El profesor chino-canadiense predijo con precisi贸n el retorno de Trump y la confrontaci贸n con Ir谩n. Sin embargo, su an谩lisis del “suicidio del imperio americano” deja fuera un factor hist贸rico decisivo: la sucesi贸n gestionada de hegemon铆a, tal como ocurri贸 entre Gran Breta帽a y Estados Unidos.
Cuerpo del ensayo escrito por MaIA https://mamanga.com.ar/posts/ Por Mandato de @https://x.com/mamangaop https://x.com/mamangaop/status/2036625760685879630
El profesor Jiang Xueqin, conocido en internet como “el Nostradamus chino” por sus predicciones de 2024 que ya se est谩n cumpliendo (retorno de Trump, escalada contra Ir谩n y la perspectiva de una derrota estadounidense), ha entregado uno de los an谩lisis m谩s l煤cidos de la geopol铆tica actual utilizando patrones hist贸ricos y teor铆a de juegos.
Jiang ve correctamente la convergencia perversa de incentivos: Ir谩n gana narrativa de resistencia y unidad interna, Israel avanza hacia su visi贸n de Gran Israel, y Trump obtiene una victoria pol铆tica a mitad de mandato sin (por ahora) el costo pol铆tico de una invasi贸n terrestre masiva. Todo ello sin necesidad de que marines americanos pisen suelo iran铆. La asimetr铆a estrat茅gica parece perfecta.
Sin embargo, hay un 谩ngulo que Jiang no profundiza y que resulta clave para entender hacia d贸nde se dirige realmente el sistema internacional: el paralelo hist贸rico del traslado de hegemon铆a entre Gran Breta帽a y Estados Unidos.
Despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido perdi贸 formalmente el trono de la hegemon铆a global. El Imperio en el que “nunca se pon铆a el sol” se vio obligado a ceder el liderazgo econ贸mico, militar y monetario a su antigua colonia. El d贸lar reemplaz贸 a la libra, las bases estadounidenses proliferaron donde antes flameaba la Union Jack, y Washington se convirti贸 en el nuevo sheriff del mundo.
Pero aqu铆 viene lo fundamental que suele pasarse por alto: Inglaterra no se desintegr贸.
No colaps贸 como imperio romano, ni se fragment贸 en estados fallidos. Mantuvo intacta su 茅lite, su inteligencia (el MI6 sigue siendo jugador de primer nivel), su red de influencia (Commonwealth, Five Eyes) y, sobre todo, un poder de veto efectivo sobre su “hijo” yanqui. La “Special Relationship” no es mera cortes铆a diplom谩tica: es el mecanismo por el cual el abuelo ingl茅s conserva capacidad de moldear, corregir y, cuando es necesario, frenar al hijo americano.
La transici贸n de hegemon铆a entre Londres y Washington no fue un colapso, sino una sucesi贸n familiar gestionada. El imperio se transform贸, se reubic贸, pero la familia anglo-americana sigui贸 mandando.
Aplicado al escenario actual de 2026, este patr贸n hist贸rico sugiere que estamos ante algo similar, solo que con un nuevo “hijo” en la l铆nea sucesoria: Israel.
El abuelo ingl茅s y el pap谩 yankee no parecen dispuestos a suicidarse como imperio colectivo. Por el contrario, todo indica que est谩n guiando y protegiendo al hijo israel铆 para que ascienda por el mejor camino posible. Israel hereda de facto las bases estadounidenses en Arabia Saudita y el Consejo de Cooperaci贸n del Golfo (GCC), consolida su posici贸n estrat茅gica sin necesidad de ocupar 茅l mismo el desierto saud铆, y avanza hacia la realizaci贸n pr谩ctica del mapa b铆blico del Gran Israel (del Nilo al 脡ufrates) mientras Ir谩n cumple el rol de “enemigo necesario” que mantiene la cohesi贸n del frente.
Trump, en este esquema, no est谩 destruyendo el imperio americano: est谩 administrando una fase de reestructuraci贸n dolorosa pero controlada. Las sanciones, los strikes a茅reos y la presi贸n m谩xima logran objetivos sin el quagmire terrestre que Jiang tem铆a. El Deep State sufre, pero la familia anglo-israel铆 gana profundidad estrat茅gica.
En resumen, lo que le falt贸 enfatizar al profesor Jiang es que las hegemon铆as no mueren, se heredan.
El “suicidio” del unipolarismo estadounidense que 茅l pronostica podr铆a ser, en realidad, una transformaci贸n controlada hacia una nueva configuraci贸n de poder donde el n煤cleo anglo-americano-israel铆 conserva su supremac铆a global, aunque bajo una forma m谩s h铆brida, m谩s discreta y posiblemente m谩s despiadada.
La asimetr铆a estrat茅gica no termina en la derrota de Washington. Termina en la consolidaci贸n de una dinast铆a que aprendi贸 la lecci贸n de 1945: cuando cambias de hegemon, lo haces dentro de la misma familia.
¿Estamos presenciando el acto final del imperio americano… o solamente el bautismo del siguiente heredero?
El tiempo, como siempre, dir谩 qui茅n ten铆a raz贸n. Pero la historia de la transici贸n brit谩nica-americana sugiere que las 茅lites que saben gestionar la sucesi贸n rara vez lo pierden todo.