lunes, 3 de julio de 2006

Palestina: Gabriel Peri 70 años despues


El 26 de mayo de 1936, Gabriel Péri comparaba el sionismo con el nazismo Cuando el periódico L’Humanité comparaba el sionismo con el nazismo (corría el año 1936) Esto es lo que escribía Gabriel Péri sobre Palestina el 26 de mayo de 1936, hace ahora 70 años justos, en el periódico L’Humanité. Un análisis pertinente, un momento de gran lucidez y un periodista de una honradez poco común en los tiempos que corren.

La rebelión en Palestina

Desde hace más de un mes —por poner una fecha, desde el 15 de abril— ha estallado la rebelión en Palestina, con incesantes manifestaciones y escaramuzas sangrientas. En los últimos días ha habido 36 muertos entre la población árabe, la población judía y las fuerzas británicas de ocupación. Se han enviado a Palestina refuerzos de tanques y vehículos blindados. Los sucesos merecen una explicación y es preciso, a nuestro juicio, salir al paso de las interpretaciones equivocadas que puedan hacerse.

Hay quien sostiene que los disturbios de Palestina, a fin de cuentas, son el resultado de la propaganda hitleriana y las intrigas mussolinianas. Permítasenos discrepar de esta opinión. Nadie duda que el fascismo hitleriano y el fascismo mussoliniano procuran utilizar todos los incidentes de la vida internacional y aprovecharlos para sus fines turbios. Pero sería un error limitarse a esta interpretación para apreciar cabalmente el movimiento palestino.

Los árabes se rebelaron en 1929, cuando el hitlerismo aún no había llegado al poder y no existía la menor rivalidad entre Gran Bretaña e Italia. La rebelión palestina forma parte del movimiento rebelde que agita el mundo árabe, tanto en Egipto o en Siria como en Palestina. ¿Estaba justificada esta rebelión? Creemos que está perfectamente justificada, y añadiremos que, a nuestro entender, es un grave error considerarla un movimiento antisemita.

El antisemitismo merece nuestro absoluto rechazo. Pero los árabes no se rebelan contra los judíos como tales. Lo hacen contra una forma de explotación ideada y aplicada por el imperialismo británico. En realidad, con el pretexto del hogar nacional judío, en Palestina se ha desatado una auténtica expoliación de los árabes. La gran sociedad sionista Keren Hayesod se ha especializado en esta expoliación. Aprovechándose de que los campesinos y los beduinos no tienen títulos de propiedad, se pone de acuerdo con un señor feudal árabe —un jeque— para apropiarse de las tierras. Después les dice a los campesinos que deben marcharse de la tierra en la que sus antepasados derramaron su sudor durante siglos. Si los campesinos no acceden, la sociedad recurre a los soldados británicos.



Por si esto fuera poco, otra organización, en Histadrut, ha organizado una verdadera caza del obrero árabe. Todos los años, en la fiesta de la recolección de las naranjas, las tropas de asalto sionistas organizan auténticas expediciones punitivas en las obras y las fábricas, donde dan caza implacable a los obreros palestinos. Es así como el sionismo organiza pogromos al revés. Los métodos que mencionamos son los mismos que emplea el hitlerismo con los judíos en Alemania. En estas condiciones, ¿cómo no va a reaccionar violentamente la población árabe?

Los jefes de esta rebelión no se cansan de repetir que no quieren caer en el antisemitismo. Lo que quieren es luchar contra el imperialismo británico y su aliado el sionismo. Reclaman que se detenga la inmigración judía, pues de 80.000 personas en 1914 ha pasado a 450.000 en 1935. Dígase lo que se diga, no es una consigna antijudía. La causa de los judíos perseguidos por el hitlerismo se defiende con el derecho de asilo y la solidaridad internacional contra el fascismo, no haciéndonos cómplices de una campaña expoliadora.

Los árabes también reclaman la prohibición de la venta de tierras árabes. Aspiran a la creación de un gobierno nacional árabe. Estas reclamaciones son justas. Se inspiran en la voluntad de un pueblo que se sacude un yugo opresor. La causa de los trabajadores judíos, perseguidos por las dictaduras fascistas, no es la de los expropiadores de las grandes sociedades sionistas y sus tropas de asalto. Es la de los oprimidos de todos los países y razas que no se dejan expoliar.

Gabriel Péri

Fuente

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