organizaci贸n, lo que sucedi贸 en marzo de 2005, con el pretexto de que su “comportamiento no formaba parte de su trabajo y estaba por debajo de los est谩ndares requeridos de los empleados del AIPAC” (Forward, 23.12.2005). Con ello, el AIPAC estaba haciendo de Rosen y Weissman los chivos expiatorios, con el fin de librarse de nuevas investigaciones federales en su organizaci贸n. Adem谩s, el AIPAC cancel贸 los pagos a los abogados de Rosen y Weissman, dej谩ndolos con una minuta impagada de casi medio mill贸n de d贸lares. El AIPAC no tiene intenci贸n de abonar esta cantidad antes de la finalizaci贸n del juicio, y no por falta de fondos (consiguieron m谩s de 60 millones de d贸lares en 2005 y es una organizaci贸n exenta de impuestos) sino por razones pol铆ticas. Antes, quiere ver en qu茅 termina el juicio: si son absueltos, el pago a sus abogados no ofrecer谩 peligro alguno; pero si son condenados, el AIPAC se negar谩 a pagar (bas谩ndose en determinados tecnicismos paralegales de la propia organizaci贸n) con el fin de no verse implicados en un caso en un caso de esp铆as convictos. Los l铆deres del AIPAC est谩n anteponiendo los intereses de su organizaci贸n y su capacidad de promover los intereses israel铆es en el Congreso y los medios de comunicaci贸n a la lealtad debida a sus ex miembros.

El contraataque

Rosen y Weissman est谩n contraatacando con una vehemencia inesperada, ante la perspectiva de ser condenados a diez a帽os de prisi贸n federal por los cargos detallados y bien documentados, basados en escuchas telef贸nicas, videos y testimonios del esp铆a confeso Franklin, expulsado del AIPAC y denunciado por sus ex colegas y actuales l铆deres de la citada organizaci贸n.

Se espera que los abogados de la defensa basen su actuaci贸n en el hecho de que la recepci贸n de informaci贸n proveniente de oficiales del gobierno era una actividad por la que el AIPAC pagaba a sus dos clientes y que les incitaba hacer, actividad que el propio AIPAC realiza de forma rutinaria (Forward, 23.12.2005). En otras palabras, Rosen y Weissman afirmar谩n que la obtenci贸n de documentos confidenciales de manos de altos cargos del Gobierno de Estados Unidos y su entrega a oficiales israel铆es era una pr谩ctica corriente entre los miembros operativos del AIPAC. Con el fin de reforzar su afirmaci贸n de “estar simplemente siguiendo 贸rdenes del AIPAC”, los abogados de Rosen y Weissman llamar谩n a declarar a oficiales del AIPAC con el fin de que informen al tribunal sobre su anterior acceso a documentos confidenciales, sus contactos con oficiales de alto nivel y su colaboraci贸n con oficiales de la embajada israel铆. Un testimonio de este tipo probablemente expondr铆a, tanto dentro como fuera de EE UU, el papel del AIPAC como correa de transmisi贸n bidireccional hacia Israel y desde este pa铆s.

Si Rosen y Weissman consiguen vincular al AIPAC con sus actividades y si son condenados, se abrir谩 una investigaci贸n federal de mucho mayor calado sobre el papel del AIPAC en la facilitaci贸n y autorizaci贸n de actividades ilegales el beneficio del Estado de Israel.

En los casi dos a帽os desde que Rosen y Weissman se hallan expuestos a la luz p煤blica como sospechosos de espionaje, el AIPAC ha conseguido defenderse de esta publicidad negativa por medio de la movilizaci贸n de pol铆ticos de alto nivel, l铆deres de partidos y miembros prominentes del Gobierno Bush, que han dado testimonio p煤blico en favor de esta organizaci贸n. Han conseguido librarse de Rosen y Weissman y seguir disfrutando del apoyo del Congreso de Estados Unidos a las actividades belicistas de Israel contra Ir谩n. En estas circunstancias, Rosen y Weissman amenazan inesperadamente con asestar un duro golpe a esta cobertura del AIPAC, que se presenta como “s贸lo otro lobby influyente” que pretende mejorar los intereses mutuos en materia de seguridad de Estados Unidos e Israel.

