Iyambae FM

sábado, 8 de abril de 2006

Un Debate Abierto sobre Kioto




Sesenta y Un famosos científicos solicitan que el primer Ministro de Canadá, Stephen Harper haga una revisión de la ciencia del calentamiento global y el cambio climático.

Especial para el Financial Post Jueves 6 de abril, 2006-04-07

CARTA ABIERTA AL PRIME
R MINISTRO STEPEHEN HARPER

Estimado Sr. Primer Ministro:

Como acreditados expertos en el clima y disciplinas científicas relacionadas, le escribimos par proponer que se realicen completas y equilibradas sesiones de consultas públicas para examinar los cimientos científicos de los planes del gobierno acerca del cambio climático. Esto estaría totalmente de acuerdo con su reciente compromiso de conducir una revisión del protocolo de Kioto.

Aunque muchos de nosotros hicimos la misma sugerencia a los entonces Primer Ministros Martin y Chretien, ninguno de ellos respondió y, hasta al fecha, no se ha llevado a cabo ninguna revisión formal, independiente, de la ciencia del clima en Canadá. Muchos de los miles de millones de dólares reservados para la implemen-tación del protocolo en Canadá serán derrochados sin una adecuada evaluación de los avances y desarrollos registrados en la ciencia climática.

La evidencia obtenida de observaciones no apoya a los actuales modelos del clima, de manera que hay muy poca razón para confiar en las predicciones que los modelos hacen del futuro. Sin embargo es precisamente esto lo que las naciones Unidas hicieron al crear y promover Kioto y todavía lo hace a través de los pronós-ticos alarmistas en las que se basan las políticas climáticas del Canadá. Aún si los modelos del clima fuesen realistas, el impacto ambiental que habría en Cana-dá si se retrasara la implementación de Kioto o cualquier otro esquema de reduc-ción de gases de invernadero sería insignificante. Sería un curso de acción pruden-te y responsable si usted convocase a audiencias equilibradas y abiertas lo más pronto posible.

Aunque las confiadas declaraciones de grupos ambientalistas sin calificación cien-tífica pueden generar titulares sensacionalistas, no son aptas para basar en ellas la formulación de políticas maduras y sensatas. El estudio del cambio climático global es, como usted lo ha dicho, una “ciencia emergente,” una que quizás es la más compleja jamás emprendida. Pueden pasar muchos años hasta que compren-damos adecuadamente al sistema climático de la Tierra.


Principe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de Inglaterra y Fundador de la WWF ONG madre de Greenpeace

A pesar de todo, se han hecho significativos avances desde que se creara el protocolo, muchos de los cuales nos alejan de la preocupación sobre el aumento de los gases de invernadero. Si a mediados de los años 90 hubiésemos sabido lo que hoy conocemos acerca del clima, con total probabilidad Kioto no existiría hoy porque habríamos llegado a la conclusión de que no era necesario.

Comprendemos la dificultad que tiene cualquier gobierno para formular políticas sensibles basadas en la ciencia cuando las voces más fuertes siempre parecen estar empujando en la dirección contraria. Sin embargo, convocando a consultas abiertas equilibradas y no sesgadas, se les permitirá a los Canadienses escuchar a expertos de ambos lados del debate en la comunidad científica. Cuando la gente comprenda que no existe ningún “consenso” entre los científicos de clima sobre la relativa importancia de las diversas causas del cambio climático global, el gobier-no estará en una posición mucho mejor para desarrollar planes que reflejen la realidad y de esa manera beneficiar tanto al ambiente como a la economía.

“El cambio climático es real,” es una frase sin sentido usada de manera repetida por los activistas para convencer al público que una catástrofe climática se está por abatir sobre nosotros y que la culpable de ello es la humanidad. Ninguno de estos temores tiene justificación. El clima global cambia constantemente debido a causas naturales y el impacto humano permanece todavía imposible de distinguir del “ruido” natural. El nuevo compromiso del gobierno canadiense de reducir la contaminación del aire, la tierra y el agua es loable, pero adjudicar fondos para “detener el cambio de clima” sería irracional. Necesitamos seguir con intensa investigación en las reales causas del cambio del clima y ayudar a que nuestros ciudadanos más vulnerables se adapten a cualquier cosa que la naturaleza nos quiera obsequiar.

Creemos que el pueblo Canadiense y los hacedores de políticas del gobierno nece-sitan y merecen escuchar toda la historia concerniente a este asunto tan comple-jo. Hace sólo 30 años que muchos de los actuales alarmistas del calentamiento global nos estaban diciendo que el mundo estaba en medio de un catastrófico enfriamiento global. Pero la ciencia siguió evolucionando, y aún lo hace, aunque muchos prefieren ignorarlo cuando no se adecua a las agendas políticas determi-nadas de antemano.

Tenemos la esperanza de que usted examinará esta propuesta con cuidado, y nos mantenemos deseosos y capaces de proveerle más información sobre este tópico crucialmente importante.

CC: A la Honorable Rona Ambrose, Ministra del Ambiente, y el Honorable Gary Lunn, Ministro de Recursos Naturales.

Sinceramente,

1. Dr. Ian D. Clark, profesor, hidrogeología isotópica y paleoclimatología, Dept. de Ciencias de la Tierra, Universidad de Ottawa, Canadá

2. Dr. Tad Murty, ex científico senior investigador,Dept. de Pesquería y Océanos, ex director del Instituto Australiano de Mareas, y profesor de Ciencias de la Tierra, Universidad Flinders, Adelaide, actual profesor adjunto, Depto. de Ingeniería Civil y Ciencias de la Tierra, Univ. de Ottawa.

3. Dr. R. Timothy Patterson, profesor, Dept. de Ciencias de la Tierrra (paleoclimatología), Carleton University, Ottawa

4. Dr. Fred Michel, director, Instituto de Ciencias Ambientales y profesor asociado, Dept. de Ciencias de la Tierrra, Carleton University, Ottawa

5. Dr. Madhav Khandekar, ex investigador científico, Environment Canada. Miembro del panel editor de Climate Research and Natural Hazards

6. Dr. Paul Copper, FRSC, profesor emérito, Dept. de Ciencias de la Tierrra, Laurentian University, Sudbury, Ontario.

7. Dr. Ross McKitrick, profesor asociado, Dept. de Economía, University de Guelph, Ontario.

8. Dr. Tim Ball, ex profesor de climatología, Universidad de Winnipeg; consultor ambiental

9. Dr. Andreas Prokocon, profesor adhunto de Ciencias de la Tierrra, Universidad de Ottawa; consultor en estadísticas y geología

10. Mr. David Nowell, M.Sc. (Meteorología), miembro de la Royal Meteorological Society, miembro Canadiense y ex presidente del NATO Meteorological Group, Ottawa

11. Dr. Christopher Essex, profesor de matemáticas aplicadas, Dept. de Ciencias matemáticas, y director asociado del Programa de Física Teórica, Universidad de Western Ontario, London, Ontario.

12. Dr. Gordon E. Swaters, profesor de matemáticas aplicadas, Dept. de Ciencias Matemáticas y miembro del Grupo de Investigación Geofísica de Dinámica de los Fluidos, Universidad de Alberta

13. Dr. L. Graham Smith, profesor asociado, Dept. de Geografía, Universidad de Western Ontario, London, Ontario.

14. Dr. G. Cornelis van Kooten, profesor presidente de Investigación Canadá en estudis ambientales y cambio climático, Dept. de Economía, Universidad de Victoria.

15. Dr. Petr Chylek, profesor adjunto, Dept. de Física y Ciencias Atmosféricas, Dalhousie Universidad, Halifax.

16. Dr./Cdr. M. R. Morgan, FRMS, consultor climático, ex asesor meteorológico de la Organización Meteorológica Mundial. Previamente investigador científico en climatología en la Universidad de Exeter, Gran Bretaña.

17. Dr. Keith D. Hage, consultor climático, y profesor emérito de Meteorología, Universidad de Alberta.

18. Dr. David E. Wojick, P. Eng., consultor de energía, Star Tannery, Va., y Sioux Lookout, Ontario.

19. Rob Scagel, M.Sc., especialista de microclima forestal, consultor principal, Pacific Phytometric Consultants, Surrey, B.C.

20. Dr. Douglas Leahey, meteorólogo y consultor en calidad de aire, Calgary

21. Paavo Siitam, M.Sc., agrónomo, químico, Cobourg, Ontario.

22. Dr. Chris de Freitas, científico del clima, profesor asociado, Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.

23. Dr. Richard S. Lindzen, profesor Alfred P. Sloan de meteorología, Dept. de Ciencias, Atmoséricas y Planetarias, Massachusetts Institute of Technology, M.I.T.

24. Dr. Freeman J. Dyson, profesor eméritode física, Instituto de Estudios Avanzados, Princeton, N.J.

25. Mr. George Taylor, Dept. de Meteorología, Oregon State University; climatólogo oficial del estado de Oregon; ex presidetne de la Asociación Americana de Climatólogos del Estado, EEUU.

26. Dr. Ian Plimer, profesor de geología, Escuela de Ciencias de la Tierrra y Ambientales, Universidad de Adelaide; profesor emérito de Ciencias de la Tierrra, Universidad de Melbourne, Australia.

27. Dr. R.M. Carter, profesor, Laboratorio Geofísico Marino, Universidad James Cook, Townsville, Australia

28. Mr. William Kininmonth, Investigador del Clima de Australasia, ex Jefe del Centro Nacional del Clima, Oficina Australiana de Meteorología; ex delegado de Australia a la Comisión de Climatología de Revisión Científica y Técnica de la Organización Meteorológica Mundial.

29. Dr. Hendrik Tennekes, ex director de investigaciones, Real Instituto Meteorológico de Holanda.

30. Dr. Gerrit J. van der Lingen, geólogo/paleoclimatólogo, Consultor de Cambio Climático, Geociencia, Investigación en Geociencia,New Zealand

31. Dr. Patrick J. Michaels, profesor de ciencias ambientales, Universidad de Virginia, EEUU.

32. Dr. Nils-Axel Morner, profesor emérito de paleogeofísica y geodinámica, Universidad de Estocolmo, Estocolmo, Suecia

33. Dr. Gary D. Sharp, Centro para el Estudio del Clima y Recursos del Océano, Salinas, California.

34. Dr. Roy W. Spencer, principal investigador científico, Centro de Ciencias del Sistema de la Tierra, Universidad de Alabama, Huntsville.

35. Dr. Al Pekarek, profesor asociado de geología, Dept. de Ciencias de la Tierrra y Atmosféricas, St. Cloud State University, St. Cloud, Minnesota.

36. Dr. Marcel Leroux, profesor emérito de climatología, Universidad de Lyon, Francia; ex director del Laboratorio de Climatología, Riesgos y Ambiente, CNRS.

37. Dr. Paul Reiter, profesor, Instituto Pasteur, Unidad de Insectos y Enfermedades Infecciosas, Paris, Francia. Revisor experto, Grupo de Trabajo II del IPCC, capítulo 8 (salud humana)

38. Dr. Zbigniew Jaworowski, físico y presidente, Consejo Científico de Laboratorio Central de Protección Radiológica, Varsovia, Polonia

39. Dr. Sonja Boehmer-Christiansen, lectora, Dept. de Geografía, Universidad de Hull, G:B.; editora de Energy & Environment.

