LA TENDENCIA DE LA GLOBALIZACI脫N A ESTABLECER PATRONES LEGISLATIVOS SUPRANACIONALES, A LAS QUE EST脕N SUJETAS ENTIDADES DIVERSAS, EST脕 GENERANDO ESTADOS NUEVOS DE DERECHO EN DONDE LAS LEYES LOCALES SE SUBYUGAN A LAS LEYES INTERNACIONALES BAJO LAS CUALES SE RIGEN CORPORACIONES Y ACTIVISTAS DE GRANDES Y PODEROSAS POTENCIAS, QUE LUCHAN POR EL MONOPOLIO TERRITORIAL DE VASTOS SECTORES, ALGUNOS ADQUIRIDOS DE CORDILLERA A MAR Y EN ZONAS DE VALOR ESTRAT脡GICO EN LAS FRONTERAS INTERIORES E INTERNACIONALES, POR MANOS DE GRUPOS EXTREMISTAS Y FAN脕TICOS DE CORRIENTES AMBIENTALISTAS CON FUERTE INFLUENCIA POL脥TICA Y ECON脫MICA.

¿Hacia un monopolio territorial "ecologista" en la Patagonia chilena?El monopolio de un sector territorial espec铆fico es uno de los mayores peligros para la soberan铆a de la naci贸n donde alojen, m谩s a煤n si ello fomenta la autonom铆a y la independencia administrativa de los mismos. Peor acontece en el caso de territorios privados que colindan directamente con la frontera, situaci贸n que era controlada por una ley que imped铆a a los extranjeros adquirir tierras a menos de 10 kil贸metros de la l铆nea lim铆trofe, y que fue abolida por el Gobierno de Patricio Aylwin, precisamente cuando hac铆an su debut los magnates ecologistas como Douglas Tompkins.
Se recordar谩, por ejemplo, el caso de la ESO, organismo empresarial que recibi贸 de Chile el generoso regalo de un monte entero en Atacama:
Paranal, de 2.644 metros de altura y 72.000 hect谩reas, al Sur de Antofagasta. Todo para cumplir con el capricho de que nuestro pa铆s tuviese "el telescopio m谩s grande del mundo" que se proyectaba instalar all铆. Sin embargo, desencuentros con sus aparentes due帽os reales (una familia descendiente de un veterano de la Guerra del Pac铆fico, para aumentar m谩s a煤n el sacrilegio) culminaron en procesos judiciales y contiendas. La organizaci贸n transnacional ESO se gobierna con leyes de autonom铆a que no se relacionan con las legislaciones locales, lo que impidi贸, incluso, el ingreso de Carabineros y representantes del poder judicial a su propio territorio, como si este monte fuese la embajada de un pa铆s extranjero.
La negativa de Tompkins a cumplir con los acuerdos de 1997 suscritos entonces con el Presidente Frei Ruiz-Tagle y sus representantes, especialmente en el punto de traspasar la administraci贸n del parque a una entidad nacional, es acaso uno de los hechos m谩s sospechosos de este asunto, y fue el detonante de la dura reacci贸n contra el proyecto de parte de la Democracia Cristiana en el Congreso en junio y julio del 2001, entre los que figuraba el propio Frei Ruiz-Tagle, ahora Senador Vitalicio.
Tanto Tompkins como sus seguidores han declarado su preferencia de que el parque sea declarado "Reserva Internacional de la Bi贸sfera"; esto significar铆a, como primer efecto, que todo el territorio quedar铆a bajo la administraci贸n de organismos internacionales y como objetos de derecho for谩neo, exactamente lo mismo que ocurre en cerro Paranal y con la ESO.
As铆 se explica la negativa del magnate, entre otras cosas, a aceptar la continuaci贸n de la Carretera Austral por el interior de su "fundo", luego de conseguir del Gobierno de Ricardo Lagos el nefasto acuerdo Tompkins-Huenchumilla de fines del a帽o 2003.
Autonom铆a contra soberan铆a: concepto rupturista del ecofundamentalismoSuponiendo como ejemplo un caso extremo, digamos el de un conflicto internacional, las leyes internas facultan la ocupaci贸n y disposici贸n de territorios privados o parques nacionales. Sin embargo, en el concierto internacional, es absolutamente incierta la seguridad de que Chile pueda acceder militarmente por 谩reas de su propio territorio en situaciones de emergencia para la defensa nacional. Imaginar los organismo mundialistas arroj谩ndose contra Chile por invadir una sagrada "reserva de la bi贸sfera" o "santuario de la naturaleza" (aunque 茅sta se encuentre dentro de sus propios l铆mites), no es tan dif铆cil ni descabellado.
