
Colectivo “DEK UNU"
Han pasado m谩s de dos a帽os desde el operativo criminal que caus贸 la muerte de 191 personas en Madrid, pero no parece que muchas personas se est茅n percatando de lo que est谩 ocurriendo. La opini贸n p煤blica del Estado espa帽ol sigue dividida b谩sicamente en dos: aquellos que aceptan sin rechistar la versi贸n oficial que acusa de los hechos al “terrorismo internacional” islamista y quienes quieren creer que, si bien pudo haber participaci贸n de integristas isl谩micos, ha podido haber intervenci贸n de ETA o de adversarios pol铆ticos del PP.
Ninguna de estas tomas de postura entre la poblaci贸n tiene su origen directo en el an谩lisis de lo acaecido aquella ma帽ana de marzo, sino en la actitud que tomaron las organizaciones pol铆ticas ante aquellos hechos pocas horas despu茅s. La proximidad de las elecciones y el bipartidismo pol铆tico y social que domina la vida pol铆tica espa帽ola desde hace d茅cadas son los factores que encendieron y avivaron la pol茅mica. La primera versi贸n, impulsada por el PSOE y por medios de comunicaci贸n pr贸ximos a 茅l (El Pa铆s, Cadena SER, etc.), es la que conseguir谩 mayor credibilidad social, ya que va a contar con el important铆simo respaldo de una investigaci贸n policial y judicial dirigida desde el principio a confirmarla. De esta “investigaci贸n” y del correspondiente juicio saldr谩 una sentencia p煤blica que habr谩 de ser asumida por todos como la verdad. Las otras hip贸tesis mencionadas, cuyos principales defensores son personas pr贸ximas al PP y su constelaci贸n de medios (El Mundo, La Raz贸n, Cadena COPE, Libertad Digital, etc.), s贸lo pueden aspirar a sembrar dudas, pero sus propagadores saben que esas dudas ser谩n indelebles.
Existen tambi茅n algunas pocas personas, entre las que nos encontramos, que perciben cada vez con m谩s claridad e indignaci贸n creciente que ninguna de esas versiones explica lo ocurrido aquel jueves 11 de marzo. Las versiones que conocemos est谩n contaminadas desde el principio por los mezquinos intereses pol铆ticos de los dos grandes partidos y en ning煤n caso persiguen la verdad. Y no lo pueden hacer porque lo que ocurri贸 fue algo muy distinto que no puede ser asumido p煤blicamente por ning煤n representante del sistema pol铆tico. La hip贸tesis que nosotras manejamos pr谩cticamente desde el principio y que a dos a帽os vista creemos que debe cobrar cada vez m谩s fuerza es que los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de julio de 2005 en Londres no responden a una clave local sino internacional, y que fueron operativos especiales efectuados con 茅xito por agentes pertenecientes a un organismo al servicio de la administraci贸n estadounidense.
PSOE y PP: dos a帽os de encubrimiento
•La hip贸tesis que adjudica la autor铆a de los atentados de Madrid a un grupo islamista sigue haciendo aguas por los cuatro costados. Recapitulemos:
-En una operaci贸n ejecutada con suma perfecci贸n, una serie de artefactos de enorme potencia estallaron casi de forma simult谩nea en cuatro trenes diferentes a una hora punta y provocaron el efecto buscado: una matanza indiscriminada de civiles. Las caracter铆sticas de las deflagraciones y los da帽os causados en los vagones apuntan a la utilizaci贸n de explosivos de car谩cter militar colocados en la parte inferior de los trenes durante las horas previas. A pesar de que nadie sabe c贸mo efectuaron la huida, los asesinos, tan precisos para ejecutar su acci贸n y sortear la vigilancia de las estaciones y los trenes, dejaron a la vista de todos un veh铆culo que conten铆a referencias al Islam y detonadores y que ni siquiera intentaron esconder o destruir. Si alguien opta por creer que los representantes de una nebulosa inconexa formada por supuestos contrabandistas locales de explosivos, un propietario de locutorio en Lavapi茅s, traficantes de drogas, chorizos de barrio y diversos confidentes policiales de todo pelaje ejecutaron esta extra帽a acci贸n por razones que ni ellos mismos han sabido explicar, est谩 en su derecho de hacerlo. Puede enga帽arse a s铆 mismo, pero no le vamos a permitir que juegue con nuestra inteligencia.