40. Dr. Hans H.J. Labohm, ex asesor del panel ejecutivo del Clingendael Institute (Instituto Holandés de Relaciones Internacionales) y un economista que se ha especializado en el cambio del clima.

41. Dr. Lee C. Gerhard, científico senior emérito, Universidad de Kansas, ex director y geólogo estatal, Kansas Geological Survey.

42. Dr. Asmunn Moene, ex presidente del Centro de pronósticos, Instituto de Meteorología, Noruega.

43. Dr. August H. Auer, ex profesor de ciencias atmosféricas, Universidad de Wyoming; previamente jefe de meteorología, Servicio de Meteorología (MetService) de Nueva Zelanda

44. Dr. Vincent Gray, experto revisorpara el IPCC y autor de "The Greenhouse Delusion: A Critique of 'Climate Change 2001,'" Wellington, N.Z.

45. Dr. Howard Hayden, profesor eméritode física, Universidad de Connecticut, EEUU.

46. Dr Benny Peiser, profesor of antropología social, Facultad de Ciencia, Liverpool John Moores University, G.B..

47. Dr. Jack Barrett, químico y espectroscopista, antiguamente en el Imperial College London, G.B.

48. Dr. William J.R. Alexander, profesor emérito, Dept. de Ingeniería Civil y Biosistemas, Universidad de Pretoria, Sud África. Miembro, comité Técnico y Científico de de Desastres naturales de las naciones Unidas, 1994-2000

49. Dr. S. Fred Singer, profesor emérito de ciencias ambientales, Universidad de Virginia; ex director del Servicio de Satélites meteorológicos de los Estados Unidos.

50. Dr. Harry N.A. Priem, profesor emérito de geología planetaria y geofísica de isótopos, Universidad de Utrecht; ex director del Instituto Holandés de Geociencias de isótopos ; ex presidente de la Real Sociedad Holandesa de Minería y Geología

51. Dr. Robert H. Essenhigh, profesor E.G. Bailey de conversión de energía, Dept. de Ingeniería Mecánica, Universidad estatal de Ohio, EEUU.

52. Dra. Sallie Baliunas, astrofísica e investigadora del clima, Boston, Mass.

53. Douglas Hoyt, científico senioren Raytheon (retirado) y co-autor del libro "El Rol del Sol en el Cambio de Clima," ·previamente con NCAR, NOAA, y el Centro Mundial de Radiación, Davos, Suiza

54. Dipl.-Ing. Peter Dietze, asesor independiente de energía y científico del clima, y modelista del carbono,.revisor oficial del IPCC, Baviera, Alemania.

55. Dr. Boris Winterhalter, investigador marino senior (retirado), Prospecci´´on Geológica de Finlandia, ex profesor de geología marina, Universidad de Helsinki, Finlandia.

56. Dr. Wibjorn Karlen, profesor emérito, Dept. Geografía Física y Geología Cuaternaria, Universidad de Estocolmo, Suecia.

57. Dr. Hugh W. Ellsaesser, físico/meteorólogo, previamente con el Lawrence Livermore National Laboratory, California; consulto atmosférico.

58. Dr. Art Robinson, fundador, Instituto Oregon de Ciencia y Medicina, Cave Junction, Oregon.

59. Dr. Arthur Rorsch, profesor eméritode genética molecular, Universidad de Leiden, Holanda; e miembro del panel de organización Holandesa de Investigación Aplicada, (TNO) en ciencias ambientales, alimentos y salud pública.

60. Dr. Alister McFarquhar, Downing College, Cambridge, U.K.; economista internacional.

61. Dr. Richard S. Courtney, consultor en climate y ciencia atmosférica, revisor experto del IPCC, G. Bretaña.

FUENTE

viernes, 7 de abril de 2006

La "Izquierda" aliada al Loby judio......¿Es Noam Chomsky un infiltrado? III




Noam Chomsky y el lobby pro israelí: catorce tesis erróneas


Por James Petras

Chomsky, crítico notable de la manipulación de los medios de comunicación, atribuye a la influencia de las grandes empresas las noticias contrarias a los trabajadores que dichos medios publican. No obstante, a la hora de evaluar la abrumadora manipulación pro israelí, nunca analiza los vínculos entre la élite pro israelí de dichos medios y el sesgo en favor de ese país. ¿Es un simple lapsus puntual o se trata de un caso de amnesia intelectual ideológicamente inducida?


“... Determinados reflejos automáticos de defensa del debate abierto y del libre examen desaparecen –al menos en gran parte de las élites políticas de Estados Unidos– cuando se trata de Israel, y sobre todo cuando se aborda el papel del lobby pro israelí en la elaboración de la política exterior de Estados Unidos. El chantaje moral –el temor a que cualquier crítica a las políticas de Israel y al apoyo estadounidense a las mismas pueda provocar acusaciones de antisemitismo– es un poderoso factor de desmotivación a la hora de hacer públicos puntos de vista discrepantes. Asimismo, conduce a silenciar el debate sobre las políticas del país en las universidades estadounidenses, en parte como resultado de campañas dirigidas contra las voces disconformes. Además, nada resulta más dañino para los intereses de EE UU que la incapacidad de celebrar un debate adecuado sobre el conflicto palestino-israelí. El consenso por vía de la intimidación en relación con las políticas israelíes es malo para Israel a la vez que imposibilita que Estados Unidos articule sus propios intereses nacionales...”

Financial Times, Editorial, sábado 1 de abril de 2006.

Introducción

Los especialistas e incluso algunos sectores de los medios de comunicación consideran a Noam Chomsky el mayor intelectual de Estados Unidos. Chomsky goza de una gran audiencia en todo el mundo, en particular en los círculos académicos, en gran parte por ser una voz crítica de la política exterior de Estados Unidos y denunciar las injusticias resultado de dicha política. No obstante, Chomsky ha sido vilipendiado por todas las principales organizaciones y medios de comunicación judíos y pro israelíes por sus críticas de las políticas israelíes hacia los palestinos, aunque siempre haya defendido la existencia del Estado sionista de Israel. A pesar de su bien ganada reputación de documentación, disección y exposición de la hipocresía de los gobiernos de Estados Unidos y de Europa, y de sus agudos análisis de los engaños intelectuales de los apologistas imperiales, dichas virtudes analíticas están lamentablemente ausentes en relación con el debate sobre la formulación de la política exterior de Estados Unidos en Oriente Próximo, en particular el papel de su propio grupo étnico: el lobby judío pro israelí y sus defensores sionistas en el gobierno.

Esta ceguera política no es desconocida ni poco corriente. La historia está llena de intelectuales críticos con cualquier imperialismo salvo con el propio, y con los abusos de poder que otros cometen pero no de los que cometen los de su grupo. La larga historia de la negación por parte de Chomsky del poder y el papel del lobby pro israelí en la decisiva formación de la política de EE UU hacia Oriente Próximo, culminó en su reciente coincidencia con el aparato propagandístico sionista en sus ataques a un estudio crítico con el lobby proisraelí. Me refiero al artículo publicado en The London Review of Books titulado “El lobby israelí y la política exterior de EE UU” (The Israel Lobby and US Foreign Policy), del que son autores los profesores John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Stephan Walt, decano expulsado de la Kennedy School of Government, de la Universidad de Harvard, en marzo del presente año.

Los discursos y escritos de Chomsky sobre el lobby israelí hacen hincapié en varias proposiciones dudosas:

1)Se trata de un lobby como cualquier otro, sin influencia especial o espacio significativo alguno en las políticas de EE UU.

2)El poder de los grupos que apoyan a Israel no es mayor o más influyente que el de otros grupos de presión.

3)El programa que propugna el lobby tiene éxito porque coincide con los intereses de los grupos e intereses dominantes en el Estado norteamericano.

4)La debilidad del lobby queda demostrada por el hecho de que Israel no es sino “una simple herramienta” en la construcción del imperio estadounidense, que es utilizada cuando es necesaria y abandonada después.

5)Las principales fuerzas que conforman la política de Estados Unidos hacia Oriente Próximo son las grandes corporaciones petroleras y el “complejo militar-industrial”, dos grupos que no están relacionados con el lobby pro israelí.

6)Los intereses de Estados Unidos coinciden, en líneas generales, con los intereses de Israel.

7)La guerra de Irak y las amenazas a Siria e Irán son obra en su origen de las grandes corporaciones petroleras y el “complejo militar-industrial”, y no el resultado del lobby pro israelí o de sus colaboradores en el Pentágono y otros ministerios.

Aunque, en general, Chomsky se abstiene, deliberadamente, de discutir el asunto del lobby pro israelí en sus intervenciones públicas, entrevistas y publicaciones en las que analiza la política de Estados Unidos en Oriente Próximo, cuando lo hace sigue al pie de la letra los siete puntos citados.

El problema de la guerra y la paz en Oriente Próximo y el papel del lobby pro israelí son temas demasiado serios como para obviarlos con una simple nota a pie de página. Pero es incluso más grave la creciente censura de la libre expresión y la erosión de nuestras libertades civiles y nuestra libertad de cátedra por parte de un lobby particularmente agresivo, que cuenta con poderosos aliados en las cámaras legislativas y la Casa Blanca, y que constituye una amenaza a nuestra ya limitada democracia.

Es pues oportuno examinar las catorce tesis erróneas del reputado profesor Chomsky, con el fin de avanzar y hacer frente a las amenazas del lobby pro israelí a la paz en Oriente Próximo y a las libertades civiles en el territorio de Estados Unidos.

Las catorce tesis

1) Chomsky afirma que el lobby pro israelí es igual a cualquier otro grupo de presión de Washington. Sin embargo, no se da cuenta de que el lobby ha conseguido que una mayoría de congresistas sea favorable a la asignación a Israel de tres veces la ayuda exterior anual destinada a toda África, Asia y América (más de 100.000 millones de dólares en los últimos 40 años). El lobby dispone de 150 empleados que trabajan a tiempo completo para el American-Israel Public Affairs Committee (AIPAC), más un ejército de cabilderos pertenecientes a las otras grandes organizaciones judías (Anti-Defamation League, B’nai Brith, American Jewish Committee, etc.), más las Federaciones judías locales, regionales y nacionales que siguen rigurosamente las consignas de las “mayores” y que son muy activas en la conformación de la opinión pública y la política local sobre Israel, y que promueven y financian a determinados candidatos a legisladores basándose en su adhesión a la “línea del partido” del lobby pro israelí. No hay otro grupo de presión que tenga esta combinación de riqueza, redes locales, acceso a los medios, fuerza legislativa y finalidad específica que tiene el lobby pro israelí.

2) Chomsky omite analizar las casi unánimes mayorías en el Congreso que cada año dan su apoyo a todas las medidas pro israelíes en materia militar, económica, de privilegios de inmigración y de ayuda económica que propone el lobby. Chomsky parece desconocer la lista publicada por el propio AIPAC de más de 100 iniciativas legislativas que han conseguido la luz verde del Congreso incluso en años de crisis presupuestaria, crisis de los servicios de salud estadounidenses y pérdidas militares debidas a la guerra.

