Por: El Independiente
Hace más de 25 años, cuando navegábamos las aguas de KAS2001, ya intuíamos que la red no era solo un espacio de libertad, sino un campo de batalla por la atención y la verdad. Hoy, nos venden la IA como una entidad mística, una inteligencia "humana" que viene a resolvernos la vida. Pero no nos engañemos: lo que tenemos enfrente es una cadena de GPUs acelerando búsquedas en bases de datos inmensas.
La IA es un espejo que nos devuelve una realidad masticada para un público que prefiere el confort de la respuesta rápida antes que la aspereza de la verdad. Es, en esencia, un gran simulacro.
El Legado de Umberto Eco
Ya lo decía el maestro Umberto Eco (y cómo nos resuena hoy esa advertencia): los analfabetos del futuro no serán los que no sepan leer, sino los que no sepan BUSCAR en la red. Hoy cualquiera le pregunta a una máquina y acepta lo que escupe. Pero para los que venimos con los dedos curtidos de picar código y administrar sistemas desde hace tres décadas, esta "supercomputadora" no es una deidad, es una herramienta de agilización. Lo que antes nos costaba meses de rastreo en manuales y foros, hoy lo sintetizamos en minutos. Pero el criterio, la intención y la decisión de qué publicar, siguen siendo humanos.
La Conclusión de Siempre
Desde 2001 a la fecha, mi conclusión no ha cambiado: la soberanía digital no se compra, se ejerce. Usamos la potencia de cálculo para que la voz de Don Baltazar no se pierda en el ruido de la pauta oficial.
La tecnología avanza, los procesadores vuelan, pero el objetivo es el mismo: usar la máquina para decir lo que otros callan.
No se casa con nadie.


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