Iyambae FM

lunes, 31 de octubre de 2005

Juegos conspirativos (con escenarios posibles)

Cuando poderosos socios se pelean... Bush ¿The tango Bomb?

Demasiadas cosas, demasiado rápido: Algunas preguntas....

El Nuevo Orden Mundial hoy muestra claras y profundas fisuras.



Existen fuertes indicios de que los máximos Grupos de Poder mundiales y las “familias” que los dirigen, no se están poniendo del todo de acuerdo respecto de la manera más eficaz de ordenar y administrar el actual endemoniado Nuevo Desorden Mundial. Pareciera que algunos cálculos y previsiones no están saliendo exactamente según lo previsto… y eso a muchos los pone muy nerviosos…

Quizás la complejidad generada por los rapidísimos avances tecnológicos haya superado a los dueños del Poder Mundial; quizás pronto – o ahora, ¡ya! – nadie pueda controlar esta máquina planetaria que amenaza con volverse en contra de sus creadores y modernos aprendices de brujo. Quizás los objetivos puntuales de algunos de estos grupos de poder privado se hayan desviado demasiado como para permitir un alineamiento amistoso detrás de superiores objetivos en común.

Quizás alguno de éstos grupos hasta se haya dado cuenta de que el Sistema Mundial actual - basado en enormes concentraciones de poder y riqueza en muy pocas manos; en tecnologías y fuentes energéticas destructivas; en una aberrante e inmoral guerra psicológica; y en un sistema económico-financiero basado en la usura más despiadada imaginable - es tan autodestructivo que su colapso sea tan sólo cuestión de tiempo.

Casi se presiente que se han transgredido sagradas Leyes Superiores otrora inviolables; que somos arrastrados y alejados del Orden Natural. La artificialidad pavorosa de nuestras vidas se percibe por doquier. Un Leviatán planetario ha cobrado vida propia imponiendo al mundo su danza demencial al compás frenético que marca un compacto grupo de seres perversos que, desde las sombras, observa con suicida alegría cómo la humanidad es llevada hacia un Holocausto universal.

¿Estaremos ante una situación parecida a la que en el siglo I de Nuestra Era padeciera Roma cuando el Emperador Nerón la incendiara regocijándose desde su balcón palaciego ante el dantesco espectáculo, mientras hacía sonar su proverbial lira? Es más: ¿Estaremos sordos ante la voz de un Superior Misterio que hoy nos ordena tomar partido por uno u otro bando en una Batalla Metafísica de proporciones universales? Batalla en la que poderosas y oscuras Potestades exigen sangre humana en Holocausto según un rito milenario de tinte lovecraftiano…?

Éstas y otras preguntas, que hubiera sido ocioso hacerse algunas décadas atrás, hoy cobran dimensiones aterradoras dada la capacidad destructiva, concreta y evidente, que detentan ciertos grupúsculos de personas – apenas un puñado de poderosos que representan una ínfima fracción de la humanidad – para desatar la guerra nuclear, química, biológica, económica, financiera, social y psicológica sobre cualquier región o, incluso, sobre todo el planeta. Y esto es apenas lo que se ve, reconoce y puede inferirse…

¿Cuáles otras tecnologías no-admitidas mantendrán ocultas estos demoníacos aprendices de brujo en su Caja de Pandora, que resultan cada día más evidentes en lo que hace a su existencia y aplicaciones inconfesables? ¿Habrán hallado la llave para modificar el clima y generar gigantescas tormentas?

¿Sabrán cómo crear, controlar y neutralizar (muy selectivamente) virus epi- y pandémicos para desatar un genocidio universal? ¿Podrán controlar la psíquis humana individual (a través del implante involuntario de microscópicos chips basados en nanotecnologías), y también colectiva, a través de tecnologías apenas intuidas, reforzando así el creciente control de las masas humanas impuesto por poderosas redes informáticas y de televisión, radio, gráfica, videos y filmes?



El sistema de la mentira

Dentro de este contexto se pueden reinterpretar muchos hechos insólitos y extraños que parecieran insertarse dentro de una implícita planificación o reingenierización del planeta – “Nuevo Orden Mundial” (NOM) - tendiente a lograr objetivos turbios y demenciales desde toda óptica Moral y racional. Claramente, nos hallamos ante una estructura de Poder indecente.

