
"(...) aunque Adolfo Hitler anunciara el advenimiento de un nuevo orden internacional, la en茅rgica r茅plica del Presidente Roosevelt diciendo que el nuevo orden era el antiguo desorden (...)
Era la vieja hegemon铆a de un imperio y esto los siglos est谩n cansados de ver. Ahora vuelve a hablarse de que ha llegado un nuevo orden internacional..Sin embargo, esta nueva hegemon铆a no es el viejo desorden: es un Desorden novedoso. Porque a diferencia de las hegemon铆as anteriores, el Estado norteamericano es la primera v铆ctima del Nuevo Desorden Internacional.
El poder real est谩 enmascarado en las Corporaciones econ贸micas internacionales y detr谩s de 茅stas vaya a saberse qu茅 juramentos de poder inimaginables. Los poderes enmascarados van a usar al Estado norteamericano hasta el preciso instante en que no les sirva m谩s.
Pues bien, la propuesta es simple: Las Corporaciones econ贸micas transnacionales salvar谩n al mundo. He aqu铆 la propuesta que est谩 detr谩s del nuevo Desorden internacional, la propuesta de un nuevo Mes铆as no crucificado, un Triunfador, rico y poderoso, due帽o del dinero y del hor贸scopo.
Se invoca que los ego铆smos se armonizar谩n necesariamente y as铆 se difundir谩 la salvaci贸n por el planeta descendiendo la riqueza por todas las capas sociales, extremo que, en verdad, nunca ha ocurrido en la historia, pues la abundancia aparente de los escasos pa铆ses desarrollados seg煤n la terminolog铆a circulante, se nutre de la expoliaci贸n de infinitos pueblos...
Para que esta nueva y mundana Redenci贸n se d茅, es indispensable que se privatice todo, lo que debe privatizarse y lo que no debe privatizarse. Todo. El Poder de las Corporaciones econ贸micas transnacionales y los juramentos de Poder inimaginables que las sustentan, solamente necesitan libertad para ejercer dicho Poder. El bien com煤n es un obst谩culo y el Estado, cuya misi贸n es promoverlo, pasa a ser considerado un armatoste prescindible. Alguien, en alg煤n lugar del planeta, ha declarado a los estados nacionales en situaci贸n de prescindibilidad."
CITAS