No se debe ser tan tr谩gico ni concentrarse exclusivamente en el ejemplo de un asunto b茅lico para comprender que existen eventuales situaciones en las que la necesidad de acceder en urgencia a territorios privados y grandes 谩reas protegidas por manos particulares, podr铆a verse dificultada, como por ejemplo, en el 谩rea productiva y de desarrollo. En este sentido, los juicios y las opiniones carentes de visiones estrat茅gicas integrales resultan anodinos o incompletos.
La propia declaraci贸n de Tompkins en un cuestionario a la comisi贸n investigadora, dice que el traspaso administrativo de Pumal铆n a una entidad chilena ser谩 efectuado con la incorporaci贸n de condicionantes y requerimientos "m谩s detallados y espec铆ficos que la actual legislaci贸n sobre Santuario de la Naturaleza", en un claro intento por insistir en el acercamiento de los territorios a la categor铆a de reserva Internacional de la bi贸sfera.

El diario "El Mercurio" del d铆a domingo 6 de mayo del 2001, en las p谩ginas B5 y B6, publica los siguientes comentarios sobre Pumal铆n que parecen confirmar muchos de estos temores sobre el compromiso de la seguridad nacional ante el sentido rupturista y fracturador que prima en la conciencia de los ecologistas fan谩ticos y millonarios, lamentablemente aceptada por el Gobierno de Ricardo Lagos Escobar:
"Coordinados por el ministerio Secretar铆a General de la Presidencia (Segpres), encabezado por 脕lvaro Garc铆a, desde principios de este a帽o se reanudaron los contactos con Tompkins para agilizar el proceso y, a su vez, acelerar los tr谩mites para entregar la personalidad jur铆dica a la Fundaci贸n Pumal铆n, que administrar谩 los terrenos."
"Manejados con reserva, los acercamientos entre el millonario y la Segpres, s贸lo se conocieron cuando se hizo p煤blico que el Consejo de Monumentos Nacionales -entidad dependiente del Ministerio de Educaci贸n- le hab铆a dado el visto bueno a la solicitud de santuario, a principios de abril."
"Un triunfo nada menor si se considera que conseguir ese estatus posibilita, entre otras cosas, limitar la intervenci贸n productiva en el parque, con el fin de preservar el ecosistema."
Otro grave problema surge de determinar la extensi贸n real del territorio que le pertenece a magnates como Tompkins, ya que -como 茅l mismo lo admite- ha sido su h谩bito el recurrir a terceros para comprar terrenos en los que se interesa, incluso a su mujer, Kristen McDevitt, tambi茅n dirigente de una fundaci贸n propia. Esta clase de triqui帽uelas quedaron claras cuando el magnate intent贸 comprar, en 1994, un predio perteneciente al Ej茅rcito, a trav茅s del ciudadano brit谩nico James Goldsmith, su amigo y correligionario de la Deep Ecology.
El a帽o 2000, un equipo de documentalistas del canal norteamericano de viajes y turismo "Travel & Adventures" visit贸 Parque Pumal铆n y entrevist贸 in situ al l铆der de la Ecolog铆a Profunda. En una relajada sesi贸n, Tompkins declar贸 que las incursiones humanas dentro de su parque hab铆an sido espor谩dicas, muy escasas y todas hab铆an fracasado desde hac铆a a帽os. De uno s贸lo golpe, medio siglo de colonizaci贸n del territorio era simplemente hecho desaparecer en el sombrero del mago empresarial. Los documentalistas se retiraron, partiendo de vuelta a Puerto Montt y dejando la impresi贸n a los auditores del documental, que "nada" hab铆a en Chile desde ese territorio hacia el Sur. Nada, salvo por supuesto, la infinita generosidad y desprendimiento del eco-fil谩ntropo de la Patagonia chilena.
Trabas a la regionalizaci贸n y el desarrollo: la "limpieza 茅tnica" en la zonaLa limitaci贸n del desarrollo zonal y la pobre influencia de la naci贸n en aquellos fragmentos de territorio, son una verdadera cat谩strofe para todo programa de regionalizaci贸n y descentralizaci贸n, adem谩s del desperdicio de inversiones efectuadas con ese esp铆ritu, como la construcci贸n de caminos, v铆as de comunicaci贸n, escuelas y otras formas de infraestructura. Tanto Parque Pumal铆n como todos los territorios que han comprado los magnates fan谩ticos de la ecolog铆a, pretender铆an estar regidos 煤nicamente por factores biol贸gicos y leyes naturales, lo que impl铆citamente involucra el alejamiento forzado de la presencia humana.
Casi todos los colonos actuales de Palena constituyen la tercera o cuarta generaci贸n que habita los fundos correspondientes. Como en el caso de todos los pioneros de un territorio, ninguno de sus ancestros se vio en la necesidad de declarar t铆tulos de dominio sobre un 谩rea rural que estaba pr谩cticamente virgen y despoblada. Muchos de ellos continuaban en esta situaci贸n hasta que la llegada de compradores extranjeros como Douglas Tompkins o Jeremiah Henderson, oblig贸 a estos colonos a sacar aceleradamente sus t铆tulos y, los que no, fueron perseguidos y expulsados de la zona. Estas pol铆ticas de desplazamientos de seres humanos contra su voluntad tienen todas las caracter铆sticas de pol铆ticas de "limpieza 茅tnica", desde el momento en que se pretende mover por m茅todos inaceptables un grupo de habitantes de una comarca.
