El Muerto se Asusta del Degollado
Por Eduardo Ferreyra,
Presidente de FAEC
Pero de los t铆tulos que acompa帽an al Dr. Daneri, al menos se advierte que ya hay gente que reconoce por fin que la ecolog铆a que ellos practican es del tipo Ecolog铆a Pol铆tica, desde帽ando a la Ecolog铆a Cient铆fica –que el sentido com煤n y la l贸gica nos dicen que deber铆a ser la que hallar谩 soluciones a los problemas que la humanidad va encontrando a su paso en su b煤squeda del progreso y de mejores condiciones de vida, para todo el mundo, no s贸lo para animales, mariposas, mosquitos y 谩rboles.
Se analizan a continuaci贸n algunas de las expresiones de la r茅plica del Dr. Daneri, resaltadas en rojo, y a continuaci贸n el comentario que ellas nos merecen.
Una de las mayores fortalezas de la democracia, es la libertad de expresi贸n, en particular, la libertad de prensa.
No lo dudamos ni un instante. Como dijo Dant贸n, “Dar铆a mi vida para que puedas expresar tu opini贸n.” Pero olvida el Dr. Daneri de mencionar que para que una sociedad justa funcione correctamente, a la par de la libertad de expresi贸n, y sobre todo la de prensa, debe ir la veracidad en la informaci贸n de lo que se expresa, porque la libertad de expresi贸n no es excusa para la distribuci贸n de desinformaci贸n perjudicial para la sociedad, sobre todo cuando est谩 te帽ida de fuertes intereses geopol铆ticos y ec贸nomicos espurios, que tiende a entorpecer el desarrollo regional, o nacional, y al mejoramiento de sus condiciones de vida, como son las constantes denuncias de muchos grupos ecologistas, basadas en ciencia deficiente o simplemente la mentira descarada. Los ejemplos son demasiado abundantes para detallarlos aqu铆, pero baste la 煤ltima denuncia sobre las aguas “radioactivas” de Ezeiza.
"Denunciar y condenar como terrorista a un ser humano, a un colectivo social, a una organizaci贸n no gubernamental, es de una significaci贸n y fuerza, que para hacerlo, se deben tener pruebas sustanciales e irrefutables,"
Las pruebas est谩n escritas a fuego en la historia, en archivos de diarios y agencias de noticias, a disposici贸n de quien quiera tomarse la molestia de buscarlos. Hay gente que lo hizo durante a帽os, que han guardados registros de muchas (no todas por motivo de espacio) de las acciones terroristas de miembros del movimiento ecologista multinacional. Una peque帽铆sima rese帽a de esas acciones se hallan publicadas en el Pr贸logo escrito por el eth贸logo argentino y miembro de FAEC, Dr. Enrique C. Lerena de la Serna, en el libro, “Ecolog铆a: Mitos y Fraudes”, de mi au-tor铆a. Se detallan all铆 muchas de las acciones criminales del ecologismo en donde murieron cient铆ficos y empleados de zool贸gicos, peleter铆as, restaurantes, casas de art铆culos para caza, obreros de aserraderos, y empresas constructoras, hundimiento de barcos, asesinato de cien-t铆ficos y sus familias en laboratorios de experimentaci贸n, etc.
El mismo Dr. Lerena de la Serna fue objeto de atentados con ametralladora contra su domicilio y la matanza de sus animales de “observaci贸n de comportamiento”, adem谩s de sus perros mascotas y su peque帽o gato crucificado sobre la puerta de calle. Buena gente, como se ve. Amantes de la paz, de la tolerancia y de la convivencia pac铆fica.
Sin embargo, hasta el d铆a de hoy no hemos visto que ninguna de las organizaciones autonom-bradas “salvadoras del planeta, selvas lluviosas, ballenas, y diversidad biol贸gica” hayan abierto sus bocas para condenar accionar que, en nombre de sus ideales “salvadores del planeta” se ubican a la misma altura que las de Osama Bin Laden o la ETA, o de los terroristas Chechenios.
“¿Que es ser terrorista? … Es utilizar la violencia sin l铆mites, violando todos los c贸digos, inclusos los de las normas internacionales que dicen o intentan regular la propia guerra.” … “Nada m谩s falso, mentira m谩s impune, que la expuesta, de calificar, de definir a organizaciones de la sociedad civil Argentina, integrantes del movimiento ecologista del Pa铆s, como eco-terroristas.”