Su pragmatismo economicista a ultranza, aliado a un fanatismo mesiánico de tintes racistas, pareciera haber convencido a sus integrantes que tienen todos los derechos pero ninguna obligación; que Dios los ha elegido para imponer su voluntad de poderosa minoría sobre la vasta mayoría desarticulada de hombres y mujeres que poblamos el planeta.

No es fácil dar el salto paradigmático necesario para reinterpretar esta dura realidad cuyos más recientes hitos nos confrontan abiertamente con una desfachatez pocas veces vista en la historia: los dramáticos auto-atentados del 11 de septiembre de 2001( ), los injustificadas ataques e invasiones a Afganistán e Irak, los campos de concentración en Guantánamo, Palestina y Abu-Ghraib, los probables auto-atentados de la Embajada de Israel y la AMIA-DAIA en Buenos Aires ( ) y en el subterráneo de Londres, y la inexistencia de Al-Qaeda( ), para nombrar a tan solo algunos.

La maraña de información, contra-información, rumores, datos falsos y mistificaciones de todo tipo, conforma una nutrida y casi impenetrable red que permite concluir que lo más probable es que mucho de lo que se informa “oficialmente” sea cualquier cosa menos la verdad.

A ello podemos agregar otros hechos dramáticos, tales como las crecientes sospechas en torno a la insólita seguidilla de tormentas que últimamente azotan el Golfo de México que pudieran estar relacionadas con algún descontrol del ultra-secreto Proyecto HAARP( ); y los movimientos telúricos en diversas partes del mundo – incluso aquellos que generaron tsunamis – algunos de los cuales pudieran haber sido generados por detonaciones nucleares.

Pero, a pesar de todos estos experimentos y armas apenas comprendidos, las cosas no están yendo como se preveía: Irak se ha transformado en un nuevo Vietnam; Afganistán está lejos de sucumbir ante la bota invasora de Estados Unidos y Gran Bretaña; Rusia y China forjan acuerdos encubiertos con Irán; crecientes sectores de opinión pública mundial rechazan horrorizados el terrorismo de Estado perpetrado por la alianza imperial conformada por Estados Unidos, Gran Bretaña y el Estado de Israel; el colapso del dólar surge como una realidad cada vez más probable que arrastraría a la economía norteamericana y de buena parte del mundo( ); mientras que la popularidad de Bush cae fuertemente en su país tras el manejo ineficaz, insensible y torpe del desastre de Nueva Orleans tras el huracán Katrina.

A su vez, ya existen indicios del surgimiento de graves conflictos internos dentro de los Estados Unidos. El pasado 10 de agosto, el General del Ejército de 4 Estrellas (solo hay 14 generales de 4 estrellas en el Ejército de Estados Unidos) Kevin Byrnes, fue relevado de su mando como Comandante de Doctrina y Capacitación del Ejército, según un lacónico comunicado del Pentágono de apenas 2 renglones, por supuesta “mala conducta sexual”.

Pero todo indica que Byrnes es uno de los cabecillas de lo que solo puede describirse como una amplia conspiración que pretende perpetrar un golpe de Estado dentro de los Estados Unidos debido a que un creciente sector militar considera intolerable que miles de tropas bajo su mando mueran o queden mutiladas de por vida en Afganistán e Irak, a causa de burdas mentiras urdidas por quienes han usurpado el poder político en ese país.



La mala fama de FEMA

Hace ya muchos años que sectores lúcidos dentro de Estados Unidos vienen advirtiendo que FEMA – la Federal Emergency Management Agency, o Agencia Nacional de Administración de Emergencias – es una suerte de fachada para lo que se teme podría ser la militarización interna de la sociedad norteamericana tras la suspensión de la Constitución a causa de alguna supuesta “emergencia nacional”. Como Agencia autónoma, FEMA era poco conocida hasta el 11 de Septiembre cuando el concepto de “seguridad interna” cobró gran relevancia en Estados Unidos y FEMA pasó a depender de la flamante Secretaría de Seguridad Interna creada por Bush para “combatir el terrorismo”.

Sin embargo, los sucesos del Huracán Katrina en Nueva Orleáns dejaron en claro la ineficacia y falta de preparación de FEMA para este tipo de emergencia interna que son su principal – o al menos oficial – razón de ser.