3) La manida afirmación de Chomsky de que las grandes petroleras son las causantes de la guerra no tiene ninguna base. De hecho, las guerras de Estados Unidos en el Próximo Oriente perjudican a los intereses de las petroleras en varios sentidos estratégicos. Las guerras generan una hostilidad generalizada hacia las compañías petroleras en sus relaciones a largo plazo con los países árabes. Las guerras socavan la posibilidad de obtener nuevos contratos en los países árabes para las compañías petroleras estadounidenses. Éstas se han mostrado mucho más inclinadas que Israel a conseguir una resolución pacífica de los conflictos, y especialmente que los cabilderos de este país, tal como muestra una lectura superficial de las publicaciones especializadas de la industria petrolera o de las manifestaciones de sus portavoces. Chomsky opta por ignorar totalmente las actividades y la propaganda belicista de las principales organizaciones judías pro israelíes y la ausencia de propuestas belicistas en los medios de comunicación de las grandes petroleras, así como sus intentos desesperados por mantener sus vínculos con los gobiernos árabes opuestos a las ambiciones hegemónicas y beligerantes de Israel.

A diferencia de Chomsky, en sus guerras en Oriente Próximo Estados Unidos sacrifica los intereses vitales de las compañías petroleras, a petición del lobby pro israelí en favor de la búsqueda de una hegemonía de Israel en la región. En la competición de cabildeos, es el bloque pro israelí, y no las petroleras, el que se lleva el gato al agua tanto cuando se trata de asuntos bélicos como de contratos para la obtención de petróleo. Chomsky nunca presta atención a la comparación de fuerzas de los dos lobbies en relación con la política de Estados Unidos hacia Oriente Próximo. En general, nuestro ocupado investigador, aficionado a sacar a la luz la documentación más oscura, demuestra un gran laxismo a la hora de utilizar documentos ya disponibles que desdicen sus afirmaciones sobre las grandes compañías petroleras y el lobby israelí.

4) Chomsky se niega a analizar las desventajas diplomáticas que implican para Estados Unidos sus vetos a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en las que se condenan la sistemática violación de los derechos humanos por parte de Israel. Las organizaciones del lobby pro israelí son las únicas importantes que presionan en favor de dicho veto, en contraposición a los principales aliados de Estados Unidos, la opinión pública mundial y el coste de cualquier tipo de papel mediador que Estados Unidos pudiera desempeñar entre el mundo árabe-islámico e Israel.

5) Chomsky deja de analizar el papel del lobby pro israelí en las elecciones al Congreso, su financiación de los candidatos pro israelíes y los más de 50 millones de dólares que gastan en los partidos, los candidatos y las campañas de propaganda. El resultado son unas votaciones favorables en un 90% a los temas prioritarios para el lobby y las organizaciones afiliadas locales y regionales.

6) Chomsky tampoco se entretiene en analizar qué sucede con los candidatos que el lobby consigue derrotar, la abyecta petición de perdón que llega a obtener de aquellos congresistas que han osado poner en cuestión las políticas y las tácticas del lobby, y el efecto intimidatorio que estos “castigos ejemplares” tienen sobre el resto del Congreso. El efecto “bola de nieve” de castigos y premios es una de las razones que explican las inauditas mayorías favorables a todas las iniciativas del AIPAC. Los desganados intentos de Chomsky de equiparar las iniciativas pro israelíes con los intereses políticos más generales de Estados Unidos resultan claramente absurdos para cualquiera que se detenga a estudiar el alineamiento de los grupos con capacidad decisoria relacionados con el diseño, el apoyo y el patrocinio de las medidas del AIPAC: el alcance del lobby supera en mucho a los electores que pueda representar, como quedó demostrado en el caso del fondo de un millón de dólares utilizado para derrotar a la candidata al Congreso por Georgia, Cynthia McKinny. El hecho de que esta mujer fuera elegida posteriormente a cambio de rebajar sus críticas a Israel demuestra el impacto del lobby incluso en demócratas consecuentes.

7) Chomsky no tiene en cuenta la inigualable capacidad de convocatoria de élites que tiene el lobby. A la reunión anual del AIPAC asisten los líderes del Congreso, los principales miembros del Gobierno y más de la mitad de todos los miembros del Congreso, plenamente comprometidos con el apoyo a Israel, que incluso identifican los intereses de Israel con los de Estados Unidos. Ningún otro lobby puede conseguir este nivel de asistencia de las élites políticas, este nivel de abyecto servilismo, durante tantos años, y por parte de los dos partidos principales. Es importante notar, en particular, que los “votantes judíos” representan menos del 5% del censo electoral, mientras que los judíos practicantes representan menos del 2% de la población, y no todos ellos anteponen los intereses de Israel a toda otra consideración.

Ninguno de los principales lobbies (NRA(1) AARP(2), NAM(3), Cámaras de Comercio, etc.) es capaz de convocar un grupo tan importante de líderes políticos, y mucho menos de conseguir un apoyo incondicional a una legislación y una actuación presidencial pro israelíes. Incluso una autoridad como el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, se jactó públicamente del poder del lobby pro israelí en todo lo relacionado con la política de Estados Unidos hacia Oriente Próximo. Chomsky simplemente afirma que el lobby pro israelí es un lobby como otro cualquiera, y no realiza ningún esfuerzo por comparar su influencia relativa, poder de convocatoria y apoyo de los dos grandes partidos, o su efectividad para hacer aprobar legislación acorde con sus prioridades.

8) A diferencia de su habitual meticulosidad en el análisis de los documentos de política exterior, en su evaluación de los preparativos de la guerra contra Irak, Chomsky abandona totalmente el análisis de los vínculos políticos entre los responsables de las políticas y los centros de poder, y presenta unos comentarios impresionistas totalmente faltos de base empírica. Los principales arquitectos gubernamentales de la guerra, los promotores intelectuales de la misma, las estrategias bélicas públicamente enunciadas y publicadas son aspectos que están, todos ellos, profundamente vinculados al lobby pro israelí y que han favorecido al Estado israelí. Paul Wolfowitz, número 2 del Pentágono; Douglas Feith, número 3 del Pentágono; Richard Perle, jefe de la Junta de Defensa; Elliot Abrams, encargado de los asuntos de Oriente Próximo en el National Security Council(4), y docenas de otros altos cargos e ideólogos del gobierno en los medios de comunicación son activistas de toda la vida y fanáticos defensores de Israel, y algunos de ellos perdieron sus acreditaciones de seguridad con anteriores gobiernos por haber entregado documentos al Gobierno de Israel. Chomsky hace caso omiso de los decisivos documentos de estrategia elaborados por Perle, Wurmser, Feith y otros zio-cons(5) a finales de los noventa, en los que pedían acciones bélicas contra Irak, Irán y Siria, acciones que más tarde, con Bush, pudieron llevar a la práctica.

Chomsky no nos dice nada de la oficina de desinformación creada en el Pentágono por el ultra sionista Douglas Feith, la llamada Oficina de Planes Especiales, y dirigida por su correligionario zio-con Abram Shumsky, con el fin de canalizar datos falsos a la Casa Blanca, pasando por alto y desacreditando tanto a la CIA como a los servicios secretos del Ejército cuando contradecían su desinformación. La coronel Karen Kwiatkowski, especialista no sionista de la Oficina de Oriente Próximo del Pentágono, ha descrito con todo detalle el fácil y constante ir y venir de oficiales de los servicios secretos israelíes y del ejército israelí en la oficina de Feith, de la que los expertos estadounidenses críticos estaban excluidos. Ni uno solo de estos diseñadores de políticas partidarios de la guerra tenía conexión alguna con el complejo militar-industrial o las grandes compañías del petróleo; sin embargo, todos ellos estaban íntima y activamente vinculados con el Estado de Israel y gozaban del apoyo del lobby pro israelí. Resulta sorprendente que Chomsky, famoso por sus críticas de los intelectuales enamorados del poder imperial y sus pullas a los académicos poco críticos, siga un curso similar en cuanto se habla de los intelectuales pro israelíes en el poder y de sus colegas académicos sionistas. El problema no reside únicamente en las presiones del lobby desde el exterior, sino en sus contrapartes en el seno del Estado.

9) Chomsky ha denunciado con frecuencia las tibias críticas de los progresistas estadounidenses hacia la política exterior de Estados Unidos; sin embargo, no ha dicho una sola palabra sobre el estruendoso silencio de los progresistas judíos en relación con el papel tan principal desempeñado por el lobby pro israelí en la promoción de la invasión de Irak. En ningún momento critica a los numerosos académicos pro israelíes partidarios de la guerra con Irak, Irán o Siria, ni entra en debate con ellos. En cambio, su crítica de la guerra gira en torno al papel de los líderes de los partidos, el gobierno Bush, etc., sin intentar siquiera comprender la base organizada y los mentores ideológicos de los militaristas.

10) Chomsky no consigue analizar el impacto de la ininterrumpida y concertada campaña organizada por todos los grupos principales de presión y las personalidades pro israelíes para silenciar las críticas hacia Israel y el apoyo del lobby a la guerra. Chomsky rehuye la crítica a los abusos del lobby en su utilización del antisemitismo para destruir nuestras libertades cívicas, expulsar a profesores universitarios de las universidades y de sus puestos por criticar a Israel, cuyo caso más evidente es la reciente campaña de difamación contra los profesores Walt y Mearsheimer. Chomsky se unió al lobby pro israelí en su exitosa campaña de presión sobre Harvard para que desautorizasen al profesor Walt y más tarde conseguir su expulsión del decanato de la Kennedy School of Government, y lo hizo criticando la extensa producción crítica y el meticuloso análisis de ambos profesores. En ningún momento abordó Chomsky los hechos clave del análisis de ambos profesores sobre el poder que detenta actualmente el lobby judío en Estados Unidos y su influencia en las políticas para Oriente Próximo. La ironía del asunto es que una víctima ocasional de la guillotina académica sionista como el propio Chomsky esté ahora del otro lado de la barrera.

11) Chomsky yerra en su evaluación del poder del lobby en comparación con otras fuerzas institucionales. Por ejemplo, generales del ejército de Estados Unidos se han quejado con frecuencia de que las fuerzas armadas de Israel reciben nuevos equipos militares de alta tecnología antes de que dichos equipos hayan sido incorporados al propio ejército estadounidense. Gracias a los buenos oficios del lobby, sus quejas apenas son escuchadas. Las industrias militares de Estados Unidos (algunas de las cuales tienen programas conjuntos de producción con industrias militares israelíes) se han quejado amargamente de la competencia desleal de Israel, de su violación de los acuerdos comerciales y de la venta ilegal de armas de alto nivel tecnológico a China. Amenazado con perder sus lucrativos vínculos con el Pentágono, Israel canceló sus ventas a China, bajo la benévola mirada del lobby...