Tal fue el caso del colono Atilio Ruiz Soto, quien con su mujer e hijos se traslad贸, en febrero de 1989, hasta Caleta Gonzalo. En 1994 comenz贸 la gesti贸n para legalizar su situaci贸n y fue cuando llegaron hasta 茅l los representantes de Tompkins, con el objeto de convencerle de abandonar el territorio, como lo expresa un art铆culo de "El Mercurio" del 2 de julio 2001. En 1998 fue detenido por carabineros bajo la acusaci贸n de invadir "propiedad privada", tras lo cual abandon贸 su casa y parti贸 hasta Chait茅n.
Hay casos bastante evidentes de esta "limpieza 茅tnica", como el de isla Talcan, entre Castro y Chait茅n y perteneciente al grupo de islas situadas frente a Chilo茅 Continental y al norte del Golfo Corcovado. En 1997, Tompkins quiso comprarla y enviar desde el continente a varios colonos asentados en la zona de su "fundo". Se recordar谩 que, cuando Adolf Hitler propuso hacer lo mismo con los jud铆os concentrados dentro de los l铆mites del Tercer Reich para reinstalarlos en la isla de Madagascar, la proposici贸n fue considerada una monstruosidad y un abuso por la comunidad internacional, motivando un avance y bloqueo aliado sobre la isla. En el caso de Tompkins, en cambio, los "ecofil谩ntropos" aplaudieron el proyecto y se lo intent贸 presentar como un gesto noble y humanitario hacia los colonos.
El congelamiento de las posibilidades de desarrollo de la zona tambi茅n encuentra su fundamento en prejuicios e intenciones oscuras m谩s que en objetivos concretos de conservacionismo. El hecho de perseguir a la industria salmonera, por ejemplo, ha encontrado justificaci贸n en el supuesto (y nunca verificado de modo definitivo) de que la cr铆a de salmones afecta negativamente el ecosistema, contamin谩ndolo y alter谩ndolo, algo que los propios salmoneros se han encargado de desmentir al hacer notar que es, precisamente, un ambiente limpio y saludable el que ellos necesitan para el 茅xito de la cr铆a de peces.
Otro caso es la negativa rotunda y obcecada contra la actividad forestal, en la que estos ecologistas extremos han planteado como 煤nica alternativa contra la depredaci贸n del bosque, sus posturas fundamentalistas en donde se parte con el axioma de que toda conservaci贸n pasa necesariamente por la exclusi贸n de la presencia humana, algo derivado frecuentemente de la falta de conocimiento de muchos de estos activistas de la ecolog铆a, por su tendencia a mezclar argumentos cient铆ficos con emotividades, sensibler铆as y reacciones viscerales no siempre bien respaldadas.
M谩s evidente resulta el inter茅s del magnate por comprar el fundo Valle Chacabuco, a partir de mayo de 2004, 谩rea carente de todo valor forestal como los dem谩s terrenos de Pumal铆n, pero que, sin embargo, tiene una gran valor importancia econ贸mica para Cochrane, dada la actividad ganadera que all铆 se realiza. Esta compra, por lo tanto, s贸lo es explicable por el inter茅s del magnate por no permitir la existencia de focos de desarrollo econ贸mico en la zona de Chilo茅 Continental.
"Informe de Iron Mountain": ecofundamentalismo como herramienta conspirativaEn a帽os recientes, se ha popularizado una propuesta internacional denominada "Proyecto Gondwana", que tendr铆a por objetivo la creaci贸n de un parque mundial austral, al Sur del paralelo 40 del hemisferio meridional. Mientras en Chile los ambientalistas aseguraron en una de sus reuniones en Puc贸n, en 1999, que la idea del proyecto es de la escritora y ecologista Mal煤 Sierra, en la Argentina se atribuye la misma, desde el encuentro de El Bols贸n de abril de 2001, al dirigente ambientalista chubutense Lucas Chiappe. Lo cierto es que el verdadero origen del ahora llamado "Proyecto Gondwana" est谩 en el calco de un plan norteamericano surgido en los sesentas, como un intento de frenar la caza indiscriminada de ballenas a trav茅s de la creaci贸n de un 谩rea mar铆tima protegida al sur del paralelo 40, precisamente por ser esa zona de alta poblaci贸n de ballenas y lejana a los pa铆ses depredadores de cet谩ceos, como Jap贸n, Rusia y Noruega.