-A pesar de su supuesta militancia pol铆tica y religiosa, curiosamente ninguno de los detenidos y procesados ha admitido su participaci贸n en los hechos o su militancia. Esto es algo completamente ins贸lito para todo aquel que conozca m铆nimamente los rasgos de cualquier movimiento islamista. Ni rastro del orgullo del muyahidin: los detenidos por el 11-M no s贸lo no han justificado, defendido o explicado su acci贸n sino que han negado en todo momento cualquier relaci贸n con lo sucedido. Ni siquiera han realizado una defensa de sus supuestas convicciones ideol贸gicas. Y no es que guarden silencio, ni mucho menos: cada uno de ellos ha declarado para defender su inocencia. Y las 煤nicas pruebas que la polic铆a dice tener son afirmaciones del tipo de “existen testigos protegidos que han reconocido a varios de ellos” (no hace falta deducir que nadie sabe ni sabr谩 nunca qui茅nes son tales testigos), “hay huellas” (claro que hay huellas de los detenidos y de todo el mundo en muchas partes, pero veremos c贸mo ninguna est谩 vinculada a los escenarios concretos de los cr铆menes), “compraron y utilizaron m贸viles”, y “W conoc铆a a X, 茅ste habl贸 una vez con Y, y 茅ste ten铆a relaci贸n con Z, que es uno de los muertos en Legan茅s”…
-Como consecuencia de lo anterior, los testimonios de los encarcelados y las “pruebas” no producen una reconstrucci贸n de los hechos. La supuesta reconstrucci贸n ha tenido que ser realizada de acuerdo al gui贸n previamente elaborado por los encargados de la “investigaci贸n”, y en ella tiene un papel clave la operaci贸n policial de Legan茅s. Los responsables policiales sab铆an casi desde el primer momento que les estaba vetado acceder a los verdaderos autores, as铆 que necesitaban cuanto antes unos cuantos cad谩veres que sirvieran como cabezas de turco: si se anunciaba que la autor铆a material correspond铆a principalmente a unos terroristas que se hab铆an inmolado, ser铆a mucho m谩s sencillo cerrar posteriormente el caso.
-En la Comisi贸n de Investigaci贸n creada en las Cortes los responsables policiales negaron la autor铆a de “Al Qaeda” y se inclinaron por acusar a otra entelequia islamista. Pero, de hecho, nadie ha podido certificar la autenticidad de ninguna de las supuestas reivindicaciones, y no se ha podido vincular a ning煤n detenido con ellas.
•Las hip贸tesis sostenidas por los sectores de la extrema derecha (el PP y su 贸rbita medi谩tica) tampoco alcanzan el menor grado de verosimilitud:
-Insinuar a estas alturas la participaci贸n de ETA s贸lo puede provocar verg眉enza ajena, m谩s a煤n cuando los dirigentes del PP, incluidos sus responsables de interior, son buenos conocedores de la realidad de ETA y por tanto saben perfectamente que esa relaci贸n no existe. Ni una sola de las caracter铆sticas de los atentados de Madrid puede remitir a la intervenci贸n de la organizaci贸n vasca, y por ello los esfuerzos por relacionarla con el 11-M han desembocado en la nada. Lo mismo ha ocurrido con las insinuaciones que algunos de esos sectores han realizado respecto a la posible complicidad de gobiernos como el marroqu铆 o el franc茅s; en realidad, la 煤nica raz贸n por la que recelan de ambas administraciones es que las relaciones de 茅stas con el gobierno de Aznar no eran buenas, pero no han sabido ir m谩s all谩 y tampoco han podido relacionar a ambos pa铆ses con el 11-M.