Como consecuencia de ello, su director Michael Brown debió renunciar mientras que las imágenes públicas del secretario de seguridad interna Michael Chertoff y la del propio presidente Bush quedaron seriamente cuestionadas.

En realidad, la verdadera razón de ser de FEMA jamás fue para preparar una sólida planificación de contingencia antes emergencias y crisis como la ocasionada por el huracán Katrina, sino más bien para estructurar una vasta red de intrusión y control de la privacidad de la población estadounidense, identificando y aislando a aquellas personas que se considere tengan un comportamiento “políticamente incorrecto” y, por ende, peligrosos para la “seguridad nacional”. Incluso, se habla de una red de “centros de detención” para tales ciudadanos en diversos puntos de los Estados Unidos.

Esta suerte de “Archipiélago GULAG” que se está montando en la gran democracia del Norte y que tendría como antecedente directo la red de campos de concentración soviéticos descriptos por el premio Nobel de Literatura Alexander Solzhenitsyn en los años setenta, tendría entre sus principales combatientes a tropas mercenarias, habiéndose ya reclutado a varias decenas de miles, por cuanto recientes encuestas hechas entre las tropas de nacionalidad estadounidense señalan que las mismas no obedecerían órdenes de aplicar violencia física contra sus propios ciudadanos.

Solo pueden entenderse estos objetivos de FEMA contrarios al interés nacional del pueblo estadounidense si se la aborda dentro del marco de una reinterpretación de la realidad política que impera en los Estados Unidos.

La misma indica que se ha producido un verdadero copamiento y secuestro de su Estado Nacional, por parte de fuerzas alineadas con un Estado foráneo, según la estrategia descripta en el así-llamado Project for a New American Century encarnado por sus autores intelectuales, notablemente el vicepresidente Dick Cheney, el trío Bush (George H W, George W y Jeb), Condoleeza Rice (secretaria de Estado), I. Lewis Lobby (jefe de gabinete de Cheney), Richard Perle (alto asesor del Pentágono), Norman Podhoretz (Director de la revista sionista Commentary, órgano del American Jewish Committee), Donald Rumsfeld (secretario de defensa), Paul Wolfowitz (ex-número 2 del Pentágono, hoy presidente del Banco Mundial), Stephen Solardz (diputado sionista por Nueva York), Francis Fukuyama (intelectual neoconservador), Paula Dobriansky (directora de la Trilateral Commission), John Negroponte (director de Inteligencia Nacional), John Bolton (embajador ante la ONU) ,Richard Armitage (ex-número 2 del Depto. de Estado), Robert Zoellick (Representante Comercial), Paul Bremen III (ex-gobernador civil de la ocupación de Irak), Elliot Abrams, Max Boot (director de The Wall Street Journal), Douglas Feith (ex–número 3 del Pentágono) y James Baker III (enviado del presidente a Irak), entre muchos otros( )

Hoy, los centros de poder del NOM se deben estar cuestionando la eficacia de Bush, como jefe del equipo de neoconservadores, para imponer de manera sólida, continua y creíble su agenda de intereses y objetivos.

Hasta ahora, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel solo han logrado imponerse por la fuerza, lo que significa que solo por la fuerza podrán conservar lo mucho o poco que hayan conseguido.

Ello se torna crecientemente difícil en un país cuyo pueblo comienza a cuestionarse para qué envió a sus soldados a guerrear en el extranjero, especialmente cuando se comprueba que su capacidad destructiva sin par carece de la necesaria contrapartida de una genuina capacidad constructiva una vez lograda la ocupación del país víctima.

Vale recordar que en el año 2000, George W. Bush llegó a la presidencia mediante un escandaloso fraude electoral que se terminó dirimiendo en el estado de Florida convenientemente gobernado por su hermano Jeb.

Queda claro que Bush es una suerte de fachada de todo un grupo o bando en la lucha por el poder mundial, y que él personalmente no tiene ni méritos, ni luces intelectuales, ni una cultura mínimamente visible, ni – mucho menos - el equilibrio psicológico necesario para afrontar con entereza la compleja tarea de gobernante de la mayor superpotencia que hoy cae sobre sus hombros.