El asunto del "Proyecto Gondwana" y sus v铆nculos con idearios activistas de origen norteamericano no es casual. Un curioso y controvertido documento conocido como "Informe de Iron Mountain (Sobre la Posibilidad y Conveniencia de la Paz)", fue filtrado en 1966 desde el Instituto Hudson, de los Estados Unidos. Seg煤n se cre铆a, hab铆a sido creado por un grupo de acad茅micos y expertos en el m谩s completo secreto, a pedido del entonces Secretario de Defensa del Presidente Lyndon A. Johnson, Mr. Robert S. McNamara. Por las caracter铆sticas del documento y por haber aparecido publicado un a帽o despu茅s de su supuesta producci贸n "ultra confidencial", muchos creen con buenos argumentos que se trata de una falsificaci贸n y de un texto ap贸crifo, creado probablemente por alumnos universitarios relacionados con alg煤n movimiento pol铆tico. Sin embargo, sus pasajes sorprenden al lector con una completa exposici贸n en las que se dejan establecido lo que parece ser la verdadera raz贸n de origen estrat茅gico y pol铆tico de los proyectos ecol贸gicos y pacifistas internacionales, todos originados precisamente durante los a帽os m谩s intervencionistas de toda la historia de EE.UU. Sirvan de ejemplo los siguientes extractos:
* "La capacidad del hombre para incrementar su productividad en rubros esenciales para la supervivencia f铆sica, sugieren que la necesidad de protecci贸n ante hambrunas c铆clicas puede hoy ser casi obsoleta. Correspondientemente, existe la tendencia a reducir la importancia aparente de la funci贸n b谩sica ecol贸gica de la guerra, que usualmente es ignorada por los te贸ricos de la paz..."
* "Otra tendencia ecol贸gica secundaria sobre el crecimiento demogr谩fico proyectado es el efecto regresivo de ciertos avances m茅dicos. La peste, por ejemplo, ya no resulta m谩s un factor importante en el control poblacional. El problema del aumento en la expectativa de vida se ha visto agravado. Estos adelantos tambi茅n presentan un problema potencialmente m谩s siniestro en el sentido de que las caracter铆sticas gen茅ticas que previamente se autoliquidaban, ahora pueden ser mantenidas cl铆nicamente... Por el momento, el Departamento de Defensa parece haber reconocido tales factores que quedaron demostrados por el proceso de planeamiento actualmente llevado a cabo por la RAND Corporation para hacerle frente a la p茅rdida del equilibrio ecol贸gico que se anticipa que ocurrir铆a tras una guerra termonuclear..."
* "Considerando las desventajas de la guerra como mecanismo de control selectivo de la poblaci贸n, podr铆a parecer que el dise帽o de sustitutos para esta funci贸n deber铆a resultar comparativamente simple. Esto es as铆 en teor铆a pero el problema de administrar la transici贸n en el tiempo hacia un nuevo mecanismo de equilibrio ecol贸gico hace que la factibilidad de la sustituci贸n sea menos clara."
* "La verdadera cuesti贸n aqu铆, entonces, no se refiere a la viabilidad de un sustituto de la guerra sino a la problem谩tica pol铆tica de llevarla a cabo... el exceso poblacional es material de guerra. Mientras cualquier sociedad deba contemplar aun la posibilidad remota de una guerra, debe mantener el nivel poblacional en el punto m谩ximo soportable, aun cuando hacerlo agrave de manera cr铆tica las responsabilidades econ贸micas. Esto resulta parad贸jico en vista del rol de la guerra en reducir el exceso poblacional pero puede ser f谩cilmente comprendido. La guerra controla el nivel general de la poblaci贸n, pero el inter茅s ecol贸gico de cualquier sociedad espec铆fica yace en mantener su hegemon铆a en relaci贸n a otras sociedades. La analog铆a obvia la encontramos en cualquier econom铆a de libre-empresa. Las pr谩cticas que resultan da帽inas para la sociedad en su conjunto -tanto las competitivas como las monop贸licas- son minimizadas a trav茅s de las motivaciones econ贸micas conflictivas emergentes del inter茅s individual capitalista...."
* "La guerra ha sido el principal mecanismo evolutivo para mantener un equilibrio ecol贸gico satisfactorio entre la poblaci贸n humana bruta y los recursos disponibles para su supervivencia. Es un caso 煤nico de la especie humana."
* "Un sustituto de la guerra en su funci贸n como el 煤nico sistema humano de control de la poblaci贸n debe asegurar la supervivencia, aunque no necesariamente el mejoramiento, de la especie en t茅rminos de su relaci贸n con los recursos del medio ambiente."
* "El 煤nico problema aparente en la aplicaci贸n de un adecuado sustituto eug茅nico a la guerra es el de los tiempos. No podr谩 realizarse hasta tanto la transici贸n hacia la paz no se haya completado, lo que involucra el serio riesgo temporal de un desastre ecol贸gico."