-La acusaci贸n de que los autores de los atentados quer铆an provocar un cambio en el gobierno es una pat茅tica estratagema que entre otras cosas pretende vincular al PSOE con las bombas y maquillar los terribles errores del gabinete de Aznar. Esta acusaci贸n la sostiene el PP desde poco despu茅s de la victoria socialdem贸crata en las elecciones, pero en ning煤n momento la formul贸 entre el 11 y el 14 de marzo. Y es que, como bien sabe el PP, la derrota electoral no fue producto de los atentados, sino de la movilizaci贸n de un sector de la poblaci贸n que decidi贸 votar PSOE para sacar a un gobierno que una vez m谩s hac铆a uso de la mentira como instrumento pol铆tico. Lo que llaman “vuelco electoral” hab铆a comenzado antes del 11 de marzo: el PP, que disfrutaba de mayor铆a absoluta, estaba realizando una p茅sima campa帽a y el d铆a 10 de marzo algunas encuestas se帽alaban que ambos partidos estaban en posiciones muy igualadas. En esas circunstancias, la obsesi贸n contra ETA se convirti贸 en un boomerang letal para el PP: si en lugar de enredarse en la manipulaci贸n informativa el PP hubiera reaccionado ante el atentado con serenidad quiz谩s Mariano Rajoy ser铆a hoy presidente del gobierno espa帽ol con una mayor铆a m谩s holgada que la que le pronosticaban las encuestas de inicio de campa帽a. Una de las propiedades aparentemente contradictorias del terrorismo indiscriminado en las sociedades occidentales es la de fortalecer al sistema imperante: recordemos que la actitud del primer ministro conservador australiano le permiti贸 conseguir la mayor铆a absoluta tras el atentado de Bali en el que murieron decenas de sus compatriotas, y la amenaza terrorista tambi茅n fortaleci贸 en su momento a Bush y a Blair.
-Las elucubraciones del entorno del PP no buscan esclarecer los hechos, sino atacar al PSOE. El PP es muy consciente de que la versi贸n oficial, como no puede ser de otra manera, est谩 llena de agujeros. Esa es la munici贸n que usa y va a seguir usando en su ajuste de cuentas con aquellos que le “arrebataron” el poder pol铆tico. Es abyecto que esta extrema derecha diga que quiere saber la verdad. Aunque sea una obviedad, hay que recordar que el PP era el partido en el gobierno antes, durante y despu茅s de la masacre, y ese gobierno, como confirm贸 Aznar posteriormente, accedi贸 a los informes que le facilitaron los servicios secretos del Estado. El PP no debe pedir la verdad, sino decir lo que sabe, pero podemos dar por hecho que nunca lo har谩: s贸lo pretende zarandear al gobierno actual de cara a las pr贸ximas elecciones.
Lo que nadie quiere contemplar
-Las 煤nicas acciones terroristas en Europa comparables a las ocurridas en los 煤ltimos a帽os en Madrid y Londres son las masacres de civiles ocurridas en Italia desde finales de los a帽os 60 hasta casi la mitad de los a帽os 80 del siglo XX, y que provocaron alrededor de 150 muertos. A帽os m谩s tarde una investigaci贸n oficial italiana concluy贸 que la “red Gladio” fue la autora de muchas de estas masacres dentro de la estrategia de la tensi贸n encaminada a destruir el peligro comunista en Italia, y que esta red estaba vinculada a personas que trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia de EEUU.
-Las masacres de Madrid y Londres, y con toda seguridad algunas otras que han ocurrido en diferentes partes del mundo, s贸lo pueden explicarse en el marco de la estrategia pol铆tica internacional del bloque dirigido por EEUU y sus aliados (principalmente Gran Breta帽a e Israel). Esta pol铆tica utiliza como eje la “lucha contra el terrorismo” y sus objetivos principales son la ampliaci贸n, cohesi贸n y control interno del bloque y el mantenimiento de su hegemon铆a militar, pol铆tica y econ贸mica en las zonas estrat茅gicas del globo. Estos operativos especiales cumplen en este esquema la funci贸n de hacer presente al supuesto enemigo.
-Es necesario investigar la relaci贸n del operativo de Madrid con un simulacro de atentado de la OTAN que estaba realiz谩ndose durante aquellos d铆as en otro punto de Europa con una estimaci贸n de 200 muertos. En Londres una empresa privada estaba realizando un ensayo antiterrorista en el mismo momento y lugar en que explotaron las bombas del 7 de julio del pasado a帽o. Ambos ensayos, siendo diferentes, pudieron servir de cobertura para perpetrar las masacres.