Hombre alcohólico y cocainómano, últimamente surgió cierta preocupación entre la opinión pública mundial respecto del equilibrio psíquico de Bush al saberse por la BBC y el diario The Guardian de Londres, que cuatro meses después de invadir Irak en 2003 Bush le dijo a Nabil Shaath, entonces ministro de relaciones exteriores palestino, que sus acciones militares contra Afganistán e Irak, y sus políticas respecto de Israel y Palestina le fueron ordenadas directamente por.... ¡¡…Dios...!! ( )



¿Habrá llegado ya el momento del recambio presidencial?

El poder detrás del trono en el actual gobierno Bush tiene como uno de sus máximos operadores a Dick Cheney, hoy jaqueado por varios escándalos públicos.

Halliburton, Inc., la mega-corporación petrolera de Cheney se vio beneficiada con miles de millones de dólares en contratos de “reconstrucción” en Irak y Afganistán por contratación directa del Pentágono. A su vez, recientemente tomó estado público que su jefe de gabinete I. Lewis Libby, fue quien filtró información a la prensa revelando la identidad de un alto agente de la CIA, Valerie Plame ( ), lo que en los Estados Unidos conforma un delito penal federal.

Pareciera que las estructuras de poder del NOM están urgidas y necesitadas de propiciar un radical e inmediato cambio en su máxima estructura de poder, mas hete aquí que aún faltan más de tres años hasta las próximas elecciones presidenciales del 2008.

Aunque Cheney no es la figura presidencial ideal debido a estos escándalos que hoy lo involucran, a lo que se agregan sus recurrentes problemas cardíacos, de todos modos hoy resulta preferible un gobierno de transición más controlable y previsible en manos de Dick Cheney, secundado por su equipo neoconservador “confiable” en el Pentágono (Rumsfeld) y en el Departamento de Estado (Condoleeza Rice, potencial candidata a la presidencia en 2008).

Planteadas así las cosas, el tema a resolver sería cómo propiciar una salida rápida, creíble y sin conflictos de George W. Bush de la presidencia que no afecte ni debilite las instituciones públicas norteamericanas. Dicho en buen romance, un golpe de Estado que no tenga los resultados adversos que suelen conllevar los golpes de Estado, particularmente en un país donde se declaman las virtudes de la “democracia” y el “respeto a las instituciones” y se juzga y presiona a todas las naciones del mundo según su nivel de implementación de la “democracia à la USA”.



Los Golpes de Estado "a la Argentina"

El “pequeño escollo” a superar entonces, tiene nombre y apellido: George W. Bush.

Considerando su perfil psicológico, puede inferirse que un hombre fundamentalista y mesiánico como él, que se cree instrumento directo del Todopoderoso, no se avendrá dócilmente a dar el crecientemente necesario paso al costado. Incluso, se corre el riesgo de que si la grave crisis interna de poder toma mayor perfil público, ello pueda tener consecuencias incalculables, polarizando los bandos y la violencia interna (por ej., se podría disparar la audacia de quienes dentro de Estados Unidos quieren un recambio total en el país o envalentonar a enemigos externos, notablemente China, Irán y, posiblemente, Rusia).

Se impone, entonces, la necesidad de propiciar un recambio que logre el objetivo buscado (desplazamiento de Bush), al tiempo que se preservan las estructuras de poder nacional (o sea, sin que desde afuera se perciba la sorda lucha interna por el poder ni los incipientes golpes palaciegos).

Al respecto, los argentinos podemos dar algunas recomendaciones por cuanto tenemos amplia experiencia reciente en el rubro de los golpes de Estado consecuencia de luchas intestinas entre bandos políticos, económicos, mediáticos (incluso mafiosos) en connivencia con sectores militares.

Desde la “revolución” fusiladora de 1955 y las decenas de “planteos” militares al presidente Arturo Frondizi, pasando por el golpe militar de Juan Carlos Onganía (a su vez “golpeado” al poco tiempo por el Gral. Lanusse), hasta el “Proceso” cívico-militar de marzo 1976 que, con un guiño de gobierno de EEUU y con la excusa de “salvar al país del comunismo”, usurpó el poder entregando al país atado de pies y manos a la usurocracia supranacional gracias a agentes antinacionales como Martinez de Hoz, Cavallo, los Alemann, Klein, Grondona y los fundadores del CARI ( ).