El grueso contenido del "Informe de Iron Mountain" nos lleva a preguntar si habr谩 realmente un fundamento conspirativo tras el declarado fanatismo del ecofundamentalismo de las tantas ONG que han aparecido en los 煤ltimos a帽os, provistas siempre del arma del dinero, poniendo tambi茅n en duda la veracidad de los sentimientos ambientalistas que animar铆an a los grandes dirigentes y millonarios de estos movimientos ecologistas (Nota: En 1997 Tompkins fue acusado por la CONAF de derribar bosque nativo para construir pistas de aterrizaje en sus territorios, especialmente en Tic-Toc, y en junio de 2001, el periodista Alipio Vera, con un equipo reportero de Canal 13, comprob贸 gr谩ficamente la existencia de una barraca de alerce en el sector de Vodudahue y la presencia de rejas hechas con madera de bosque nativo protegido dentro de Pumal铆n).
La peligrosa y nefasta doctrina del "Ecoimperialismo"La respuesta a las dudas y suspicacias suscitadas por el "Informe de Iron Mountain" quiz谩s nos la de libro "Eco Imperialismo. Poder Verde, Peste Negra" (2003), del autor Paul K. Driessen, conocido acad茅mico de la Atlas Economic Research Foundation de los Estados Unidos y miembro retirado de organizaciones ecofan谩ticas como el Sierra Club y Zero Population Growth, que hoy le consideran un traidor a la causa. En la obra, el escritor denuncia la verdadera tiran铆a e inconciencia del fundamentalismo ambientalista, especialmente hacia la vida humana y los pa铆ses tercermundistas.
Dice el autor que la necesidad de transparentar y responsabilizar "corporativamente" a las grandes compa帽铆as internacionales que son objeto de continuos ataques por parte de las organizaciones ambientalistas y activistas del mundo, tambi茅n debiese ser exigida con el mismo rigor para estas mismas agrupaciones, como The Nature Conservancy, NRDC, Greenpeace, Friends of the Earth, Amnesty International, entre otras. Sin embargo, Driessen alega que, por el contrario, ellas se han incorporado a una "doctrina de la responsabilidad social corporativa", muy difundida, por ejemplo, en los documentales del famoso cineasta norteamericano Michael Moore, que define como "participaci贸n de grupos de inter茅s, desarrollo sostenido, principio preventivo y una visi贸n particularmente sombr铆a del mundo".
En s铆ntesis, la "responsabilidad social corporativa" se trata de buscar alcances por asuntos primordiales entre los asuntos derivativos, intentando identificar en una organizaci贸n o una estructura dichas responsabilidades: el mec谩nico de un taller de veh铆culos es tan culpable como el gerente de la General Motors por la poluci贸n ambiental; el armero que ensambla rev贸lveres en una maestranza es tan responsable como el delincuente que usa esa arma para asesinar a una v铆ctima; etc.

Un caso ilustrativo es el que se presenta sobre la visi贸n de los recursos en relaci贸n a este enfoque oscurantista de las responsabilidades, y que aloja generalmente en la conciencia de los fan谩ticos ambientalistas. Driessen lo describe as铆:
"Los eco-activistas creen equivocadamente, por ejemplo, que los recursos energ茅ticos y minerales existen en cantidades finitas y que se est谩n agotando r谩pidamente; que las actividades que llevan a cabo las corporaciones, especialmente las grandes compa帽铆as multinacionales, resultan inevitablemente en el agotamiento de recursos, en la degradaci贸n del medioambiente, y en el deterioro de la salud humana y de la sociedad toda, en el da帽o social y en un inminente desastre para el planeta; y que lo que dirige la toma de decisi贸n de las corporaciones son las ganancias y no las necesidades y deseos de la sociedad y que bajo ning煤n punto de vista existe el deseo de servir a la humanidad".
Esta singular visi贸n supone necesario un control centralizado de la tierra y del uso de la energ铆a dentro de un territorio, as铆 tambi茅n de la regulaci贸n de la producci贸n econ贸mica, del consumo, de la capacidad de los mercados, de la fuerza laboral y, en general, una planificaci贸n socialista bastante dogm谩tica y categ贸rica, por lo que no es de extra帽ar su oposici贸n al libre mercado y a la generaci贸n de riqueza por manos de grandes compa帽铆as (recordar atentados a cadenas internacionales de hamburguesas, bancos y otros). Como es de esperar, sin embargo, los sectores pobres o socialmente marginados son los que pagan m谩s caro la aplicaci贸n de estas pol铆ticas de responsabilidad social corporativa. El mismo caso en que se encuentran los colonos de Pumal铆n, como se sabe.