-A pesar de que en 2004 era una de las capitales del mundo con mayores recursos y efectivos destinados a la lucha antiterrorista, el atentado se perpetr贸 en Madrid entre otras cosas porque los criminales dispon铆an de infraestructuras y pod铆an moverse sin dificultades y porque la participaci贸n del Estado espa帽ol en la ocupaci贸n de Iraq apuntalar铆a la hip贸tesis islamista, como as铆 ha sido. Esta 煤ltima raz贸n tambi茅n se tuvo en cuenta al elegir Londres como objetivo un a帽o m谩s tarde. De esta forma, cada uno de los “tres de las Azores” ha tenido en su propio territorio un atentado indiscriminado contra civiles (2001, 2004, 2005).
-Los organizadores del operativo no comunicaron su ejecuci贸n al gobierno local. El gobierno espa帽ol, a pesar de ser aliado, no deb铆a estar al tanto del asunto porque eso conllevaba riesgos. De cualquier forma, el lugar del atentado, las caracter铆sticas de 茅ste, el car谩cter simb贸lico de la fecha (d铆a 11, a dos a帽os y medio exactos del 11-S) y la furgoneta con los vers铆culos cor谩nicos y detonadores eran claves que se facilitaron para que el gobierno local reaccionase correctamente a la agresi贸n terrorista. Adem谩s, durante durante las horas inmediatamente posteriores a la matanza servicios secretos de otros pa铆ses (inclu铆dos, por supuesto, los estadounidenses) advirtieron a sus hom贸logos espa帽oles cu谩l era la direcci贸n que deb铆an tomar en la investigaci贸n. El PP se percat贸 pronto de lo que ocurr铆a pero no supo actuar con agilidad; sin embargo, el efecto colateral de la discusi贸n interna no supuso un contratiempo para los asesinos y ha contribuido hasta hoy a ocultar la verdadera autor铆a. Por lo dem谩s, a la postre se ha demostrado que el gobierno del PSOE sigue en lo fundamental a las 贸rdenes del comando central del Imperio: por un lado Espa帽a sigue apoyando a EEUU pol铆tica y militarmente en multitud de frentes (Hait铆, Afghanist谩n…) y colabora de facto en la ocupaci贸n iraqu铆 (forma a la polic铆a del r茅gimen creado por los ocupantes); por otro lado, EEUU mantiene relaciones fluidas con el gobierno espa帽ol y Condolezza Rice acaba de dar su apoyo a la idea de la “alianza de civilizaciones” formulada por Zapatero.
-Los objetivos de los asesinos se han cumplido: los atentados de Madrid y Londres se efectuaron con 茅xito, pr谩cticamente nadie parece haber detectado su verdadera autor铆a y sus efectos pol铆ticos en la Uni贸n Europea y en otros pa铆ses son perfectamente visibles en las pol铆ticas internas, en los cambios de legislaci贸n y en la continuidad de la cuesti贸n antiterrorista como prioridad social y pol铆tica de las diferentes canciller铆as.
-Los dirigentes del PP, el gobierno del PSOE y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no han sido culpables ni c贸mplices de los asesinatos, pero con el tiempo se han convertido en encubridores y protectores de los criminales: es obligado pensar que tras el 11-M los m谩ximos representantes pol铆ticos del PP y del PSOE obtuvieron informaci贸n sobre lo que pudo haber pasado a trav茅s de la polic铆a y de los servicios secretos. Sin embargo, por evidentes razones de Estado ocultaron la verdad, de forma que siguiendo las orientaciones facilitadas por servicios vinculados a los asesinos, tuvieron que zurcir apresuradamente una rocambolesca historia que apuntara al islamismo radical como culpable.