Durante la preparación de la invasión de Irak, muchos militares estadounidenses –en activo y en la reserva– y analistas de la CIA se opusieron a la guerra, y cuestionaron las razones y proyecciones de los ideólogos pro israelíes como Wolfowitz, Feith, Perle y el National Security Council, el Departamento de Estado y la oficina del vicepresidente (Irving “Sio-con” Libby). Pero no se los tomó en consideración, los sio-cons rechazaron sus recomendaciones y los defensores de éstos en los medios de comunicación más destacados contribuyeron a restarles importancia. Los neoconservadores sionistas en el Gobierno consiguieron vencer a sus críticos institucionales, en gran parte gracias a que sus opiniones y políticas en relación con la guerra fueron aceptadas de manera acrítica por los medios de comunicación de masas y particularmente por The New York Times, cuya primera propagandista de la guerra, Judith Miller, mantiene estrechas relaciones con el lobby. Se trata de vínculos y debates históricos suficientemente conocidos, que un atento lector de los medios como Chomsky conoce, pero que deliberadamente opta por omitir y negar, sustituyéndolos por una crítica más “selectiva” de la guerra contra Irak basada en la exclusión de datos básicos.

12) En lo que pasa por ser la “refutación” por parte de Chomsky del poder del lobby hay una examen histórico superficial de las relaciones entre Estados Unidos e Israel, en el que se citan ocasionalmente conflictos de intereses, en los que, de manera aún más ocasional, el lobby pro israelí no se salió con la suya. Los argumentos históricos de Chomsky son más parecidos a un breve informe de un abogado que a un análisis de conjunto del poder del lobby. Por ejemplo, aunque en 1956 Estados Unidos obstaculizó el ataque militar conjunto franco-británico-israelí contra Egipto, en los 50 años siguientes financió y suministró a la maquinaria de guerra israelí algo así como 70.000 millones de dólares, gracias en gran medida a las presiones del lobby. En 1968, la fuerza aérea israelí bombardeó en aguas internacionales un buque de guerra estadounidense, el USS Liberty, dedicado a la recogida de información, y causó la muerte o heridas graves a más de 150 marinos y oficiales. El gobierno Johnson, en una decisión sin precedentes, descartó cualquier represalia e impuso silencio a los supervivientes del ataque bajo amenaza de llevarlos ante un consejo de guerra. Ningún gobierno posterior ha reabierto el caso, ni menos aún realizado una investigación oficial por mediación del Congreso, ni siquiera cuando la ayuda a Israel seguía aumentando y nuestro gobierno en esa época llegó a prever el uso del arma nuclear en defensa de Israel cuando parecía que iba a perder la Guerra de Yom Kippur, en 1972. La defensa de Israel por Estados Unidos condujo a un costoso boicot de los países árabes productores de petróleo, que provocó un aumento extraordinario del precio del crudo y una amenaza a la estabilidad monetaria mundial por parte de los países árabes antes aliados.

En otras palabras, en este asunto como en muchos otros, el lobby pro israelí fue más influyente que el ejército de Estados Unidos en la elaboración de la respuesta a un acto de agresión israelí contra personal militar estadounidense que cumplía su misión en aguas internacionales. En estos últimos años, el poder del lobby ha conseguido impedir que el FBI llevase ante los tribunales a alguno de los muchos espías israelíes que llegaron a Estados Unidos en 2001. Como máximo, se llegó a una discreta deportación. La reciente detención de dos altos cargos del AIPAC por entrega de documentos confidenciales del gobierno de Estados Unidos a miembros de la embajada israelí ha producido una movilización del lobby utilizando masivamente a los medios de comunicación en defensa de los dos personajes, y convirtiendo un acto de espionaje contra Estados Unidos en un “ejercicio de libertad de expresión”. Editoriales y artículos de fondo en favor de la retirada de los cargos contra ambos aparecieron en la mayoría de los principales diarios en una campaña probablemente sin precedentes en favor de agentes de una potencia extranjera, en la historia de nuestro país. El poder de difusión de la propaganda del lobby excede en mucho al de cualquier opinión opuesta, aun cuando las acusaciones contra los cargos del AIPAC son muy graves, e incluyen el testimonio del principal funcionario del Pentágono acusado de la entrega de los documentos

13) Chomsky, que es un crítico notable de la manipulación de los medios de comunicación de masas, atribuye a la influencia de las grandes empresas las noticias y los informes contrarios a los trabajadores que dichos medios publican. No obstante, a la hora de evaluar la abrumadora manipulación pro israelí, nunca analiza la influencia del lobby o los vínculos entre la élite pro israelí de dichos medios y el sesgo en favor de ese país. ¿Es un simple lapsus puntual o se trata de un caso de amnesia intelectual ideológicamente inducida?

14) Chomsky menciona la importancia de Israel para la estrategia imperial de Estados Unidos de debilitamiento del nacionalismo árabe, su papel en el suministro de ayuda militar y asesores militares a regímenes totalitarios terroristas, como los de Guatemala, Argentina, Colombia, Chile, Bolivia, etc., en los casos en que el Congreso impone restricciones a la participación directa de Estados Unidos. No cabe duda de que Israel sirve a los objetivos imperiales de Estados Unidos, especialmente en situaciones de políticas sangrientas. Pero Israel realiza esta tarea porque con ella obtiene su propio beneficio: más ayuda militar, más apoyo a las políticas de colonización de Israel, nuevos mercados para los mercaderes de armamento israelíes, etc. Sin embargo, un análisis más detallado de los intereses estadounidenses demuestra que los costes del apoyo a Israel exceden en mucho a los posibles beneficios, tanto si los consideramos en términos de los objetivos imperiales de Estados Unidos como, aún más, desde el punto de vista de una política exterior democrática.

En cuanto a las costosas y destructoras guerras contra Irak, en la obediencia al liderazgo israelí y a sus lobbies, la política pro israelí ha socavado gravemente la capacidad militar de Estados Unidos para defender su imperio, ha conducido a una pérdida de su prestigio y ha desacreditado toda manifestación estadounidense de liderazgo en el ámbito de la libertad y la democracia. Desde el punto de vista de una política exterior democrática, ha reforzado el ala militarista del gobierno y ha socavado las libertades democráticas nacionales. Israel, en cambio, se ha beneficiado de la guerra con la destrucción de un importante contrincante y la obtención de carta blanca en el estrangulamiento de los territorios ocupados.

El compromiso incondicional con el Estado colonial de Israel ha erosionado las relaciones de Estados Unidos con los países más ricos y poblados del mundo árabe e islámico. En términos de mercado, la diferencia tendría que calcularse entre unas ventas por valor de centenares de miles de millones de dólares y la defensa de un país receptor de donativos masivos de dinero estadounidense. Las pérdidas económicas sobrepasan en mucho cualquier posible beneficio militar. Los estados árabes son compradores netos de equipos militares estadounidenses; la industria armamentística israelí es en cambio un duro competidor de nuestra industria.

Las compañías estadounidenses del gas y del petróleo son perdedores netos en términos de inversiones, beneficios y mercados, debido a los vínculos de nuestro país con Israel, que, por ser un pequeño país, tiene poco que ofrecer en ambos sectores.

Por último, la limpieza étnica de palestinos y las efectivas campañas del lobby para conseguir el veto de Estados Unidos contra toda resolución internacional coloca a Estados Unidos en el ámbito de la tortura generalizada y legalizada, las ejecuciones extrajudiciales legalizadas y los desplazamientos masivos de población. El resultado, en última instancia, es la debilitación de la legislación internacional y el incremento de la inestabilidad, en una zona de gran importancia estratégica. Chomsky no toma en consideración los costes geoestratégicos y energéticos y las pérdidas en el ámbito de nuestras libertades nacionales derivadas directamente de las guerras de Oriente Próximo en beneficio de Israel, y menos aún el incremento de una forma virulenta de sionismo neo-maccarthysta que se extiende por todas nuestras instituciones académicas, artísticas y públicas en general. Si hay un hecho que demuestre el creciente poderío y el alcance autoritario de los sionistas, es la brutal y exitosa campaña contra los profesores Mearsheimer y Walt.


Conclusión

En otras épocas, más normales, no prestaríamos atención a las polémicas académicas, a menos que tuvieran consecuencias políticas importantes. En este caso, no obstante, Noam Chomsky es un icono de lo que pasa por ser la disidencia estadounidense contra la guerra, en medios intelectuales y organizativos. El hecho de que haya optado por absolver al lobby pro israelí y sus grupos conexos y medios de comunicación auxiliares, constituye un acontecimiento político importante, especialmente cuando están en juego cuestiones de guerra y paz, y cuando la mayoría del pueblo estadounidense se opone a la guerra. Al “dar cancha” a los principales articulistas, arquitectos y cabilderos de la guerra, se permite erigir un obstáculo importante a una visión clara de contra quién estamos luchando y porqué. Al no prestar atención al lobby pro israelí dejamos las manos libres a los que proponen la invasión de Irán y Siria.

Peor aún, al no prestar atención a la responsabilidad de los que favorecen la guerra, señalando en cambio a falsos enemigos, debilitamos nuestra comprensión no sólo de la guerra sino también de los enemigos de la libertad en nuestro país. Y sobre todo, permitimos que un gobierno extranjero disfrute de una posición privilegiada para dictar nuestra política en Oriente Próximo, a la vez que nos propone aplicar métodos y legislación correspondiente a un estado policial para acabar con el debate y la disidencia. Por último, permítanme terminar afirmando que los movimientos en favor de la paz y la justicia, en nuestro país y en el extranjero, tienen una magnitud mayor que cualquier individuo o intelectual, por extenso que sea su currículo.

Ayer, las principales organizaciones sionistas nos informaban a quién se puede criticar y a quién no en Oriente Próximo; hoy, nos informan de a quién podemos criticar en Estados Unidos; mañana, nos obligarán a humillar nuestras cabezas y tragar sus mentiras y engaños, a fin de dar respaldo a nuevas guerras de conquista al servicio de un régimen colonial moralmente repugnante.

Notas del traductor

1. National Rifle Association: organización/lobby en favor del derecho a poseer y llevar armas.

2. American Association of Retired Persons: organización/lobby de los jubilados.

3. National Association of Manufacturers: organización/lobby de los empresarios industriales.

4. Consejo Nacional de Seguridad, organismo de alto nivel del Gobierno de Estados Unidos competente en política exterior.

5. Zio-cons = Zionist-conservatives = conservadores sionistas, neologismo para designar a los políticos neoconservadores (neo-cons) plenamente identificados con los intereses del Estado de Israel.


Traducido para La Haine por J. A. Julián ::

PD:Me siento Orgulloso de Tener como Compañero de lucha a un James Petras, gracias por este articulo.

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jueves, 6 de abril de 2006

Conozca al Dr. Muerte

por Forrest M. Mims, III
Presidente de la Sección de Ciencias Ambientales de la
Academia de Ciencias de Texas
Editor del The Citizen Scientist.

Los estudiantes son entrenados por sus profesores para cumplir alguna misión en sus vidas. ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos en la Universidad? No sería hora de vigilar este aspecto de sus vidas –y las nuestras? El horrible espectro del ecologismo se puede hacer presente en el momento menos pensado.