Al respecto, resulta curioso que el campo de acci贸n pol铆tica preferido de los ecofundamentalistas sea, precisamente, el Tercer Mundo, los pa铆ses pobres y en v铆as de desarrollo, los m谩s dependientes de los recursos naturales que proporciona su territorio. En cambio, con las grandes potencias del hemisferio norte pr谩cticamente no se meten, prefiriendo el enfrentamiento con compa帽铆as o cadenas corporativas que tengan sede en ellas por v铆as del activismo. La consecuencia es que la aplicaci贸n de estos criterios va marginando dentro de cada pa铆s sus propias posibilidades de desarrollo, como tambi茅n sucede en Palena, con Parque Pumal铆n, al privar al resto de territorio de la capacidad hidroel茅ctrica particularmente valiosa de la zona, para un pa铆s escaso en fuentes energ茅ticas como es Chile.
Un caso sorprendente lo apunta el propio Driessen, al recordar la hambruna que afect贸 a 2.5 millones de habitantes en Zambia. Estados Unidos intent贸 enviar ayuda humanitaria consistente en 26.000 toneladas de ma铆z, que hubiesen sido la salvaci贸n de varias familias. Sin embargo, una violenta presi贸n internacional comenz贸 a ser ejercida sobre el Presidente Levy Mwanawasa para que rechazara la ayuda "yanki", bajo el pretexto de que, al corresponder parte de la carga a granos transg茅nicos, eran peligrosos para la poblaci贸n. La Uni贸n Europea, Greenpeace y los "extremistas verdes" de Europa colaboraron en esta campa帽a. Finalmente, Mwanawasa dej贸 los embarques acumulados en las bodegas (que la poblaci贸n desesperada incluso trat贸 de asaltar) y declar贸 con ignorancia: “Preferimos morir de hambre antes que aceptar algo t贸xico”. Nuevamente, ganaban los ecofanatismos... Y con ello tambi茅n el hambre y la muerte.
Casos parecidos han ocurrido en Uganda, Sud谩n y Egipto, donde el 煤nico escudo contra el mosquito transmisor de la malaria podr铆a ser el DDT, por su bajo costo y su efectividad. Conocidos los da帽os que provoca el pesticida, existen desde hace a帽os normas que podr铆an permitir el uso de 茅ste de manera controlada y supervisada para casos de emergencia como en esos territorios, pero la presi贸n de los grupos ecologistas internacionales contra el DDT ha resultado mayor e insuperable. En consecuencia, datos de la Organizaci贸n Mundial de la Salud demostrar铆an que el a帽o 2000 la malaria infect贸 a m谩s de 300 millones de personas, matando a unas 2.000.000 de ellas, la mayor铆a habitantes de las regiones ubicadas al Sur del Sahara. M谩s de la mitad de ellos eran ni帽os, a un escalofriante ritmo de muerte de dos por minuto (3.000 por d铆a).
Se recordar谩, por ejemplo, la campa帽a ecologista contra la Exxon Mobil, en los Estados Unidos, para exigir de la compa帽铆a actitudes precautorias contra el calentamiento global. La operaci贸n inclu铆a teatro callejero, cartas p煤blicas, presiones medi谩ticas y actos al estilo de las "funas" que se han popularizado en Chile. La monserga de los derechos humanos y las acusaciones apasionadas tampoco estuvieron ausentes. El punto es que, m谩s all谩 de la legitimidad del reclamo de los activistas, quien en realidad coordinaba todos estos eventos era la Fundaci贸n de Texas para la Educaci贸n de Energ铆a y Medio Ambiente (FTEEM), organismo que, a cambio, recibe buenas sumas de d贸lares desde la Energy Foundation, conglomerado conformado por la Fundaci贸n Rockefeller, Pew Charitable Trusts, Fundaci贸n John D. y Catherine T. MacArthur, Fundaci贸n Packard, Fundaci贸n Hewlett, la fundaci贸n McKnight y Fundaci贸n Joyce Mertz-Gilmore. Nada de extra帽ar a quienes saben que, en el caso chileno, Douglas Tompkis y los ecologistas profundos tambi茅n est谩n asociados a la Fundaci贸n Rockefeller y sus empresas reciben en los Estados Unidos ciertas facilidades tributarias como premio a sus "actividades ecol贸gicas".
Otro hecho inquietante es que estos grupos de fundamentalistas ecol贸gicos, a pesar de su tendencia declarada como "antiglobalista" pero tambi茅n antinacionalista y enemiga de las fronteras patrias, tienen una desafortunada tendencia a interferir o inmiscuirse directamente en asuntos de naturaleza pol铆tica y territorial de otras naciones. Esto puede ir desde propuestas como la de declarar la Ant谩rtida territorio mundial sin ninguna clase de soberan铆a, hasta intervenciones de hecho en los procesos sociales de un pa铆s. Ya lo vimos en las protestas de comunidades ind铆genas en el Sur de Chile, en donde han sido detectados incluso algunos ecologistas extranjeros metidos en las revueltas y oscuramente introducidos en el pa铆s.
