La autodeterminaci贸n es una moderna
epidemia pol铆tica y social que afecta a los jud铆os. La desaparici贸n del
gueto y sus cualidades maternas dio lugar a una crisis de identidad
dentro de la ampliamente integrada sociedad jud铆a. Al parecer, todas
las escuelas pol铆ticas, espirituales y sociales jud铆as post-emancipadas
del pensamiento de izquierda, de derecha y de centro viv铆an
intr铆nsecamente preocupadas por el “derecho a la autodeterminaci贸n”.
Los sionistas exigieron el derecho a la autodeterminaci贸n nacional en
la tierra de Si贸n. El Bund les exigi贸 la autodeterminaci贸n nacional y
cultural en el discurso proletario de la Europa del Este; la
organizaci贸n anticapitalista Matzpen y los israel铆es ultraizquierdistas
exigieron el derecho a la autodeterminaci贸n de la “naci贸n jud铆a
israel铆” en el “Este 谩rabe liberado”; los jud铆os antisionistas
insistieron en el derecho a participar en un discurso esot茅rico jud铆o
dentro del movimiento de solidaridad con Palestina. Pero, ¿qu茅
significa ese derecho a la autodeterminaci贸n? ¿Por qu茅 ser谩 que cada
idea pol铆tica jud铆a moderna se basa en ese derecho? ¿Por qu茅 algunos
jud铆os “progresistas” integrados sienten la necesidad de ser ciudadanos
del mundo en vez de solamente ciudadanos ordinarios de Gran Breta帽a o
Francia o Rusia?
La pretensi贸n de autenticidad
Es preciso decir que, aunque esa b煤squeda de la identidad y esa
autodeterminaci贸n est谩n ah铆 para expresar que se pretende alcanzar una
aut茅ntica redenci贸n, el resultado directo de la pol铆tica de la
identidad y la autodeterminaci贸n es justamente lo contrario. Para
empezar, quienes deben autodeterminarse suelen ser aquellos que est谩n
muy lejos de poder realizarlo; quienes han decidido que los consideren
“cosmopolitas” y “humanistas laicos” son incapaces de ver que la
fraternidad humana no necesita ni presentaci贸n ni declaraci贸n. Lo 煤nico
que necesita es un amor genuino por los dem谩s. Quienes emiten y firman
manifiestos humanistas son aquellos que insisten en que los consideren
humanistas, mientras que al mismo tiempo difunden la maldad tribal
sionista. Es evidente que los cosmopolitas genuinos no necesitan
declarar su compromiso abstracto con el humanismo. De manera similar,
los aut茅nticos ciudadanos del mundo viven en un mundo abierto, sin
l铆mites ni fronteras.
Yo, por ejemplo, vivo rodeado de m煤sicos de jazz de todos los colores y
or铆genes 茅tnicos. Son gente que vive en la carretera, que duerme cada
d铆a en un continente distinto, que se gana la vida con su amor por la
belleza. Sin embargo, nunca he visto a un artista del jazz que se
defina a s铆 mismo como ciudadano del mundo o cosmopolita o incluso como
comerciante de belleza. Nunca he conocido a un artista de jazz que se
d茅 un aire de importancia igualitaria ni que celebre su derecho a la
autodeterminaci贸n. La raz贸n es muy sencilla, los seres aut茅nticos no
necesitan autodeterminarse, son como son y dejan que los dem谩s tambi茅n
lo sean.
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