Es verdad –la primera parte, por lo menos, sobre el uso de la violencia sin l铆mites, y la viola-ci贸n de todos los c贸digos de la sociedad. Entre las normas internacionales que se deber铆an res-petar figura la prohibici贸n de realizar actos de pirater铆a en alta mar, o acciones que pon-gan en peligro la vida y las cargas transportadas. La m谩s querida de las organizaciones ecolo-gistas, Greenpeace, es una experta en ese tipo de “acci贸n directa” para imponer sus perversas intenciones de poner el palo en la rueda del progreso. Sus hermanas menores, Sea Shepherds, y otras m谩s peque帽as, igualan y sobrepasan a Greenpeace – atacando balleneros y hundi茅n-dolos donde los encuentran, incluidos fondeados en el puerto.
La intenci贸n es infundir el miedo, el terror, para impedir que los balleneros, los le帽adores y otras actividades se desarrollen normalmente. Eso es ser terrorista, es infundir el terror a la represealia, a帽l ataque solapado, inesperado, y violento –y al hacerlo en nombre de la defensa de ambiente, de las especies, del “ecologismo”, son “eco-terroristas”. ¿De qu茅 se escandaliza Daneri? De que le digan la verdad en la cara, o de que le saquen de un sue帽o id铆lico de un ine-xistente amor por la humanidad, paz y confraternidad universal?
“Lo grave resulta ser, que esta calificaci贸n intenta reconstruir un proceso ideol贸gico profundamente no democr谩tico, feudal y extremo como expresi贸n de un nacionalismo fascista y persecutorio, tambi茅n gravemente retorcido y malintencionado.”
Tendr铆amos que interpretar esta parrafada sin sentido como que, ponerse del lado de la cien-cia, el sentido com煤n, el progreso y el deseo de desarrollar la econom铆a y permitir una mejor distribuci贸n de la riqueza, como una intenci贸n de imponer una dictadura militar fascista, o nazi, quiz谩s? ¿Por qu茅 no una Castrista, o Chavista, o la de los amantes de la naturaleza de Pol Pot? Se estiran y se retuercen demasiado a los argumentos, y como de por s铆 son d茅biles e inconsistentes, termina por romperse y mostrar sus tripas rojas. “Del rojo me pas茅 al verde,” parece ser el lema del ecologismo multinacional –aunque s贸lo los “idiotas 煤tiles” de la ultra izquierda han ca铆do en la trampa del ecologismo. Pruebas sobran para demostrar que, por detr谩s del ecologismo multinacional, se esconden poderosos intereses geopol铆ticos y corpo-rativos de empresas petroleras y qu铆micas que financian fuertemente a los verdes. Intereses que no les import贸 nunca pactar con la izquierda o con la derecha para lograr sus ganancias.
“Nada dice el pulgar denunciante de las acciones de nuestras organizaciones por impedir la guerra de Irak, del rechazo p煤blico a los m茅todos de cualquier tipo de terrorismo.”
Zapatero, a tus zapatos, ser铆a una norma que, de aplicarse, har铆a que el mundo fuese un lugar mucho mejor. Nada tienen que hacer las ONGs ecologistas interviniendo en pol铆tica interna-cional, intentando detener guerras que hasta han sido programadas y secundadas por sus pro-pios patrones, como la Corona Brit谩nica. No ha sido s贸lo EEUU quien lanz贸 la guerra contra Irak, ya que Gran Breta帽a la gui贸 de la mano y la acompa帽贸 en todo el viaje, junto con muchas otras muy "ecologistas" naciones como Espa帽a, Italia, Australia, Francia, Alemania, Jap贸n que quisieron participar del fest铆n de un petr贸leo que no podr谩n usar.
“Sabe se帽or, usted no tiene la menor idea de los que nosotros somos.”
Se sabe muy bien quienes son los ecologistas, cu谩l es la perversa filosof铆a maltusiana que les impulsa; se sabe muy bien del odio por la raza humana y su deseo de exterminar a la mayor cantidad posible de aquellas personas del tercer mundo que “consumen recursos a los que no tienen derecho,” porque los recursos naturales pertenecen, por derecho de conquista, a las viejas potenciales coloniales hoy devenidas pa铆ses industrializados del G7.
“Usted es esclavo de sus propios intereses. No puede, no quiere, o no le interesa mirar un mil铆metro m谩s all谩.”