-Con el 谩nimo de cerrar el caso herm茅ticamente y de aparentar que no pod铆a quedar un resquicio para la duda, los responsables policiales y judiciales exageraron el resultado de la “investigaci贸n” hasta lo grotesco: 80.000 folios de sumario, 116 imputados, 400 “pruebas” y 200 perfiles de ADN. Pero atenci贸n: aunque pueda parecer incre铆ble, a pesar de este gigantesco volumen de informaci贸n que constantemente se filtra a los medios la polic铆a reconoce que “falta mayor concreci贸n en determinar todo lo relacionado con la planificaci贸n”... No hay que ser un lince para deducir que la supuesta mochila que no estall贸, el uso de m贸viles, el artefacto del AVE, la cinta de video junto a la mezquita, la operaci贸n de Legan茅s, la implicaci贸n de una red de tr谩fico de explosivos desde Asturias y absolutamente TODOS los dem谩s aspectos de la “investigaci贸n” oficial no son sino colosales patra帽as cuyo 煤nico objetivo es ocultar la verdadera identidad de los criminales y fabricar una explicaci贸n aceptable para la opini贸n p煤blica. El tiempo demostrar谩 que ni las personas que se dice que murieron en el piso de Legan茅s (¿qui茅nes eran?, ¿qu茅 se hizo con ellos?, ¿qu茅 se inhum贸 hace s贸lo unas semanas en los nichos del cementerio de Legan茅s?) ni ninguno de los detenidos tiene nada que ver con la comisi贸n de los atentados. El car谩cter de confidentes y delincuentes comunes de algunos de 茅stos se explica simplemente por la necesidad que ten铆a la Polic铆a de recolectar “culpables” entre delincuentes que pod铆an ser procesados por otros motivos y que por tanto no iban a quedar libres r谩pidamente. El PP, a pesar de sus titubeos iniciales, contribuy贸 decisivamente a la construcci贸n de esta explicaci贸n oficial. Precisamente por eso sabe que es una teor铆a con los pies de barro y ahora, en el colmo de la abyecci贸n y la hipocres铆a, no tiene escr煤pulos en usarla como arma arrojadiza contra el gobierno (“queremos saber qui茅n ha sido por dignidad nacional”, dicen), con la confianza que da tener la certeza de que el PSOE tambi茅n debe obediencia a los criminales y que no puede dar marcha atr谩s.
Un nuevo orden
En el reverso de las monedas de d贸lar, adem谩s de la fecha de nacimiento de Estados Unidos y de diversos s铆mbolos, hay una inscripci贸n que reza as铆: “Novus Ordo Seclorum”. Joe Vialls, desde Estados Unidos, vincul贸 en un art铆culo los atentados de Madrid a una supuesta organizaci贸n estadounidense que llevar铆a ese nombre, pero no se conocen pruebas que confirmen ese dato. Sin embargo, s铆 existen indicios muy importantes que vinculan los operativos de Madrid y Londres con el mando central del Imperio.
En todas las guerras hay vencedores y vencidos, y la Guerra Fr铆a fue ganada por EEUU. El comunismo ha perdido por ahora la categor铆a de principal adversario y las condiciones que justificaban aquel conflicto han desaparecido, pero la administraci贸n norteamericana y sus aliados han trabajado desde entonces sin descanso para definir un nuevo enemigo de nuestra civilizaci贸n: el terrorismo islamista. Y ante la inactividad en suelo europeo de ese enemigo fantasmal, la administraci贸n imperial no ha dudado en realizar un par de operaciones especiales que personificaran el Mal ante los ojos de una aturdida poblaci贸n. El objetivo no habr铆a sido otro que colocar la estrategia de la “guerra contra el terrorismo internacional” como punto central en las agendas de los pa铆ses europeos, de forma que se produjeran, entre otros, los siguientes efectos: modificaci贸n de legislaciones antiterroristas, progresivo recorte de libertades sociales y pol铆ticas y dependencia de la pol铆tica internacional europea hacia el liderazgo mundial de EEUU. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en los 煤ltimos a帽os.