Lo que sigue es lo publicado por el Dr. Forrest Mims III, científico de la Academia de Ciencias de Texas, en la página web del The Citizen Scientist, del cual es editor. La página del Citizen Scientist comienza diciendo:

Meet Dr. Doom, que se traduce como "Conozca al Dr. Condenación", y sigue una introducción por parte de Shawn Carlson, Ph.D., MacArthur Fellow, Fundador y Director ejecutivo, Society for Amateur Scientists, que dice lo siguiente:

Recientemente el ciudadano científico Forrest Mims III me contó acerca de una conferencia que escuchó en la Academia de Ciencias de Texas en la cual el orador, un mundialmente renombrado ecologista abogaba por el exterminio del 90% de la población human de la Tierra en la más horrible y dolorosa manera imaginable. Aparentemente, bajo las instrucciones del orador, la conferencia no fue grabada en video por la Academia de manera que el relato del Dr. Forrest Mims puede ser el único registro de lo que se dijo allí. El relato de Forrest Mims sobre lo que presenció me congeló el corazón. Asombrosamente, Mims informa que los miembros de la Academia presentes le dieron al orador una ovación de pie.

A la fecha, la Academia no hizo ningún movimiento para sancionar al orador o distanciarse de las declaraciones del orador. Si la comunidad profesional ha perdido su sentido de lo que es una afrenta moral cuando se oye a uno de los suyos abogar por la lenta y dolorosa muerte de 5 mil millones de seres humanos, entonces recae sobre la comunidad científica amateur convertirse en la conciencia de la ciencia.

Forrest Mims, que es miembro de la Academia de Ciencias de Texas y preside la Sección de ciencias Ambientales, me dijo que él no podía describir la conferencia en las páginas del The Citizen Scientist porque había protestado la conferencia ante la Academia y él sirve como Editor del Citizen Scientist. En consecuencia, para soslayar cualquier posible conflicto de intereses, yo he dado instrucciones a Mims para describir lo que él observó y sus reacciones en esta artículo especial, del que he servido como editor y que es publicado una semana antes de nuestra normal fecha de publicación.


Siempre hay algo especial acerca de las reuniones científicas. El 109º encuentro de la Academias de Ciencias de Texas en la Lamar University en Beaumont, del 3 al 6 de marzo 2006 fue especialmente excitante para mí porque un estudiante y su profesor presentaron los resultados de un estudio de ADN que les había sugerido el año anterior.


Pero hubo un costado gravemente perturbador en ese encuentro científico por otra parte tan científicamente significativo, porque vi con asombro cómo una centena de miembros de la Academia de Ciencias de Texas se puso de pie y le dio una cerrada ovación a una conferencia que propiciaba con entusiasmo la eliminación del 90% de la población de la Tierra mediante el rociado con el virus Ebola. La conferencia fue dada por el Dr. Eric R. Pianka, el ecologista evolutivo y experto en lagartos a quien la Academia había nominado el científico Distinguido del 2006.

Algo curioso sucedió un minuto antes de que Pianka comenzara a hablar. Un funcionario de la Acade-mia se acercó un operador de la video cámara en el frente del auditorio y se enzarzó en una animada conversación con él. El camarógrafo no parecía estar muy contento cuando apuntó el lente de la cámara hacia el techo y lentamente se retiró de la sala.

El curioso incidente volvió a mi mente unos minutos más tarde cuando el profesor Pianka comenzó su discurso explicando que el público en general no está todavía demasiado listo para escuchar lo que él estaba por decirnos. A causa de mis muchos años de experiencia como escritor y editor, la extraña introducción de Pianka y el incidente del camarógrafo levantaron una bandera roja en mi mente. Súbitamente olvidé que yo era un miembro de la Academia de Ciencias de Texas y presidente de su Sección de Ciencias Ambientales. En su lugar, tomé una libreta de apuntes para poder cumplir con el rol del reportero de ciencia.

Uno de los primeros puntos de Pianka fue la condena al antropocentrismo, o la idea que la humanidad ocupa una posición privilegiada en el Universo. Contó una historia acerca de un vecino que le pregun-tó que valor tenían los lagartos que estudiaba. Él respondió, “¿Qué valor tiene usted?”
Pianka remachó su clavo exclamando, “No somos mejores que las bacterias!”

Comenzó luego a extender sus preocupaciones sobre la manera en que la sobrepoblación humana estaba arrui-nando a la Tierra. Presentó un escenario apocalíptico en el que aseguraba que el agudo aumento de la población humana desde el comienzo de la era industrial estaba devastando al planeta. Advirtió que era necesario tomar medidas urgentes para restaurar el planeta antes de que fuera demasiado tarde.

Salvando a la Tierra con el Ebola

El profesor Pianka dijo que la Tierra como la conocemos no sobrevivirá sin medidas drásticas. Entonces, sin pre-sentar ninguna información para justificar la cifra, afirmó que la única solución factible para salvar a la Tierra es reducir su población al 10 por ciento de su actual número.

Mostró, a continuación, soluciones para reducir la población mundial en la forma de una diapositiva que mostraba a los cuatro Jinetes del Apocalipsis. “La Guerra y el Hambre no lo podrán hacer,” explicó Pianka. En su lugar, las enfermedades ofrecen la manera más eficiente y rápida de matar los miles de millones que pronto deberán morir para resolver la crisis de población.

Pianka mostró después una diapositiva que mostraba hileras de cráneos humanos, uno de los cuales tenía luces rojas centellando en sus órbitas.

“El Sida no es un matador eficiente,” dijo, “porque es demasiado lento. “ Sus candidatos favoritos para eliminar al 90% de la población terrestre es el rociado aéreo del virus Ebola (Ebola reston), porque es al mismo tiempo letal y mata en pocos días, en vez de años. Sin embargo, el profesor Pianka no mencionó que las víctimas del Ebola tienen una muerte lenta y torturada a medida de que el virus inicia una cascada de calamidades biológi-cas en el interior de las víctimas que eventualmente licua los órganos internos.

Después de alabar al virus del Ebola por su eficiencia para matar, Pianka hizo una pausa, se inclinó sobre el atril, nos miró intensamente, y dijo: “Tenemos el 90% de mortalidad en los humanos. Matar seres humanos. Piensen en ello.”

Con la diapositiva de las calaveras humanas agigantándose detrás suyo, el profesor Pianka estaba mortal-mente serio. La audiencia que le había estado aplaudiendo algunos de sus dichos, estaba ahora silenciosa. Después de una pausa dramática Pianka regresó a la política y al ecologismo. Pero volvió a darle una visita a su reclamo de muertes masivas cuando reflexionó sobre la situación del petróleo.

“Y los combustibles fósiles se están agotando,” dijo, “de modo que yo creo que tendremos que recortar la población a dos mil millones, lo que sería a un tercio la actual población.” De manera que sólo la crisis del petróleo requiere la eliminación de dos tercios de la población mundial.

¿Cuán pronto es necesario comenzar con la matanza si queremos salvar a la Tierra? En apariencia, bastante pronto, ya que Pianka sugirió que él podría estar presente cuando la enfermedad asesina comenzara su trabajo. Él nació en 1939, y su extenso obituario aparece en su sitio en la web.

Cuando Pianka terminó sus comentarios, la audiencia aplaudió. No era un simple aplauso de cortesía que las audiencias reservan para oradores pobres o aburridos. Fue un fuerte, vigoroso y entusiasta aplauso.

Preguntas para el Dr. Muerte

Luego vino la sesión de preguntas y respuestas, donde el profesor Pianka declaró que otras enfermedades eran también eficientes matadoras de población.

La audiencia rió cuando dijo, “¿Saben? La gripe del pollo también es buena.” También se rieron cuando él propuso, con un discernible tono de regocijo en su voz que, “Tenemos que esterilizar a todo el mundo en la Tierra.”

Después de hacer notar que la audiencia no representaba a la población en general, un oyente le preguntó, “¿Qué clase de recepción ha tenido usted cuando presentó estas ideas a otras audiencias que no son representativas de nosotros?"

Pianka replicó, “Yo hablo a los convertidos!”

Respondió a más preguntas condenado a los políticos en general y a Al Gore por su nombre, porque no enfrentan el problema de la población y “… porque ellos engañan al público en cualquier modo que pueden para mantenerse en el poder.”

Se refirió radiantemente al estado policiaco de la China que impone la política de un solo hijo. Dijo, “La gente más lista tiene menos hijos.” Dijo que quienes no tienen una conciencia acerca de la Tierra heredarán a la Tierra “…porque los que se preocupan tienen menos hijos y los que no les importa tienen más hijos.” También dijo que evolucionaremos como gente desinteresada, "y yo creo que los coeficientes de inteligencia están cayendo por la misma razón.”

Con eso terminaron las preguntas. De inmediato casi todos los científicos, profesores y estudiantes uni-versitarios presentes se pusieron de pie y aplaudieron vigorosamente al hombre que había respaldado con entusiasmo la eliminación del 90 por ciento de la población humana. Hasta hubo algunos que lo vitorearon. Docenas se reunieron alrededor del atril para felicitarle y hacerle más preguntas. Fue necesario esperar un rato hasta que pude acercarme lo bastante para tomar algunas fotos (foto con admiradora)

Yo había sido designado para juzgar un estudio en una competencia de estudiantes graduados después de la conferencia. En el camino escuché a tres profesores desechar a Pianka catalogándolo de chiflado. Mientras esperaba para entrar a la sala de la competencia, un grupo de una docena de estudiantes de Lamar Univer-sity expresaron su repudio por la afrentosa conferencia de Pianka.

Sin embargo, cinco horas más tarde, los distinguidos líderes de la Academia de Ciencias de Texas le presen-taron a Pianka una placa en reconocimiento por haber sido nombrado el Científico Distinguido 2006 de Texas. Cuando la sala de banquetes se había llenado con unas 400 personas que respondieron con un cerrado aplauso, yo me retiré en señal de protesta.

Correspondencia con el Dr. Muerte

Hacen pocos días tuve un intercambio de e-mails con el Dr. Pianka. Le hice notar que uno podría inferir que su deseo de muerte estaba realmente dirigido a los Africanos, porque el Ebola se encuentra solamente en la África Central, Pianka replicó que el Ebola no discrimina; mata a todos y podría desparramarse en Europa y en América por medio de un solo pasajero infectado de una aerolínea.

En su último email Pianka escribió que yo fracasaba totalmente en comprender sus argumentos. De manera que hice una comprobación y hallé verificación de mi interpretación de sus comentarios en su propio sitio web. En una evaluación de estudiantes de un curso del 2004 que él enseñó, uno de los estudiantes del Profesor Pianka escribió: “Aunque estoy de acuerdo en que la convervación [sic] biología es de la mayor importancia para el mundo, no creo que predicando que e 90% de la población humana deba morir por ebola [sic] sea la mejor manera de alentar la conciencia para la conservación.”

Sine embargo la mayoría de las revisiones de sus estudiantes eran favorables, con uno que llegó a decir, “Yo idolatro al Dr. Pianka”

La conferencia de 45 minutos ante la Academia de Ciencias de Texas convirtió a un viejo profesor universitario en un discípulo de Pianka, y publicó luego un blog que apoya muy seriamente los deseos de Pianka de muerta masiva.