Pero también es sabido que todos los golpes de Estado “à la Argentina” terminan mal: siempre han debilitado las estructuras de poder civiles y militares del país; siempre desembocaron en “salidas electorales” que encumbraron en el poder del Estado a los peores elementos - en nuestro caso, Alfonsín, Menem, Cavallo, De la Rúa, Duhalde, Kirchner…- en una permanente fuga hacia adelante de nuestras “dirigencias”.

En rigor de verdad, la Argentina es una suerte de Case Study – un caso de estudio - para los grandes centros de poder mundial acerca de cómo NO se deben hacer las cosas; de cómo NO impulsar un cambio de gobierno antes de las próximas elecciones. Así que, es altamente improbable que vayamos a presenciar un golpe de Estado “à la Argentina” en los Estados Unidos. Muy improbable...



Los golpes de Estado "a la USA"

Las pocas veces que en los Estados Unidos se ha recurrido al instrumento del Golpe de Estado para disparar un cambio institucional fuera de los tiempos electorales, se ha utilizado un método mucho más contundente e irreversible; hasta podríamos decir más afín al espíritu anglosajón.

El golpe de Estado “à la USA” da mejores y más concretos resultados que el “modelo argentino”, pues apunta directamente a la cabeza del ocupante máximo del gobierno (o sea, el presidente y sus principales colaboradores) pero, sabiamente, deja intacta la estructura de poder público en sí.

El caso más resonante de la historia reciente fue el asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy en 1963.

Ahí el Poder Real en los Estados Unidos – conformado por la red de familias tradicionales y sus instrumentos operativos como las megacorporaciones y megabancos, distintas mafias, el entorno petrolero (entonces representado por el vicepresidente, pronto a ser presidente, Lyndon Baines Johnson), los poderosos contratistas de defensa/Pentágono (con su hombre en la figura del entonces secretario de defensa Robert McNamara), todos conducidos en el ámbito geopolítico por el Council on Foreign Relations (CFR),– tenían diferentes razones para desear el rápido desplazamiento de Kennedy.

Quizás lo que detonó el asesinato de JFK haya sido su tibieza ante la entonces apenas iniciada guerra en Vietnam; o quizás su falta de decisión y contundencia en la invasión de Cuba en 1961 que terminó en el fiasco de Bahía de los Cochinos; o a lo mejor haya sido el haber permitido que el premier soviético Nikita Kruschev erigiera el Muro de Berlín; incluso algunos dicen que fue porque Kennedy osó iniciar la desmonopolización de la emisión monetaria detentada desde siempre por el Banco de la Reserva Federal. ( )

Sea como sea, parece que hubo entonces coincidencia, con lo que se puso en marcha el fatídico y complejo proceso conspirativo cuyo objetivo fue dejar intacta la estructura de poder estadounidense al tiempo que se impulsaba un recambio irreversible que solo apuntó a la cabeza del máximo ocupante del poder.

Así, el 22 de noviembre de 1963, se apuntó literalmente a esa cabeza máxima y Kennedy cayó muerto en Dallas. Rápidamente, se le rindieron los máximos honores, se lo lloró copiosamente y el lunes siguiente con Lyndon Johnson ya instalado en la Casa Blanca, se siguió con el proverbial business as usual...

Si con respecto a George W. Bush - por razones de distinto orden pero similar gravedad y urgencia - se estuviera por adoptar alguna decisión análoga (seguramente decidida en la sede del Poder Real mundial compartida entre Londres y Nueva York por un compactísimo núcleo de personalidades genuinamente detentoras de Poder mundial: Rothschild, Warburg, Harriman, Rockefeller, Mountbatten, Schiff, Weill, Montefiore, Kissinger, Schroeder, Soros...), entonces habrá que estar alertas respecto de los eventos que se sucedan en las semanas y meses por venir.

Pues algún atentado contra George W. Bush que termine instantáneamente con su vida, dispararía el inmediato reacomodamiento y consolidación fundamentales dentro de la hoy muy inestable estructura de poder estadounidense, al tiempo que generaría innegables ventajas que permitirían una mayor profundización del Modelo Imperial, con creciente exacerbamiento y agresión contra distintos países del mundo y sobre la propia población estadounidense donde van surgiendo voces crecientemente discordantes (para cuya represión FEMA sí está muy bien preparada),.


george Bush en Dallas el dia que mataran a JFK.

