
"El presidente venezolano Hugo Chávez es un agente británico, y él mismo ha declarado serlo", tanto al pedir la destrucción del dólar y de EU, como al apoyar al
narcocartel de las FARC como un grupo dizque legítimo al que debe
reconocérsele como "fuerza beligerante" de conformidad con el tratado
de Ginebra, lo cual representa una clara violación a la soberanía de
Colombia.
"El asunto de la soberanía nacional es que, por un lado, no puede
alegarse que ésta ampare una operación narcoterrorista. Si los
gobiernos permiten que una organización terrorista internacional como
las FARC use su territorio, entonces no pueden quejarse cuando el
gobierno agraviado toma medidas en la frontera. La pregunta es:
¿estarían dispuestos los gobiernos involucrados a apoyar a Colombia y
cooperar con ella para que los terroristas no encuentren refugio en sus
propias fronteras?
"Ésta es una organización narcotraficante fascista, de la misma ralea
que la que tanto aflige al Sudoeste de Asia. Y está íntimamente ligada
a Wall Street y a otros intereses financieros internacionales que
dirigen el narcotráfico desde arriba. Por tanto, no puedes quejarte
cuando un gobierno descubre que una amenaza terrorista importante usa a
un país cercano como plataforma para emprender ataques. De uno u otro
modo tienes que cooperar con ese país o hacerte de la vista gorda si
cruzó tu frontera".
Si el Gobierno colombiano de verdad quiere mojarle la pólvora a la
ofensiva británica para incitar a una guerra regional, ¿por qué no da a
conocer la documentación de las computadoras que le encontraron a Raúl
Reyes sobre la famosa reunión que tuvo en la selva colombiana en 1999
con Richard Grasso, el entonces presidente de la Bolsa de Valores de
Nueva York? Ahí, Wall Street consolidó su alianza con las FARC para
hacer "inversiones mutuas", con el encuentro selvático de Reyes y
Grasso que vino a conocerse como el "abrazo de Grasso".