Tiempos Peligrosos

Permítanme quitarme ahora mi sombrero de reportero por un momento y decirles lo que yo pienso. Estamos viviendo tiempos peligrosos. La seguridad nacional de muchos países está en riesgo. La ciencia se ha manchado con casos altamente publicitados de mala conducta y fraudes.

¿Debemos preocuparnos ahora de que un estudiante adorador de Pianka pueda algún día llegar a ser un biólogo o un médico con acceso a las más letales cepas de virus y bacterias conocidas? Yo creo que el rociado con Ebola difícilmente pueda ser una amenaza para el mundo fuera del África Central. Pero los científicos han regenerado al virus de la Gripe Española de 1918 que mató a 59 millones de personas. Existe preocu-pación por que la viruela pueda regresar algún día. Y que otras plagas terribles estén acechando ahí afuera en el mundo natural para cruzar la barrera entre las especies y a las que los científicos pueden llegar a acceder algún día.

Mientras tanto, no puedo quitarme de la mente el agradable día de primavera en Texas cuando unos pocos cientos de científicos de la Academia de Ciencia de Texas le dieron una sostenida ovación a un orador al que escucharon abogar por la lenta y torturante muerte de más de cinco mil millones de seres humanos.

Forrest M. Mims III es presidente de la Sección de Ciencias Ambientales de la Academia de Ciencias de Texas y editor del The Citizen Scientist. Él y su ciencia están publicadas en la Internet en www.forrestmims.org y www.sunandsky.org. Las opiniones expresadas aquí son las suyas y no representan la opinión oficial de la Academia de Ciencias de Texas o de la Sociedad de Científicos Aficionados.

Copyright 2006 by Forrest M. Mims III.

Fuente

La "Izquierda" aliada al Loby judio......¿Es Noam Chomsky un infiltrado? II

La primer parte fue una entrevista a Jeffrey Blankfort que se puede leer por aca, ahora Iarnoticias nos entrega la opinion de James Petras, que es la persona que mas aporta al "rescate" de la Izquierda tradicional (que actuara en la guerra fria) , para que pueda entender por donde pasa la nueva contradiccion fundamental en que se debe dividir a quienes consideremos de izquierda o derecha, a saber: Globalismo o Nacion.

Chomsky fue erigido como el "prototipo" del intelectual crítico a la política exterior norteamericana, pero esconde puntillosamente la influencia del lobby judío en el nivel de decisiones estratégicas de la Casa Blanca. ¿En que anda la "vaca sagrada" de la izquierda "progre"? Petras lo explica.

Noam Chomsky, una especie de "vaca sagrada" para la nueva izquierda y los "progres", es un intelectual norteamericano que se ha ganado un espacio como "voz crítica" de la política exterior del imperio estadounidense.

Pero, según parece, hay otros pensadores de izquierda que no comparten tanta euforia por el profesor yanqui convertido en celoso "crítico· de su país imperial.

En un artículo titulado: "Noam Chomsky y el lobby pro israelí: catorce tesis erróneas", el pensador de izquierda norteamericano, James Petras, crítica a Chomsky por su silencio respecto de la sinfluencias y las manipulaciones del lobby judío en la Casa Blanca.

Para Petras, Chomsky "a pesar de su bien ganada reputación de documentación, disección y exposición de la hipocresía de los gobiernos de Estados Unidos y de Europa, y de sus agudos análisis de los engaños intelectuales de los apologistas imperiales, dichas virtudes analíticas están lamentablemente ausentes en relación con el debate sobre la formulación de la política exterior de Estados Unidos en Oriente Próximo, en particular el papel de su propio grupo étnico: el lobby judío pro israelí y sus defensores sionistas en el gobierno".

Según Petras, “determinados reflejos automáticos de defensa del debate abierto y del libre examen desaparecen -al menos en gran parte de las élites políticas de Estados Unidos- cuando se trata de Israel, y sobre todo cuando se aborda el papel del lobby pro israelí en la elaboración de la política exterior de Estados Unidos".

Para Petras la historia está llena de intelectuales críticos con cualquier imperialismo salvo con el propio, y con los abusos de poder que otros cometen pero no de los que cometen los de su grupo.

"La larga historia de la negación por parte de Chomsky del poder y el papel del lobby pro israelí en la decisiva formación de la política de EE UU hacia Oriente Próximo, culminó en su reciente coincidencia con el aparato propagandístico sionista en sus ataques a un estudio crítico con el lobby proisraelí", señala el prestigioso analsita de la izquierda combativa.

Petras cita un artículo del London Review of Books titulado “El lobby israelí y la política exterior de EE UU” (The Israel Lobby and US Foreign Policy), del que son autores los profesores John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Stephan Walt, decano expulsado de la Kennedy.

Petras señala que, no obstante criticar las políticas israelíes contra los palestinos, Chomsky siempre defendió la existencia del Estado sionista de Israel.

"Aunque, en general, Chomsky se abstiene, deliberadamente, de discutir el asunto del lobby pro israelí en sus intervenciones públicas, entrevistas y publicaciones en las que analiza la política de Estados Unidos en Oriente Próximo, cuando lo hace sigue al pie de la letra los siete puntos citados", señala Petras.

Según Petras, Chomsky afirma que el lobby pro israelí es igual a cualquier otro grupo de presión de Washington. Sin embargo, no se da cuenta de que el lobby ha conseguido que una mayoría de congresistas sea favorable a la asignación a Israel de tres veces la ayuda exterior anual destinada a toda África, Asia y América (más de 100.000 millones de dólares en los últimos 40 años).

"El lobby dispone de 150 empleados que trabajan a tiempo completo para el American-Israel Public Affairs Committee (AIPAC), más un ejército de cabilderos pertenecientes a las otras grandes organizaciones judías (Anti-Defamation League, B’nai Brith, American Jewish Committee, etc.), más las Federaciones judías locales, regionales y nacionales que siguen rigurosamente las consignas de las “mayores” y que son muy activas en la conformación de la opinión pública y la política local sobre Israel, y que promueven y financian a determinados candidatos a legisladores basándose en su adhesión a la “línea del partido” del lobby pro israelí. No hay otro grupo de presión que tenga esta combinación de riqueza, redes locales, acceso a los medios, fuerza legislativa y finalidad específica que tiene el lobby pro israelí", señala.

De acuerdo con Petras, Chomsky omite analizar las casi unánimes mayorías en el Congreso que cada año dan su apoyo a todas las medidas pro israelíes en materia militar, económica, de privilegios de inmigración y de ayuda económica que propone el lobby.

"Chomsky parece desconocer la lista publicada por el propio AIPAC de más de 100 iniciativas legislativas que han conseguido la luz verde del Congreso incluso en años de crisis presupuestaria, crisis de los servicios de salud estadounidenses y pérdidas militares debidas a la guerra", agrega.

En cuanto a que las petroleras tienen más influencia en Washington que el lobby (sostenido por Chomsky), Petras afirma que en sus guerras en Oriente Próximo Estados Unidos sacrifica los intereses vitales de las compañías petroleras, a petición del lobby pro israelí en favor de la búsqueda de una hegemonía de Israel en la región.

Para el pensador de izquierda, en la competición de cabildeos, es el bloque pro israelí, y no las petroleras, el que se lleva el gato al agua tanto cuando se trata de asuntos bélicos como de contratos para la obtención de petróleo.

"En general, nuestro ocupado investigador (Chomsky) , aficionado a sacar a la luz la documentación más oscura, demuestra un gran laxismo a la hora de utilizar documentos ya disponibles que desdicen sus afirmaciones sobre las grandes compañías petroleras y el lobby israelí", dice Petras.

Según Petras, Chomsky deja de analizar el papel del lobby pro israelí en las elecciones al Congreso, su financiación de los candidatos pro israelíes y los más de 50 millones de dólares que gastan en los partidos, los candidatos y las campañas de propaganda.

Chomsky tampoco se entretiene en analizar qué sucede con los candidatos que el lobby consigue derrotar, la abyecta petición de perdón que llega a obtener de aquellos congresistas que han osado poner en cuestión las políticas y las tácticas del lobby, y el efecto intimidatorio que estos “castigos ejemplares” tienen sobre el resto del Congreso, apunta Petras.

"Chomsky se niega a analizar las desventajas diplomáticas que implican para Estados Unidos sus vetos a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en las que se condenan la sistemática violación de los derechos humanos por parte de Israel. Las organizaciones del lobby pro israelí son las únicas importantes que presionan en favor de dicho veto, en contraposición a los principales aliados de Estados Unidos, la opinión pública mundial y el coste de cualquier tipo de papel mediador que Estados Unidos pudiera desempeñar entre el mundo árabe-islámico e Israel", añade.

Para Petras Chomsky no tiene en cuenta la inigualable capacidad de convocatoria de élites que tiene el lobby. A la reunión anual del AIPAC asisten los líderes del Congreso, los principales miembros del Gobierno y más de la mitad de todos los miembros del Congreso, plenamente comprometidos con el apoyo a Israel, que incluso identifican los intereses de Israel con los de Estados Unidos.

"Ningún otro lobby puede conseguir este nivel de asistencia de las élites políticas, este nivel de abyecto servilismo, durante tantos años, y por parte de los dos partidos principales. Es importante notar, en particular, que los “votantes judíos” representan menos del 5% del censo electoral, mientras que los judíos practicantes representan menos del 2% de la población, y no todos ellos anteponen los intereses de Israel a toda otra consideración", señala.

En cuanto a la invasión a Irak, Petras sostiene que Chomsky evita criticar a los los promotores intelectuales de la misma profundamente vinculados al lobby pro israelí y que han favorecido al Estado israelí.

Cita al respecto a Paul Wolfowitz, número 2 del Pentágono durante la invasión; Douglas Feith, número 3 del Pentágono; Richard Perle, jefe de la Junta de Defensa; Elliot Abrams, encargado de los asuntos de Oriente Próximo en el National Security Council(4), y docenas de otros altos cargos e ideólogos del gobierno en los medios de comunicación son activistas de toda la vida y fanáticos defensores de Israel.

Consigna que algunos de ellos perdieron sus acreditaciones de seguridad con anteriores gobiernos por haber entregado documentos al Gobierno de Israel.

"Chomsky hace caso omiso de los decisivos documentos de estrategia elaborados por Perle, Wurmser, Feith y otros zio-cons(5) a finales de los noventa, en los que pedían acciones bélicas contra Irak, Irán y Siria, acciones que más tarde, con Bush, pudieron llevar a la práctica", afirma Petras.

Para Petras, Chomsky no dice nada de la oficina de desinformación creada en el Pentágono por el ultra sionista Douglas Feith, la llamada Oficina de Planes Especiales, y dirigida por su correligionario zio-con Abram Shumsky, con el fin de canalizar datos falsos a la Casa Blanca, pasando por alto y desacreditando tanto a la CIA como a los servicios secretos del Ejército cuando contradecían su desinformación.