Descubramos a los asesinos
La v铆a hacia la consolidaci贸n del nuevo orden contin煤a mientras los movimientos pacifistas y antiimperialistas europeos no son capaces de reaccionar. La mayor parte del movimiento pacifista y antiimperialista ha demostrado carecer de honestidad e inteligencia pol铆tica. Su 煤nica respuesta ante la descomunal manipulaci贸n de las autoridades ha sido el silencio, cuando no el alineamiento en el sector socialdem贸crata de la infamia. Y aunque hay quien intuye que la extrema derecha no ha sido la 煤nica que ha mentido, hemos preferido tragar todos los anzuelos antes que pensar por nosotros mismos y actuar en consecuencia. El ejercicio del derecho a autoenga帽arnos y el temor al vac铆o han adquirido prioridad frente a cualquier otra cosa, y, junto a la mentira, el 煤nico vencedor ha sido el modelo pol铆tico que responde a un sistema y dos partidos.
De todos modos, tampoco basta con encajar las piezas. Aunque ni los pol铆ticos, ni los jueces, ni los medios quieran hacerlo, necesitamos pruebas materiales que confirmen lo que cada vez m谩s personas sospechan que ocurri贸. Es por ello que hacemos un llamamiento a todo el mundo, y especialmente a l@s trabajador@s y ciudadan@s de Madrid, para que intenten obtener informaci贸n. Es preciso saber si hubo movimientos no habituales en torno a las cocheras de los trenes los d铆as previos a los atentados, especialmente la noche del 10 al 11 de marzo de 2004. ¿Observ贸 alg煤n trabajador la irrupci贸n de efectivos de seguridad o de otro tipo en las instalaciones? ¿Alguien sabe de la realizaci贸n de una inspecci贸n o revisi贸n extraordinaria durante las horas previas a los atentados? ¿Las personas que trabajaban aquella ma帽ana controlando la circulaci贸n de los trenes percibieron algo llamativo antes de las 7:30? ¿Existe la posibilidad de acceder a declaraciones de personas relacionadas de alguna manera con los sucesos de Legan茅s (polic铆as, efectivos de bomberos, vecinos…)? ¿En esos testimonios aparecen contradicciones respecto a la versi贸n oficial? ¿Qu茅 informaci贸n existe sobre el GEO que supuestamente muri贸, fue inhumado, desenterrado, quemado y posteriormente incinerado por la familia?
En cualquier otro caso dir铆amos que las personas que tuvieran nuevos datos sobre los sucesos deber铆an hacerlos llegar al juez; sin embargo, en este caso, y ante el papel de encubridores que juegan las instituciones policiales y judiciales, creemos que esos datos deben hacerse p煤blicos. Es comprensible que algunos representantes de las v铆ctimas deseen que el actual sumario se cierre cuanto antes, pero el dolor no puede cegarnos ante la farsa: por m谩s que se quiera entronizar el papel de la Audiencia Nacional –la misma que acaba de calificar el asesinato de Jos茅 Couso como “acci贸n de guerra” y que ha exculpado a sus asesinos- no habr谩 justicia para las v铆ctimas si se condena a a una perpleja multitud de 谩rabes inocentes.
Aunque estamos plenamente convencidos de que los hechos no sucedieron como unos y otros dicen que ocurrieron, no somos tan ingenuos como para pensar que alguien va a confesar lo que realmente sabe. De hecho, es muy probable que pasen d茅cadas antes de que las versiones oficiales comiencen a desmoronarse a los ojos de la opini贸n p煤blica. En un pa铆s en el que, por ejemplo, se sigue aceptando con infantil ingenuidad la versi贸n oficial de lo sucedido el 23 de febrero de 1981, es muy dif铆cil encontrar personas con arrestos para investigar hechos de la magnitud de los de Madrid. Pero dada la importancia de lo ocurrido y la trascendencia de conocer la verdad, queremos hacer un llamamiento a luchar contra la cobard铆a. Dejemos de autoenga帽arnos, destruyamos las mentiras de la polic铆a, de los jueces, de los principales partidos y de los medios de comunicaci贸n e intoxicaci贸n que s贸lo funcionan como correas de transmisi贸n de los grandes partidos y denunciemos de una vez a los asesinos y a todos sus encubridores. Que nadie en el futuro pueda acusarnos de haber permitido con nuestra inacci贸n el triunfo de la barbarie imperialista.
Madrid, 11 de marzo de 2006.
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