Entonces, ¿Un atentado "a la USA" en la Argentina?

Si lo dicho hasta aquí tiene asidero dentro del complejísimo marco de la Alta Política mundial actual, y sabiendo que esas estructuras del Poder Real tienen gran capacidad para aprender de experiencias propias y ajenas y para generar escenarios de guerra y conflicto que luego les permite elegir el escenario más conveniente (que siempre es aquél que genere la máxima cantidad de posibilidades aprovechables), entonces no podemos ignorar la espléndida oportunidad que representa la Cumbre de Presidentes Americanos a realizarse en la ciudad de Mar del Plata, Argentina el 4 y 5 de noviembre próximos.

A la misma concurrirá, entre otros jefes de Estado, el presidente George W. Bush cuya seguridad mantiene muy nervioso a nuestro gobierno y a quienes dentro de Estados Unidos tienen la misión de cuidar a su presidente.

Un atentado exitoso contra Bush en Mar del Plata conllevaría una serie de claras ventajas para los centros máximos del Poder Real mundial:

• Removería de manera contundente a George W. Bush del escenario político, sin ventilar públicamente las fuertes disputas internas en el gobierno. Se le brindarían al presidente muerto todos los honores y, cual nuevo JFK, se elevaría su figura a la de la cuasi-santidad, preservándose así el honor y buen nombre de los Estados Unidos, de sus instituciones y de la poderosa Dinastía Bush.

• Cheney, hombre mucho más confiable, experimentado, educado, equilibrado y alineado con el Nuevo Orden Mundial, asumiría inmediatamente como nuevo presidente. Los escándalos que hoy lo aquejan serían rápidamente silenciados por una prensa mundial acomodaticia, respetuosamente alineada detrás del nuevo presidente “en un momento de crisis”. Cabe agregar que, contrariamente a George W. Bush, bien sabe Richard Cheney que sus directivas le vienen de los detentores máximos del Poder mundano y no de Dios...

• De producirse un atentado así en un lejano país, las estructuras internas estadounidenses – su Establishment político, empresarial, financiero y mediático; y sus fuerzas armadas, de seguridad e inteligencia – quedarían mayormente preservadas de todo contagio negativo (contrariamente a lo que ocurrió con JFK en Dallas), pues la culpa y responsabilidad podrá colocarse firmemente en cabeza de un gobierno extranjero inepto (la Argentina de Kirchner, ¡cuya ineptitud será muy fácil de demostrar ante la opinión pública mundial!), y de las pequeñas unidades armadas, policiales y de inteligencia estadounidenses específicamente ya hoy destacadas en nuestro país para cuidarlo a Bush que quedarán así “sacrificadas” y defenestradas como chivos expiatorios por haber fallado en la seguridad del jefe de Estado.

• Aprovechando su vasta y extensa experiencia en el rubro, se podrá (pre) fabricar la “evidencia” necesaria para demostrar ante un mundo shockeado por estos sucesos, que el origen del atentado (¿algún pequeño artefacto táctico nuclear similar a los probablemente detonados debajo de las Torres 1 y 2 del World Trade Center el 11-Sept-01?) corresponde a Al-Qaeda o a algún nuevo grupo terrorista vinculado con Irán y/o Irak y/o Siria ( ) y/o Palestina y/o Corea del Norte y/o el fundamentalismo islámico y/o algún “nuevo” grupo islámico-indígeno-latinoamericano y/o cualquier otra plausible o insólita combinación que los operadores de la guerra psicológica incrustados en CNN, la CIA, MI6, Mossad, Fox, New York Times, o Reuters puedan ejecutar, según directivas emanadas de los Think Tanks del NOM, notablemente el Council on Foreign Relations, la Trilateral Commission, y el Tavistock Institute, entre otros...