"La coronel Karen Kwiatkowski, especialista no sionista de la Oficina de Oriente Próximo del Pentágono, ha descrito con todo detalle el fácil y constante ir y venir de oficiales de los servicios secretos israelíes y del ejército israelí en la oficina de Feith, de la que los expertos estadounidenses críticos estaban excluidos. Ni uno solo de estos diseñadores de políticas partidarios de la guerra tenía conexión alguna con el complejo militar-industrial o las grandes compañías del petróleo; sin embargo, todos ellos estaban íntima y activamente vinculados con el Estado de Israel y gozaban del apoyo del lobby pro israelí", puntualiza.

A Petras le resulta sorprendente que Chomsky, famoso por sus críticas de los intelectuales enamorados del poder imperial y sus pullas a los académicos poco críticos, no siga un curso similar en cuanto se habla de los intelectuales pro israelíes en el poder y de sus colegas académicos sionistas.

"Chomsky ha denunciado con frecuencia las tibias críticas de los progresistas estadounidenses hacia la política exterior de Estados Unidos; sin embargo, no ha dicho una sola palabra sobre el estruendoso silencio de los progresistas judíos en relación con el papel tan principal desempeñado por el lobby pro israelí en la promoción de la invasión de Irak. En ningún momento critica a los numerosos académicos pro israelíes partidarios de la guerra con Irak, Irán o Siria, ni entra en debate con ellos", agrega.

De acuerdo con la óptica de Petras, Chomsky no consigue analizar el impacto de la ininterrumpida y concertada campaña organizada por todos los grupos principales de presión y las personalidades pro israelíes para silenciar las críticas hacia Israel y el apoyo del lobby a la guerra.

Durante la preparación de la invasión de Irak, muchos militares estadounidenses -en activo y en la reserva- y analistas de la CIA se opusieron a la guerra, y cuestionaron las razones y proyecciones de los ideólogos pro israelíes como Wolfowitz, Feith, Perle y el National Security Council, el Departamento de Estado y la oficina del vicepresidente (Irving “Sio-con” Libby).

Patras señala que no se los tomó en consideración, y los sio-cons rechazaron sus recomendaciones y los defensores de éstos en los medios de comunicación más destacados contribuyeron a restarles importancia.

"Los neoconservadores sionistas en el Gobierno consiguieron vencer a sus críticos institucionales, en gran parte gracias a que sus opiniones y políticas en relación con la guerra fueron aceptadas de manera acrítica por los medios de comunicación de masas y particularmente por The New York Times, cuya primera propagandista de la guerra, Judith Miller, mantiene estrechas relaciones con el lobby", afirma

Para Petras se trata de vínculos y debates históricos suficientemente conocidos, que un atento lector de los medios como Chomsky conoce, pero que deliberadamente opta por omitir y negar, sustituyéndolos por una crítica más “selectiva” de la guerra contra Irak basada en la exclusión de datos básicos.

"En lo que pasa por ser la “refutación” por parte de Chomsky del poder del lobby hay una examen histórico superficial de las relaciones entre Estados Unidos e Israel, en el que se citan ocasionalmente conflictos de intereses, en los que, de manera aún más ocasional, el lobby pro israelí no se salió con la suya. Los argumentos históricos de Chomsky son más parecidos a un breve informe de un abogado que a un análisis de conjunto del poder del lobby", dice Petras.

Para Petras, Noam Chomsky es un icono de lo que "pasa por ser la disidencia estadounidense" contra la guerra, en medios intelectuales y organizativos.

"El hecho de que haya optado por absolver al lobby pro israelí y sus grupos conexos y medios de comunicación auxiliares, constituye un acontecimiento político importante, especialmente cuando están en juego cuestiones de guerra y paz, y cuando la mayoría del pueblo estadounidense se opone a la guerra", agrega.

Fuente
http://iarnoticias.com


miércoles, 5 de abril de 2006

Cheney es el principal sospechoso de sept/11

El ex jefe del programa de Defensa anti misiles Star Wars bajo los Presidentes Ford y Carter, Robert M. Bowman ha declarado públicamente que la versión oficial de sept/11 es una teoría de conspiración y el principal sospechoso de la arquitectura del ataque es el Vicepresidente Dick Cheney.

"Los ejercicios que se realizaron esa mañana, simulando lo mismo que estaba pasando en la realidad, confundieron de tal forma al personal de la FAA (Agencia Federal de Aviación) y al NORAD.... que ellos no supieron que era parte de la realidad y lo que era parte del ejercicio"

Paul Joseph el Watson & Alex Jones

Prison Planet.com

4/04/2006

LEER INFORME COMPLETO

martes, 4 de abril de 2006

Malthus + Greenpeace = Eric Pianka


Si indagaramos un poco mas confirmariamos los vinculos entre este pseudocientifico, los movimientos ecoterroristas que nos estan atacando con falsas noticias y las ideas de Malthus reencarnadas en Sir Henry Kissinger o El principe felipe y todas las ONG como la WWF o Greenpeace miembros todos del mismo circulo mundialista.
Es una contribucion mediatica mas para que tengamos una falsa percepcion de la realidad.


Del Príncipe Felipe de Edimburgo se recuerda las frases:

Hay que “Podar” la población

Al recibir el título honorario de la Universidad de Ontario Occidental, Canadá, 1º de julio de 1983:

  • Por ejemplo, el proyecto de la Organización Mundial de la Salud, para erradicar la malaria en Sri Lanka en los años de posguerra, consiguió ese objetivo. Pero ahora le problema es que Sri Lanka debe alimentar al triple de bocas, procurar el triple de empleos, y dar el triple de vivienda, energía educación, hospitales y tierra coloniza-ble para poder mantener el mismo nivel de vida. Con razón ha sufrido el ambiente natural y la vida silvestre de Sri Lanka. El hecho es que los programas de auxilio con las mejores intenciones tienen culpa de esos problemas, al menos en parte.”

De manera que, en la visión de Felipe, lo mejor no es realizar programas de ayuda bientencio-nados, sino que lo ideal para el ambiente sería impulsar programas dedicados a la elimina-ción de la mayor cantidad posible de seres humanos. Imbuidos de ese espíritu es que se lanzaron a la espantosa campaña de prohibir al DDT que había casi conseguido erradi-car la malaria en el mundo –a costa de tener que alimentar a más gente sana después. Pero, de dónde habré sacado yo esa idea tan maligna sobre el amor que Felipe le tiene a los seres humanos, en especial a los de piel amarronada oscura?

  • “En caso de reencarnar, me gustaría volver como un virus mortífero, a fin de ayudar en algo a aliviar la sobrepoblación.”(Felipe de Edimburgo, en su prólogo a People As Animals, de Fleur Cowles, 1986.)
  • ¿Por qué este espíritu tan poco cristiano? ¿Cuál es la causa para esta ausencia absoluta de bondad? Bertrand Russell, filósofo inglés ganador una vez del premio Nobel de la Paz –a pesar de haber enloquecido al pobre Winston Churchill con sus demandas para arrojar la Bomba Ató-mica sobre Moscú a poco de terminar la Segunda Guerra Mundial – en su libro, “The Impact of Science Upon Society, (El Impacto de la Ciencia Sobre la Sociedad) de 1953, pp. 102-104, nos hace saber que:

    “Pero los malos tiempos, dice usted, son excepcionales y se los puede enfrentar con métodos excepcionales. Esto ha sido más o menos cierto durante la luna de miel del industrialismo, pero no seguirá siendo cierto a menos de que se disminuya enorme-mente el aumento de la población del mundo… La guerra, hasta ahora, no ha tenido un efecto muy grande en este aumento, que continuó a lo largo de las dos guerras mundiales, La guerra ha sido frustrante a este respecto… pero tal vez la guerra bac-teriológica resulte más efectiva. Si una vez en cada generación se propagase por el mundo una Peste Negra, los sobrevivientes podría procrear libremente sin llenar demasiado el mundo… Quizás el estado de cosas sea algo desagradable, pero ¿y qué?
    Las personas de veras nobles son indiferentes a la felicidad, especialmente la ajena.”


Ahora el articulo del Blog de Rafa....

Científico de Texas sugiere eliminar al 90% de la población mundial

Su nombre es Eric Pianka. Enseña biología en la Universidad de Texas, que le ha otorgado varios títulos honoríficos, y ha dado conferencias en prestigiosas universidades de esa nación con nombre de tres siglas que vive en estado de locura colectiva. El pasado mes, Pianka dio una conferencia ante la Academia de las Ciencias de Texas en la que expuso su teoría de que “el ser humano no es mejor que una bacteria” y les dijo a sus alumnos que “aquel que quiera sobrevivir, deberá deshacerse de nueve”. Después de ordenar que apagaran las cámaras de televisión, expuso que el aumento de la población mundial es insostenible desde el punto de vista de los recursos de la Tierra, especialmente, una vez alcanzado el “pico del petróleo” (el punto en de decrecimiento de los yacimientos que encarcerá el fuel). A su juicio, y teniendo en cuenta lo mucho que se demora el SIDA, el mejor método para llevar a cabo esta “despoblación” sería el virus del Ebola, pero no el que existe ahora mismo, sino uno que se transmita por el aire. En esta peculiar “profecía autocumplida”, Pianka predice que “el Ebola evolucionará y pasará los confines de Africa. De momento, el ébola zaireño sólo mata a nueve de cada diez personas, y no se ha extendido más porque sólo puede transmitirse por contacto humano. Pero otra cepa del mismo virus que mata a monos, llamado Ebola Reston, infecta desde el aire, Y ES SÓLO CUESTIÓN DE TIEMPO QUE EL EBOLA-ZAIRE EVOLUCIONE HASTA QUE SEA CAPAZ DE CONTAGIAR POR EL AIRE” (Las mayúsculas son mías, obviamente).

El también científico, Forrest M. Mims, que asistió a la conferencia y fue quien relató a Alex Jones el contenido de esta conferencia, relató que, a su término, no hubo abucheos ni silbidos sino una profunda ovación y decenas de admirados estudiantes rodeando al conferenciante para conocer con más detalle sus tesis.

El viernes pasado Tianka dio otra conferencia. Ahí van algunas de sus perlas.

“Muerte. Sólo nos espera muerte”. “La enfermedad controlará el azote de la Humanidad. Nos estamos moviendo hacia un colapso total”.

El compromiso con el Genocidio de Pianka procede de su estricta visión de la Naturaleza. Para él, “el peor enemigo al que nos enfrentamos es el antropocentrismo. Es la visión de que todo en la Tierra fue puesto al servicio del Hombre”. “La población humana está creciendo tanto que llegará un momento en que no pueda administrar los recursos naturales. La población humana es tan densa que constituye el sustrato perfecto para la transmisión de un virus”.

La potencia de los argumentos esgrimidos por Pianka en esta conferencia hizo que personas como Brenna McConnell, de la Universidad luterana de Cornell, quien al principio vio con resistencia a Pianka, acabara diciendo sobre él: “Pianka es un pensador radical. Quiero decir, él está básicamente abogando por una reducción de la población mundial del 90%... Pero, con riesgo de parecer radical, creo que lleva razón. Puede que un virus sea algo inevitable porque es la forma más sencilla de reducir la población”.

