
El actual conflicto colombo–venezolano, que pudiera terminar en un
absurdo enfrentamiento militar entre dos naciones hermanas, es parte
del juego británico de guerra con el que el cartel financiero
angloholandés que controla a la City de Londres y a Wall Street
pretende desviar la discusión sobre la urgente necesidad de establecer
un nuevo sistema financiero y monetario internacional, para remplazar
al nefasto y moribundo Fondo Monetario Internacional (FMI). La idea de
los británicos es utilizar al presidente Hugo Chávez y su relación con
las FARC como instrumento para detonar en Sudamérica una guerra
"sustituta" contra Estados Unidos, guerra que arrastraría a toda la
región. La propia Venezuela y Cuba serían las primeras afectadas,
además de Colombia. Como es típico de las operaciones británicas, el
propio Chávez sería desechado después de haber sido utilizado y, más
grave aun, pudiera ser asesinado para perpetuar el caos y la guerra en
la región.
Desafortunadamente, el presidente Chávez, debido a la ideología
romántica y jacobina que lo domina, es presa fácil de las
manipulaciones británicas.
"Chávez ha sido mal orientado por su ignorancia de la realidad, de lo
que Bolívar llegó a comprender sobre la orquestación británica de
conflictos regionales. Por su ignorancia de la historia, Chávez, al
igual que Castro, comete el error de alinearse con los intereses
imperialistas británicos en contra de los legítimos intereses de las
naciones americanas. Puede decirse que ésta es una ignorancia inocente
de Chávez"
"Cuando alguien aborda la historia de las Américas y dice que apoya la
operación británica contra EU en ese período, cuando Bolívar había
dicho, en ese mismo período en general, desde Colombia, que ésta era
una operación británica a cargo de Jeremías Bentham, la cual llevó a un
montón de tontos en Sudamérica a convertirse en víctimas del Imperio
Británico, ¿es [Chávez] un pelele del Imperio Británico?"
DOCUMENTO COMPLETO

WALL STREET DE LUTO
Richard Grasso, en la selva amazónica colombiana, el centro mundial de
la producción y refinación de la coca, visita registrada en la prensa
mundial con su fotografía abrazado con el comandante de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, no casualmente
el encargado de las finanzas del grupo narcoterrorista.