Al decir esto, quiz谩s se estaba mirando en el espejo, Dr. Daneri, porque los intereses que les impulsan a ustedes no les han permitido mirar los sufrimientos que han causado a la humani-dad con sus innumerables prohibiciones y regulaciones logradas a fuerza de presiones pol铆ticas y campa帽as basadas en la desinformaci贸n o la mentira lisa y llana. Son responsables los verdes de la muerte por malaria de un ni帽o cada 30 segundos, m谩s de 2 millones de personas anuales por su porf铆a en seguir prohibiendo el uso del DDT para combatir la malaria. De otras tantas personas por el resto de las enfermedades transmitidas por los insectos; pero de muchas, mu-chas m谩s por sus constantes acciones para impedir que los adelantos t茅cnicos y cient铆ficos le puedan llevar una mejora a las condiciones sanitarias, de provisi贸n de agua potable, de energ铆a y de medicinas a los pa铆ses m谩s pobres del mundo.
Se oponen ustedes a la energ铆a nuclear y las innegables ventajas ecol贸gicas que ella significa; se oponen ustedes a las represas y generaci贸n de hidroelectricidad, y a las innegables ventajas ecol贸gicas que han demostrado tener; se oponen ustedes al uso industrial y comercial del cloro, con lo cual habr铆a que eliminar al 80% de las medicinas conocidas, recomendando la adopci贸n de la medicina hol铆stica derivada de santones, shamanes y yuyos medicinales… Son demasiadas las cosas a las que ustedes se oponen y que tratan de erradicar, que ser铆a necesa-rio una biblioteca para enumerarlas a todas. Pero, curiosamente, se trata de cosas que han contribuido a mejorar la condici贸n humana en todas partes del mundo, m谩s en algunos lugares, menos en otros, y a elevar de tal modo las expectativas de vida humana, que la pobla-ci贸n mundial aument贸 en lo que ustedes llaman “la explosi贸n poblacional”, al decir de su excelso profeta Paul Ehrlich, el mismo que nunca, jam谩s, acert贸 ni de chiripa con ninguna de sus profec铆as catastr贸ficas sobre el futuro de la humanidad a causa de las supues-tas apetencias desmedidas para mejorar sus condiciones de vida.
Por todo ese vac铆o existencial que les caracteriza, por esa neurosis no贸gena propia del culto de Gaia, esa filosof铆a nihilista y destructiva –disfrazada de bondad y amor al pr贸jimo; el lobo bajo la piel de oveja– por todo lo que se han propuesto ganar tratando de imponer una sociedad Orwelliana tipo “1984”, es que cuando aparecen las voces de alerta que se帽alan la manera en que ustedes se conducen y qu茅 es lo que se proponen, se lanzan como jaur铆a de lobos sobre los herejes que disienten con lo que ustedes entienden por “ecolog铆a,” que ya han decidido bautizar como Pol铆tica. ¿La Ciencia? Afuera.
Bien dicen ustedes, los herejes estamos en guerra contra los “salvadores del mundo”. Hasta ahora no salvaron ustedes a nadie, y s铆 han exterminado a decenas de millo-nes de inocentes con sus criminales prohibiciones. Sabiendo esto, las personas con una noble conciencia dormir铆an mal por las noches. ¿Tienen ustedes conciencia de lo que han hecho, de lo que est谩n haciendo y de lo que se han propuesto lograr? ¿Est谩n concientes, ustedes los “idiotas 煤tiles” del fondo del tarro ecologista, que sus esfuerzos –adem谩s de ren-dirles algunos dineros personales a corto plazo- le est谩n reportando siderales ganancias geopol铆ticas y econ贸micas a sus amos en el Hemisferio Norte?
Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundaci贸n Argentina de Ecolog铆a Cient铆fica
PD:Hermoso debate....
NOTA DE FAEC: EL Contador Carlos A. Ortiz, seg煤n consta en documentos varios, sucesi贸n de hechos vinculados y testimonios de testigos, ha sido v铆ctima de persecuci贸n y discriminaci贸n ideol贸gica – por ser p煤blica y abiertamente identificado con la vertiente del Pensamiento Pol铆tico Econ贸mico Nacional – por parte de un sector de las autoridades de la Facultad de Ciencias Econ贸micas de la Universidad Nacional de Misiones, los que de hecho operan a favor de la imposici贸n del “pensamiento 煤nico” neoliberal y globalizante; en un claro caso de accionar discriminador doctrinal en el 谩mbito catedr谩tico. Por ello FAEC est谩 dispuesta a prestar al profesor Ortiz todo el apoyo moral que sea necesario y denunciar p煤blicamente la infame persecuci贸n que viene siendo objeto desde la d茅cada de los 90, y muy particularmente en el 煤ltimo a帽o y medio.