• Se cuenta también con la ventaja de que la Argentina ya lleva desde hace años el “estigma” negativo necesario para que un operativo de este tipo tenga éxito: los dos atentados de 1992 y 1994 contra intereses israelíes (probables auto-atentados – Ver nota ( )). Se sabe que la Argentina tiene un bajo e ineficaz sistema de seguridad debido a la desarticulación casi total de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad como consecuencia de los ataques acumulativos de Alfonsin, Menem, De la Rúa y Kirchner. A su vez, la Argentina tiene “mala prensa” entre el imaginario público anglonorteamericano: el “populismo” de Perón, país refugio de Nazis, los golpes militares, el caos del 2001, la circense declaración de “default” de la deuda pública, la “guerra sucia”, la Guerra de Malvinas... La capacidad de investigación interna de la Argentina sería nula (ver, sino, las “investigaciones” bochornosos llevadas a cabo desde tiempos del gobierno Menem en adelante en los casos de la Embajada de Israel y Amia-Daia); y la Argentina no tendría forma alguna de defenderse de las mentiras, distorsiones, psicosis colectiva, “evidencia” plantada en el lugar de los hechos, “testimonios” falsos, etc. No solo carecemos de Fuerzas Armadas efectivas y creíbles, la Argentina actual ni siquiera cuenta con un gobierno serio y creíble.

• Como bocado adicional, se le podrá torcer fácilmente el brazo al gobierno argentino para que permita el ingreso de tropas estadounidenses, “expertos” israelíes en terrorismo y “expertos” británicos en inteligencia (más otros “expertos” de algún país limítrofe confiable al NOM) en zonas clave como la Patagonia, la Triple Frontera y la zona limítrofe con Bolivia. A su vez, vale recordar que el Reino Unido podrá rápidamente activar su mega base militar en las Islas Malvinas donde sí hay armas de destrucción masiva…. Se podrá acelerar la virtual ocupación de la Patagonia orientada a la creación de un nuevo Estado soberano que pueda servir de refugio de poblaciones a ser reubicadas por el Nuevo Orden Mundial hacia lugares más seguros y cómodos (notablemente, civiles provenientes del Estado de Israel). Mar Del Plata en particular, y la Argentina en general, se transformarán en símbolos de oprobio y pasividad ante los “embates del terrorismo internacional”. Transformarían a Mar del Plata en un nuevo “Ground Zero del magnicidio del máximo líder del mundo libre”. Y si osásemos siquiera chistar, se nos recordará con bombos y platillos, batiendo palmas y rasgando vestiduras, que la Argentina debe pagar las consecuencias de haber sido tolerante con el terrorismo; que “no se nos puede dejar solos pues no nos sabemos gobernar”( ), etc., etc.



¿The “Tango Bomb"?

Desconozco si esto ocurrirá o no. Probablemente no; pues creo que la sangre aún no llega al río hasta tal extremo en torno a Bush, por más que se estén coaligando fuerzas formidables internas y externas para desplazarlo pronto del poder.

Dios quiera que si en la Logia Skull & Bones( ), o en alguna otra sede masónica del poder planetario se decidiera prescindir de los servicios del presidente Bush antes del 2008, que el evento catalizador no se produzca ni en nuestro continente, ni en nuestro país, ni en la hermosa ciudad de Mar del Plata.

Posiblemente, aún sea prematuro disparar una acción tan cruda y rotunda. Pero es bueno estar alertas. Y
a todos sabemos que la voluntad de mentir de quienes manejan el Nuevo Orden Mundial no conoce límites éticos y morales.

También sabemos que disponen de instrumentos y armas poderosísimos para imponer sus mentiras como “realidad”, con su secuela de sangre, muerte, locura y genocidio.

Aplican la vieja máxima de “Fuerza e Hipocresía”, utilizando su gigantesco poder para falsificar la realidad, creando excusas, “razones” y pleitos de todo tipo que “justifiquen” sus recurrentes agresiones contra todos los pueblos del mundo.



¿Será la Argentina el próximo blanco de ataque en esta Guerra por el dominio mundial?

Que somos un bocado muy preciado debido a un conjunto de razones que ya hoy son lugares comunes – nuestros gigantescos recursos naturales, posición geográfica, baja densidad demográfica, clase gerenciadora local capacitada y útil para los fines del Nuevo Orden Mundial, entre otras – no resulta necesario repetir.

En síntesis, el objetivo de este artículo es básicamente:

1. Describir la posibilidad concreta de un escenario futuro semejante;

2. Señalar las razones que ciertos poderosos sectores del poder mundial podrían tener para transformar ese escenario en realidad;

3. Señalar la gran facilidad con la que podrían realizar un procedimiento de este tipo en nuestro país para luego acorralarnos sin que podamos hacer nada al respecto.