La defensa de Rosen y Weissman har谩 sin duda uso del hecho de que el AIPAC en ning煤n momento inform贸 a sus empleados de lo que la ley establece en materia de obtenci贸n y transmisi贸n de informaciones de car谩cter altamente secreto a una potencia extranjera. Rosen y Weissman afirmar谩n que no sab铆an que recibir informaci贸n confidencial de manos de oficiales del gobierno y al transmitirla a Israel era algo ilegal, por cuanto todos hac铆an lo mismo. Adem谩s, tambi茅n afirmar谩n que su supuesta actividad de espionaje no era una “operaci贸n delictiva” que llevasen a cabo independientemente de la organizaci贸n, sino que estaba aprobada por sus superiores, citando para ello los procedimientos utilizados por los empleados del AIPAC en su rendici贸n de cuentas a sus superiores.

Rosen y Weissman est谩n adquiriendo una estatura b铆blica. Seg煤n un ex empleado del AIPAC que sigue manteniendo relaci贸n con los actuales jefes de esta organizaci贸n, 茅sta considera a Rosen y Weissman como “Sans贸n tratando de derribar el templo sobre las cabezas de todos ellos” (Forward, 23.12.2005).

Y “todos ellos” quiere decir aqu铆 todos los que han participado en la explotaci贸n de la riqueza, la fuerza militar y el poder de Estados Unidos al servicio de los intereses expansionistas de Israel. Lo que comenz贸 como un peque帽o caso de espionaje, no diferente de otros casos recientes, est谩 convirti茅ndose en una causa c茅lebre que implica al lobby m谩s poderoso, que influencia en su totalidad la direcci贸n de las pol铆ticas de Estados Unidos hacia Oriente Pr贸ximo. Si Rosen y Weissman son condenados y ellos afirman efectivamente que estaban siguiendo 贸rdenes e informando al AIPAC de sus actividades delictivas es posible que muchos ricos donantes y activistas jud铆os abandonen la organizaci贸n, y quiz谩s los pol铆ticos que han estado comiendo de la mano del AIPAC lleguen a verse cubiertos de verg眉enza para siempre. Con un AIPAC debilitado y sus aliados neoconservadores sionistas del Gobierno recelosos de continuar su “conexi贸n” con los medios de inteligencia israel铆es en materia de pol铆ticas sobre Oriente Pr贸ximo, es posible que se produzca un debate libre y abierto sobre los intereses de Estados Unidos. Con un debate p煤blico relativamente libre de las trabas que imponen los lobbies israel铆es y sus ide贸logos, quiz谩s la oposici贸n p煤blica de Estados Unidos a las guerras y ocupaciones de Oriente Pr贸ximo pueda convertirse en un discurso dominante en el Congreso, si no en el Gobierno. Quiz谩s los 3.000 millones de d贸lares anuales de ayuda exterior a Israel puedan asignarse ahora a las asoladas zonas urbanas industriales de Michigan, el norte del Estado de Nueva York y otros lugares. Un cambio del militarismo en Oriente Pr贸ximo a una pol铆tica exterior democr谩tica no tendr谩 lugar solamente por un juicio por espionaje, por severa que sea la sentencia y por mucho que est茅 implicado el AIPAC, a menos que la opini贸n p煤blica estadounidense se organice como una mayor铆a democr谩tica capaz de hacer frente a los l铆deres de los partidos, del Congreso y del gobierno con una simple pregunta: ¿est谩n ustedes a favor de Estados Unidos o a favor del AIPAC? Si los esp铆as acusados son condenados y se demuestra la participaci贸n del AIPAC, los pol铆ticos de Estados Unidos se hallar谩n ante una opci贸n clara: o bien se ponen a favor de una pol铆tica exterior democr谩tica, o bien siguen hundiendo sus cabezas en ese sumidero de dinero negro pagado por agentes de una potencia extranjera y siguen mostrando, una vez m谩s, su trasero al pueblo americano.

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