En este sentido, la
campa帽a "indigenista" que logr贸 frenar en Chile el proyecto energ茅tico de Alto Biob铆o -que originalmente contemplaba la creaci贸n de cuatro diques hidroel茅ctricos a parte de Ralco- es la misma que grupos ecologistas s铆miles han realizado en todo el resto del mundo, reacios a la instalaci贸n de energ铆a obtenida de recursos h铆dricos o de plantas nucleares. Tal es el caso del proyecto de Planta Hidroel茅ctrica de Gujarat, en la India, que iba a dar electricidad a cerca de 5.000 villas y que tambi茅n termin贸 detenido cuando ecoactivistas internacionales presionaron a las agencias crediticias para que retiraran el apoyo financiero del plan. La excusa no fue s贸lo el sentimentalismo an谩logo a los "indigenismos" vistos en Chile, en este caso se帽al谩ndose que se "desarraigar铆a" a los habitantes ribere帽os del Guajarat, sino que se aleg贸 tambi茅n que el curso del r铆o ser铆a alterado y matar铆a la fauna que vive en los costados del caudal. Driessen agrega que el proyecto inclu铆a un tratamiento de aguas para irrigaci贸n y consumo, que la habr铆a puesto disponible para 35 millones de persona.
El diario "La Segunda" del viernes 20 de abril de 1999 public贸 en su p谩gina 24, un interesante reportaje demostrando que existir铆a una gran relaci贸n entre el alzamiento de los mapuches que buscan directamente la fundaci贸n de un
nuevo Estado en la Araucan铆a, con financiamientos provenientes desde Vancouver, Canad谩. Otros tantos provendr铆an tambi茅n desde Espa帽a. Aunque el reportaje no lo menciona, muchos de estos contactos son de corte ecologista y secesionista, interesado en despertar en toda Am茅rica
fen贸menos de emancipaci贸n ind铆gena como los observados en Chiapas.
Sobre la negativa generalizada de los ecologistas a la presencia de plantas de energ铆a nuclear (que en Chile resultar铆an quiz谩s una salvaci贸n al problema del desabastecimiento energ茅tico), vale recordar que magnates ecologistas establecidos en el pa铆s, como el propio Douglas Tompkins, mantienen estrechos v铆nculos con activistas tan singulares como el norteamericano David Foreman, que en los a帽os 80's fue acusado de intentar colocar un aparato explosivo en una planta nuclear. Las actividades de Foreman, seg煤n fuentes norteamericanas, fueron financiadas desde 1996 por Tompkins, a trav茅s de su esposa. Foreman era el fundador de organizaciones fundamentalistas (y varias veces violentistas) como Sierra Club y ¡Tierra Primero!.
Ecolog铆a profunda: una idea noble con m茅todos abominablesLas dificultades de Tompkins y otros ecofil谩ntropos con los colonos, como vemos, no son casuales. El fundamentalismo ecologista viene proponiendo desde hace muchos a帽os la baja poblacional y el freno a la intervenci贸n humana en la naturaleza, algo contemplado en las propias bases de la Ecolog铆a Profunda, movimiento liderado por Tompkins. El principio N° 5 de las ocho leyes de conciencia del Movimiento, dice:
"El florecer de la vida y de la cultura humana es compatible con un descenso radical en el n煤mero de la poblaci贸n humana. El florecer de la vida no humana tambi茅n necesita de este descenso".

La Ecolog铆a Profunda naci贸 hacia los a帽os setenta en Noruega como parte del fen贸meno hippie, cuando el eco-fil贸sofo y monta帽ista Arne Naess concluye en que la 煤nica manera de terminar con la intervenci贸n negativa del hombre con la naturaleza es, sencillamente, evitando todo tipo de intervenci贸n. Naess se inscribe entre los escritores influyentes del movimiento de la 茅poca, junto a Timothy Leary, Henry Thoreau, Aldus Huxley y otros, inspirados en el orientalismo y el pacifismo new age. A pesar de considerar al hombre como "parte de ella", su ideolog铆a intenta trasladar las bondades del pensamiento democr谩tico a las de algo tan distinto como la naturaleza, poniendo al ser humano en una categor铆a en donde no estar谩 jam谩s en contra ni por sobre ella. La promoci贸n del aborto es una de las acusaciones que m谩s frecuentemente cae sobre sus militantes.
Hablamos de un "fascismo ecol贸gico", por decirlo de alg煤n modo, en donde la Naturaleza es el Estado. Curioso es, sin embardo, que los defensores de esta tendencia rara vez se declaran tales: en Chile, ni los m谩s ac茅rrimos defensores del magnate de la Ecolog铆a Profunda, como la renunciada ex-directora de la CONAMA y gran receptora de aportes en dinero de Tompkis, do帽a Adriana Hoffmann, declaran sentirse afiliados a dicha corriente.