Que no lo hagan el próximo Noviembre en torno a este supuesto “Escenario Bush en Mar del Plata” que hemos descripto, no significa que no lo vayan a disparar dentro de 6, 12 o 18 meses en torno a algún otro complejo conjunto de hechos y eventos, hoy difícilmente imaginable.

Cosas realmente graves están ocurriendo en el mundo: epidemias y pandemias potenciales que coinciden extrañamente con el planeamiento demográfico propuesto hace varias décadas por Sir Henry Kissinger ( ); desastres naturales que podrían tener como disparadores experimentos secretos y encubiertos realizados ya no por determinados Estados soberanos sino por poderosísimos grupos ubicados por encima de los Estados dentro del esquema de privatización del poder que caracteriza al mundo actual; complejos mecanismos de auto-atentados y auto-ataques cuyo costo previsto en vidas y material resulta aceptable de antemano ante los enormes beneficios que generarán al permitir destrabar y justificar el uso directo del poderío militar, político, económico y financiero en cualquier rincón del planeta.

Así es el terrible mundo en el que vivimos. Despertar a esta realidad es un imperativo para todo hombre y mujer responsable. Comprender que, nos guste o no, la Argentina se encuentra inmersa en este escenario, es vital. Al menos para que podamos hacer nuestra propia composición de lugar, generar algunos ejes de diagnóstico y evaluación estratégica para comprender cuáles medidas podemos y debemos adoptar, y dónde debiéramos ubicarnos ante estos crecientes peligros mundiales, a fin de minimizar o neutralizar las graves amenazas que representan.

Va de suyo que nuestros “dirigentes políticos” que hoy habitan la Casa Rosada, el Congreso y los principales ministerios parecieran no tener la más mínima idea sobre estos procesos terribles que rigen el mundo o, peor aún, lo saben pero al estar ellos mismos alineados con esos intereses, se transforman en peligrosos enemigos de nuestra Nación.

Sería imprudente hacer previsiones contundentes acerca de lo que va o no va a ocurrir en la Cumbre de Mar del Plata en Noviembre 2005. Pero si las fuerzas encontradas que hoy disputan el Poder mundial estuvieran evaluando alguna buena oportunidad para un golpe maestro de este tipo que reúna credibilidad, facilidad de ejecución (Argentina es prácticamente “zona liberada”), lejanía de otros puntos calientes (lo que permite evitar el riesgo de contagio y descontrol político propios de zonas calientes y complejas como el Oriente Medio), posibilidad de control total de los acontecimientos e incapacidad total de defensa por parte del país afectado, entonces Mar del Plata pareciera ser una opción sumamente atractiva.

Sobre todo cuando la “preparación” del gobierno Argentino ante complejos riesgos de este tipo quedó elocuentemente expresada por nuestro “canciller” devenido en diputado, Rafael Bielsa, quien dijera hace poco que “hay que rogarle a Dios que no suceda ningún ataque terrorista” durante la Cumbre de Mar del Plata”( ).

Extraña invocación en boca del canciller de Néstor Kirchner, jefe de un gobierno “progre”, pro-abortista y antireligioso, y también muy preocupante por cuanto el canciller Bielsa parece ignorar que la línea directa con Dios solo la tiene George W. Bush, y que ni él ni Kirchner tienen siquiera el código de acceso para conversar con el Todopoderoso...


Segundos antes que disparara Hinckley(amigo del clan bush) contra R. Reagan

Adrian Salbuchi – investigador, escritor, conferencista y consultor. Autor de diversos libros sobre geopolítica, entre ellos “El Cerebro del Mundo: la cara oculta de la globalización” (Ediciones del Copista, Córdoba, 2003, 4ta. Ed., 470 págs), y “Bienvenidos a la Jungla: Dominio y supervivencia en el Nuevo Orden Mundial” (Ed. Anábasis, Córdoba, 2005, 252 págs.). Presidente de CREAR – Consejo Regional Estratégico Argentino; Miembro del CEEMFRA - Centro de Estudios Económicos Mariano Fragueiro; Fundador del Proyecto Segunda República Argentina; director de “El Traductor Radial” y “El Traductor Gráfico” – www.eltraductorradial.com.ar

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