viernes, 18 de noviembre de 2005

El Paradigma ilusorio de la derecha-izquierda


Los Verdaderos Señores Oscuros

Reflexiones Sobre La Locura de George W. Bush de Paul Levy
Víctor Thorn







George Bush es una creación Manchuriana de traje vacío de destino nepotista quien sirve como una diversión de varilla de rayos para distraer la atención del pueblo lejos de los demonios malvados ocultos que están manipulando a nuestro planeta a través de guerras, finanzas, religión falsa, y un re-acondicionamiento de nuestras facultades mentales. Confundir a George W. Bush con estos individuos, o transferir sus tendencias a él, es cometer un error muy grave en el análisis.

George Bush no empezó nuestra actual guerra, George Bush no manipuló las pasadas dos elecciones; George Bush no cree que él es dirigido por Dios (ni aún cree en Dios, sino que en cambio se inclina a una deidad oculta de Huesos y Calaveras); George Bush no es un conservador, y George Bush no es enemigo de Osama bin Laden, Saddam Hussein, o aún Al Gore y John Kerry. Todo es un trabajo de estafa porque estos individuos están todos en el mismo equipo, y todos ellos sirven a los mismos maestros en una capacidad u otra. Y ¿cuál es su objetivo final en cuanto venden sus almas? Respuesta: preservar el estatus quo de la élite de control, y subsecuentemente sus posiciones de poder servil dentro de ella.

George Bush es solo un títere; un figurón y un implementador. Su mayor decisión que hace cada día es qué clase de cereal va a comer en el desayuno. Si duda esta afirmación, hágase una simple pregunta: si USTED estuviera manejando al mundo, ¿permitiría que George Bush fuera el funcionario ejecutivo mayor (CEO)? Qué diantre, ¡los Bushes ni aún confían en él lo suficiente para que maneje sus propios negocios familiares! Sí que, en ese sentido, él no es nada más que una zanahoria colgando que es usada como una figura de adoración por los conservadores de kool-aid, o un símbolo de desdén para los liberales de marcha-al-compás. Y cada vez que alguien caracteriza a George Bush como un héroe o un engendro Hitleriano, o enfoca su ira contra él, está cayendo en una trampa cuidadosamente colocada que es usada para engañarnos en un pantano de ceguera miope. Sin embargo por alguna razón inexplicable, mucha gente quien debería saber mejor aún se permite ser mecida por este paradigma ilusorio de la derecha/izquierda.

La única manera de evitar esta maligna propaganda de lavado de cerebro es así:

1) Si una fuente informativa está empujando política estrictamente “Republicana” o “Demócrata”, bótela inmediatamente. Ellos obviamente los están dirigiendo en la dirección equivocada.

2) Si una fuente informativa está promoviendo fuertes dosis de miedo en lugar de empoderamiento, bótela inmediatamente. Ellos finalmente los paralizarán en sumisión.

3) Si una fuente informativa les niega la existencia de una jerarquía gobernante invisible más allá de aquella representada por nuestros medios de control corporativo del establecimiento, bótela inmediatamente porque su intento es aplastarlos más bien que iluminarlos.

Para que se liberen de la posibilidad de ser engañados examinen todas y cada una de las fuentes informativas de donde consiguen sus noticias y vean si ellas caen presa de las trampas antes mencionadas. Si lo hacen, háganse una pregunta muy seria: ¿están sirviendo sus mejores intereses?

Por favor recuerden: George Bush, Bill & Hillary Clinton, Ronald Reagan, y John Kerry no son (y no fueron) los ídolos y demonios supremos. Ellos simplemente son actores/canales en la escena pública quienes están avanzando los objetivos de aquellos detrás del velo. Antes que se hagan a la idea errónea, de ninguna manera yo estoy descartando a estas figuras como inocentes provocadores, porque ellos definitivamente tienen suficiente cantidad de sangre en sus manos. Pero en el mismo respiro, también no meritan la vasta cantidad de atención y burla que se amontona sobre ellos. Si realmente quieren ponerse furiosos al menos desaten su veneno ¡en los objetivos apropiados! Como el gran escritor Antoine de Saint-Exupery escribió una vez: “Lo que es esencial es invisible al ojo.” En otras palabras, los verdaderos enemigos que están destruyendo a nuestro mundo y alimentando a sus huéspedes (que quiere decir nosotros – el pueblo de cada día) como vampiros parásitos están alejados muy lejos del brillo de la exposición pública. Y en toda honestidad, es ésa la forma que les gusta. Los que hacen las acciones malvadas son mucho más atraídos a la oscuridad que a la luz.

Lo que me trae al artículo reciente de Paul Levy intitulado "La Locura de George W. Bush: Una Reflexión de Nuestra Psicosis Colectiva" (“The Madness of George W. Bush: A Reflection of Our Collective Psychosis.”). Levy escribió, “Bush y su régimen son impulsados compulsivamente a hacer todo y cualquier cosa que puedan para mantenerse en la posición de poder en la que se encuentran.” No obstante que esta afirmación es verdadera a un nivel en curso, la misma podría ser dicha de los Clintons, Mussolini, los Duvaliers, o de su corrupto comisionado local del condado. El poder genera una enfermedad por poder adicional que más se parece a un hijo bastardo adoptivo y deforme que lo que se asemeja a lo que sería considerado un nacimiento normal. El punto es: Levy termina su análisis con George W. Bush, y no lo extiende algo más. La sed de poder vista en la cábala Bush/Clinton es mero juego de niños en comparación a aquella de los controladores verdaderos. ¿Por qué?, se pueden preguntar. Porque estas pistolas contratadas son solo gobernantes efímeros o temporales. Son prescindibles y pueden fácilmente ser despedidos si caen en el disfavor de sus señores. Pero aquellos quienes han estado en la cima de la pirámide de control por generaciones tienen una sed insaciable por el poder que hace verse a nuestros titiriteros públicos como meros Boy Scouts.

Por esto es que encontré tan desilusionador y dañino el artículo de Levy. Él actúa como si George W. Bush es el termina-todo y el todo de cada mal, cuando en realidad Bush simplemente es solo otro en una larga línea de sicofantes esclavizantes quienes han hecho el trabajo sucio para aquellos a quienes eternamente juran fidelidad en la oscuridad. Miren a Adolfo Hitler; miren a Vladimir Lenin; miren a Franklin D. Roosevelt y a Woodrow Wilson; miren a Saddam Hussein; y miren a los Clintons y los Bushes de hoy en día. Ellos todos encajan en el mismo molde, y ellos todos sirven a los mismos maestros.

En este sentido Levy está extraviando a sus lectores de la misma manera como lo hacen los neo-timadores; porque ninguno le está dando al público la imagen completa. Lo que Levy debería haber hecho era remover el nombre de George Bush de su ensayo y sustituirlo por la cábala del “Nuevo Orden Mundial”. Entonces su análisis y diagnóstico habrían sido mucho más precisos y un valuable reflejo de nuestro mundo.

La clave a recordar es ésta: George Bush y su índole son solamente SÍNTOMAS del mal; no la verdadera CAUSA. Si nosotros realmente queremos la verdad, tenemos que insistir en mirar más allá de lo que está parado justo enfrente de nosotros.

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