El problema de los fundamentalismos ecol贸gicos es, sin embargo, que no han llegado a conseguir grandes logros para sus causas y sus propuestas suelen terminar comprendidos como utop铆as imposibles, reducidos 煤nicamente a la protesta, la conspiraci贸n y la intriga. La p茅rdida de protagonismo del simpatizante Al Gore en la arena pol铆tica norteamericana, ha constituido para ellos uno de esos graves retrocesos de los 煤ltimos a帽os. Es por esta raz贸n que han recurrido a recursos extremos, como atentados terroristas y hasta asesinatos con cartas bombas en casos terminales.
El despoblamiento y los problemas con los colonos, aunque carecen de la violencia manifiesta de un acto terrorista, son producto de las mismas concepciones fundamentalistas que han abordado a un grupo de fan谩ticos en franca retirada, pero cada vez m谩s decididos a la imposici贸n de su ecolog铆a "a toda costa" y, por lo tanto, m谩s peligrosos e insistentes.
Debemos tener el claro que se trata con personajes involucrados con un sue帽o imposible, con un prop贸sito ut贸pico pero cuyo fracaso no es admisible, y con un movimiento cuyo objetivo de conciencia es arrastrar a las naciones hacia estados inferiores de desarrollo, en donde el ser humano en s铆 es un problema, una amenaza, y lo es, por lo tanto, toda forma de intervenci贸n u organizaci贸n humana, por lo que necesariamente se pasa por sobre el reconocimiento de las naciones, de los derechos soberanos y de los l铆mites territoriales.
Dicho de otro modo: una muy buena idea, como es la preservaci贸n del bosque nativo, pero llevada de una mala aborrecible y condenable, a trav茅s de la intolerancia, el desprecio por la presencia humana, la falta de respeto a los acuerdos y las necesidades nacionales, adem谩s de las fundadas sospechas que no dejan de generar suspicacias sobre la verdadera naturaleza de proyectos de protecci贸n ecol贸gica en los territorios comprados por magnates como
Schidlowsky, Klein y Tompkins. Anexo: Los principios fundamentales de la Ecolog铆a ProfundaLas siguientes, son las "leyes de conciencia" enumeradas por el fundador de la Deep Ecology, Arne Naess:
1.- "El bienestar y el florecimiento de la vida humana y no humana en la Tierra tienen valor en s铆 mismos. Estos valores son independientes de la utilidad del mundo no humano para los objetivos humanos". (Esta es la base del pensamiento de la Deep Ecology, al considerar que las leyes biol贸gicas se anteponen a las humanas).
2.- "La riqueza y la diversidad de las formas de vida son valores en s铆 mismos y contribuyen al florecimiento de la vida humana y no humana en la tierra".
3.- "Los humanos no tienen derecho a reducir esta riqueza y esta diversidad, salvo para satisfacer necesidades vitales". (Sobre este punto, es necesario advertir que Naess considera que los seres humanos ya estamos pasados del nivel cuantitativo 贸ptimo y que toda intervenci贸n actual no reviste de una "necesidad vital" que la justifique. Para Naess, el n煤mero apropiado de seres humanos en el mundo nunca debi贸 superar los 100 millones).
4.- "La interferencia humana actual en el mundo es excesiva y la situaci贸n empeora en cada momento".
5.- "El florecimiento de la vida y la cultura humanas es compatible con un descenso sustancial de la poblaci贸n humana. El florecimiento de la vida no humana no requiere ese descenso". (Naess era un decidido defensor de lo que denominaba "el derecho a un aborto seguro" que tuviera por consecuencia el descenso poblacional, algo que los actuales ecologistas profundos esconden tercamente).
6.- "Deben cambiarse las pol铆ticas que afecten a las estructuras econ贸micas, tecnol贸gicas e ideol贸gicas b谩sicas". (Esto explica la tendencia intervensionista).
7.- "El cambio ideol贸gico consiste fundamentalmente en apreciar la calidad de vida viviendo en situaciones de valor inherente, m谩s que adherirse a un nivel de vida cada vez m谩s alto".
8.- "Aquellos que acepten los puntos anteriores, tienen la obligaci贸n de participar en la habilitaci贸n de los cambios necesarios y hacerlo de manera pac铆fica y democr谩tica". (Hemos visto, sin embargo, que esto no siempre ha sido as铆).
CORPORACION DE DEFENSA DE LA SOBERANIA
Creada en 1960 como Comit茅 Patria y Soberan铆a y fundada formalmente en noviembre de 1965. Constituida como Corporaci贸n en Escritura P煤blica del 7 de Junio de 1995. Personalidad Jur铆dica reconocida en Santiago el 2 de Abril de 1996, publicada en el Diario Oficial del 17 de Mayo de 1996. El material publicado en esta p谩gina no est谩 siendo empleado con fines de lucro, por lo que autoriza su reproducci贸n con objetivos informativos o educacionales.www.soberaniachile.cl - Santiago de Chile