Hay que decir que las doctrinas malthusianas de control de la población vienen rigiendo las agendas de las diferentes organizaciones de la élite mundial desde los años setenta, con la ONU a la cabeza. Como ya comentamos en este mismo boletín, a lo largo del siglo XX se realizaron numerosos experimentos de armas biológicas con gente pobre. Entre los años 1932 y 1977, el grupo de estudio de Tugskegee infectó a negros con sífilis, sin su consentimiento, obviamente.

En otro intento por disminuir la natalidad mundial, en los años setenta la Fundación Rockefeller decidió financiar económicamente al incipiente colectivo gay y a los grupos proabortistas.

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Temas Relacionados

La gran estafa de la "Superpoblacion"


El G300: Los Dueños del Mundo,
Creadores del Tratado de Kyoto

lunes, 3 de abril de 2006

Ollanta Humala, El Candidato del Sionismo en Perú



¿Quienes están detrás de la Familia Humala?
Corregido y ampliado de Wikipedia


Del sitio Oficial del Partido Inka del Tanhuantinsuyu

Llénate el pecho y di:

Tahuantinsuyu Kasanchum!!
Y dale gracias a Dios que te devuelve todo.
Hasta el último centímetro de tu Imperio lo tendrás.

Dios en Israel me dijo: ¡Tendrán su Tahuantinsuyu!

Y ya vez que, poco a poco todo se está haciendo realidad.

Sólo falta el Ecuador.

¡Y el Tahuantinsuyu renacerá más fuerte y vibrante que antes!
Dale gracias a Dios que te devuelve todo.


¿Por qué Ollanta y no Antauro?

Antauro vino al mundo para enseñarnos una lección:
¡Todo aquel que este contra Israel (pueblo Judío) fracasará!
No adorarás ni tendrás símbolos nazis.
Temerás a Dios porque Dios castiga a sus enemigos.

La maldición: "Tu cielo será de bronce y tu suelo de hierro" se aplicará a esa persona y El Divino lo hará cometer errores y caerá preso. Y así fue. Antauro no saldrá libre.

Todo aquel que esté en contra del Pueblo Judío y lo calumnie, levantando cargos falsos que no puedas sustentar en una corte de Justicia, fracasará y caerá.

El Pueblo Judío es noble, generoso y son nuestro prójimo y hermanos.

El español, europeo blanco No es tu prójimo, no es tu igual, el judío sí lo es.

Por eso amigo indígena yo te digo:

Pégate a la Torah, que la Torah da vida y da pan, con la Torah tendrás tu Tahuantinsuyu grande inmenso y poderoso y el pueblo que nos trajo la Torah es el pueblo judío.

Leer Nota Completa

Referencia

Nota relacionada
El Lobby judío de Peru detrás de Ollanta Humala

domingo, 2 de abril de 2006

Declaración convocando al acto de unidad patriótica y popular el 2 de abril del 2006



En este 24º aniversario de la Reconquista patriótica de nuestras Islas Malvinas, el Reino Unido de Gran Bretaña apoyado en su maquinaria militar persiste en el mantenimiento de una situación colonial, ignorando los legítimos derechos argentinos de soberanía, todas las resoluciones internacionales que lo obligan a cesar en la usurpación de nuestros mares y territorios y a establecer conversaciones directas sobre el tema de soberanía.

Esta segunda usurpación iniciada el 14 de junio de 1982, pretendió ser consolidada mediante la sanción de la constitución de la Unión Europea, que en su Título IV “La asociación de los países y territorios de ultramar”, artículo III-286, sostiene la pertenencia de nuestros territorios y mares australes y sector Antártico como de soberanía británica bajo el paraguas de la Unión Europea.

La postergación en la sanción de dicho texto constitucional —que no fue oportunamente denunciado por las autoridades argentinas—, no debe llamar a engaño en cuanto a la decisión de imponer la soberanía del Reino Unido bajo el paraguas de la UE sobre nuestros territorios usurpados.

Mediante su ocupación militar colonialista, el Reino Unido saquea en esa porción de suelo y mares patrios, nuestras riquezas en la zona y constituye una amenaza a la integridad territorial argentina.

Por intermedio de licencias de pesca otorgadas por el gobierno de Su Majestad Británica, el colonialismo inglés ha sostenido económicamente su ocupación mediante el saqueo continuo de nuestra riqueza ictícola, y prepara la apropiación de nuestros recursos hidrocarburíferos, como surge de pleno de los estudios que la potencia ocupante viene realizando sobre la existencia comprobada de petróleo en Malvinas y aguas del Atlántico Sur.

La prolongación de los diversos acuerdos y tratados firmados bajo el gobierno del Dr. Menem, con el concurso de los entonces ministros de Relaciones Exteriores, Dr. Domingo Cavallo y Dr. Guido Di Tella, hasta nuestros días, carece de justificativo jurídico, político, diplomático y/o económico. La Argentina tiene pleno derecho a denunciar tanto los Acuerdos de Madrid como el Tratado de Londres dado que los dos instrumentos jurídicos así lo establecen.

Su denuncia permitiría a la Nación Argentina terminar con el paraguas de soberanía que ampara las pretensiones británicas en desmedro de los derechos argentinos, y alentaría a la comunidad nacional a discutir y elaborar un proyecto que permita crear las condiciones para garantizar los derechos de soberanía sobre Islas y Mares del Atlántico Sur usurpados hasta hoy por Gran Bretaña.

Esta situación se ve agravada por la introducción de otras potencias mundiales en nuestros mares del Atlántico Sur mediante concesiones petroleras que debilitan aún más nuestra situación de indefensión en esa porción de nuestra Nación.

Se trata de concesiones sobre valiosísimos recursos no renovables, que se expatriarán sin ingresar ni aportar nada a cambio al país, constituyendo una verdadera descapitalización y vaciamiento de nuestra Nación, que seguramente generaciones futuras juzgarán muy duro, descalificando probablemente también a quienes lo consintieron, por socavar los cimientos desde donde se podía reconstruir nuestra nación.

El Reino Unido sabe bien que es lo que busca y quiere, ya que mediante sucesivos actos unilaterales ha extendido progresivamente su jurisdicción a áreas marítimas adyacentes a las Islas Malvinas. Como resultado de estas medidas en materia pesquera, extendió su jurisdicción de 210.000 km2 a 1.650.000 km2; y en materia de recursos de lechos submarinos la extensión ha sido de 0 (cero) a 1.650.000 km2, pudiendo la misma continuar ampliándose hacia el Este, Norte y Sur, en virtud del derecho del mar vigente. Estas magnitudes no incluyen el llamado Territorio Antártico Británico que de acuerdo con otras proclamas británicas abarcan 1.500.000 km2 aproximadamente de territorio emergido, y cuyas proyecciones en materia de jurisdicción marítima serían de 2.300.000 km2 adicionales.

Tras haber extendido su jurisdicción marítima hasta el límite de las 200 millas marinas tanto alrededor de las Islas Malvinas como de las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, el Reino Unido ha iniciado el camino de nuevas proyecciones expansivas, en particular en la denominada área adyacente, basándose en el acuerdo de Nueva York de 1995 sobre especies transzonales y altamente migratorias.

Otro paso probable en un futuro próximo es la extensión de la plataforma continental de las Islas Malvinas hacia el Oeste el Norte y el Sur hasta un máximo permitido por el Art. 76 de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Ello determinaría la incorporación de una muy vasta área de lecho y subsuelo que podría unirse a la plataforma continental de las Islas Georgias del Sur configurando así un enorme espacio marítimo ininterrumpido que se expandiría desde las proximidades de las costas patagónicas hasta 200 millas al Este del archipiélago de las Islas Sándwich del Sur.

Por lo expuesto arriba, los abajo firmantes reiteramos:

1. Reafirmar los plenos derechos soberanos de la República Argentina sobre los archipiélagos de Islas Malvinas, Georgias del Sur (San Pedro), Sándwich del Sur y otras, por sus indeclinables e indelegables títulos históricos-jurídicos-geográficos. La reconquista de nuestros territorios usurpados es parte de la lucha por la reconquista de nuestra Patria, que se apresta a conmemorar el bicentenario de la derrota británica en Buenos Aires, el 12 de agosto de 1806.

2. Denunciar públicamente los acuerdos de Madrid y Londres de 1989 y 1990, que por sus características han adquirido el rango de Tratados, y que son lesivos a la Soberanía Argentina.

3. Derogar la Ley 24.184 del 4 de Noviembre 1992, de Aprobación del Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones con Gran Bretaña.

4. Reclamar con toda firmeza el tratamiento de Malvinas en el nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del que fue abandonado en 1989. Que la OEA reclame ante las Naciones Unidas el cumplimiento por parte de Gran Bretaña de las resoluciones que respaldan nuestros derechos de soberanía sobre tierras y mares australes.

5. Plantear al Pueblo la realidad que significa la presencia de un virtual estado limítrofe a nuestras aguas continentales, cuya capital, Londres, se halla a través del mar en otro continente, a miles de kilómetro de distancia y los peligros políticos y estratégicos que significa tal situación.

6. Denunciar el perjuicio económico actual y futuro que ello ha significado y significa, en tanto se mantenga el estado de quebrantamiento territorial de nuestro País por la ocupación extranjera de esos archipiélagos y espacios adyacentes.

7. Reiterar la falta de hipótesis de conflicto, concepción geopolítica y estratégica de defensa del interés nacional evidenciada por las diversas conducciones políticas.

8. Señalar que esa carencia se da en una situación internacional caracterizada por la agresión y/o ocupación de naciones para apropiarse de sus riquezas o por su ubicación estratégica. Política desarrollada por todas las potencias, especialmente EE.UU., (quien fuera aliado de Gran Bretaña en la agresión colonialista en 1982), y que amenaza llevar a un conflicto mundial.

9. Recordar a la opinión pública que los actuales habitantes de las Islas no constituyen una población autóctona, sino que fue introducida por el colonialismo británico como instrumento de su dominio, y por lo tanto, como señalan las resoluciones internacionales, no pueden invocar derechos de autonomía o autodeterminación. Sus actuales habitantes son meros custodios de las usurpaciones perpetradas que Gran Bretaña utiliza como ariete en los foros internacionales, con un pretendido respeto de “sus deseos”.

10. Puntualizar que no obstante ello, nuestro País ha manifestado internacionalmente su disposición a respetar “sus intereses”.

11. Señalar que urge revertir la política de Estado en relación a la cuestión Malvinas en lo que concierne, entre otros aspectos, a la dignificación de sus Veteranos de Guerra, que ha significado hasta ahora un número de más de 350 suicidios así como la de aquellos que han sufrido secuelas físicas y psíquicas que requieren de urgentísima atención.

12. Rendir permanente homenaje a los 649 Héroes de la Patria caídos en combate en 1982, sin distinción de funciones, en un solo símbolo, pues está nutrido por sangre del Pueblo: Conscriptos, Suboficiales, Oficiales, Fuerzas de Fronteras y Civiles voluntarios.

Secretaría de comunicaciones

Movimiento Cívico-Militar CONDOR

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Vicecomodoro (R) Horacio Ricciardelli - Presidente

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