La falsificaci贸n de la historia como INSTRUMENTO de dominio
Por Adrian Salbuchi (*)
“Quien controla el pasado controla el presente;
quien controla el presente, controla el futuro”
George Orwell – “1984”
”La historia no es simple “pasado”. Es la forma que suelen adoptar
las angustias y las luchas del presente. Es por eso que ante una
misma historia existen – y deben existir – distintas interpretaciones
historiogr谩ficas… La tarea del pensador es analizar las conexiones
de los procesos hist贸ricos y sociales. Debe preservarse de las cr铆ticas de
los que quieren confrontar “el mal absoluto” en nombre del “bien absoluto”.
Norberto R. Ceresole - “La falsificaci贸n de la realidad”
“La 煤nica verdad es la realidad”
Juan D. Per贸n
| Para un pueblo, conocer su pasado - su historia - es tan importante como lo es para un individuo conocer qui茅n es, de d贸nde viene y cu谩les son sus ra铆ces. Las personas que sufren de amnesia quedan inermes ante la voluntad ajena y corren el riesgo de que cualquier pillo los embauque haci茅ndose pasar por su “amigo”, o “hermano”, o “familiar” para as铆 aprovecharse de 茅l. Lo que les ocurre a estos individuos puede ocurrirle tambi茅n a los pueblos si olvidan, confunden o desconocen el pasado; con las tecnolog铆as modernas, incluso puede ocurrirle al mundo entero. Hoy, poderos铆simos grupos compactos disponen de los medios para literalmente controlar nuestra visi贸n del pasado - la Historia – y del presente, descarrilando as铆 la Realidad que es reemplazada por una suerte de “realidad virtual”, alineada con sus propios y a menudo inconfesables objetivos e intereses. |
LA “INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO”
Bajo este insinuante t铆tulo el historiador norteamericano Norman Finkelstein, profesor de teor铆a pol铆tica en la City University of New York, Hunter College, public贸 en el a帽o 2000 un libro muy pol茅mico: “The Holocaust Industry: Reflections on the Exploitation of Jewish Suffering”(), en el que critica los poderosos motivos financieros y geopol铆ticos de quienes hoy promueven en forma exagerada el as铆-llamado “Holocausto” con el fin de, entre otras cosas, extraer gigantescas sumas de dinero para el Estado de Israel a un conjunto de “v铆ctimas pudientes”: bancos suizos, los gobiernos estadounidense y alem谩n, grandes empresas alemanas y otras v铆ctimas actuales y futuras.
Finkelstein define a Israel como un Estado terrorista, invasor y altamente peligroso no solo para la paz en Medio Oriente sino de todo el mundo, particularmente si se considera su enorme capacidad nuclear gracias a las Armas de Destrucci贸n Masiva at贸micas que desde hace d茅cadas le cediera sumisa y obedientemente Estados Unidos de Norte Am茅rica.
Norman Finkelstein se inserta en la corriente de pensamiento de su amigo y mentor Noam Chomsky, ambos prestigiosos intelectuales jud铆os anti-sionistas, que se han ganado las iras de la poderos铆sima maquinaria del sionismo internacional, al calificar a sus principales organizaciones y operadores como "gangsters" y "delincuentes"; al celebrado propagador del Holocausto, Elie Wiesel () como su “payaso residente”; y a las exigencias sionistas a Alemania para que les pague gigantescas reparaciones monetarias, como un desfachatado “chantaje”.
Lo interesante del caso es que Finkelstein se inserta dentro de un creciente conjunto de historiadores, periodistas, intelectuales y sectores de opini贸n a nivel mundial que no aceptan mansamente el Dogma del Holocausto, emanado desde los centros de poder esencialmente privado del Nuevo Orden Mundial ubicados en Nueva York, Londres, Par铆s y Jerusal茅n, entre otras ciudades. Se trata de un amplio sector de personas intelectualmente independientes que consideran que esta aut茅ntica “Industria del Holocausto” como bien la define Finkelstein, es utilizada no solo para el robo de dineros p煤blicos y privados en todo el mundo, sino tambi茅n para justificar el genocidio que hoy perpetra el Estado de Israel contra el cautivo pueblo palestino y otras futuras agresiones en distintas partes del mundo que ya empiezan a avizorarse.
TERRORISMO INTELECTUAL
En el actual y tan liberal "mundo desarrollado" existe, sin embargo, un aut茅ntico terrorismo intelectual que proh铆be – en algunos pa铆ses bajo pena de c谩rcel - que se investigue y se propague cualquier opini贸n o investigaci贸n que siquiera cuestione la veracidad de este Dogma del Holocausto. As铆, se ha perseguido e incluso encarcelado a historiadores como el franc茅s Robert Fuarisson, a centros de investigaciones como el Instituto de Revisionismo Hist贸rico de California, al investigador alem谩n Ernst Z眉ndel y, m谩s recientemente, el prestigioso historiador ingl茅s David Irving quien fuera arrestado en Austria bajo un viejo cargo que data del a帽o 1989 cuando os贸 dar una conferencia en la que cuestion贸 la historia oficial de los 6 millones de jud铆os muertos en los campos de concentraci贸n alemanes durante la segunda guerra mundial, aseverando – como mantienen muchos investigadores – que m谩s all谩 de la persecuci贸n de los jud铆os en la Alemania nacionalsocialista, no existe sustente serio y verificable a esa tremenda cifra de los 6 millones. ()
Esta cifra casi emblem谩tica y cabal铆stica de 6 millones hoy se acepta como buena, no porque se halle avalada por investigaciones hist贸ricas serias y s贸lidas, sino porque se la ha repetido, dramatizado y taladrado en el imaginario colectivo gracias a los cientos de miles de millones de d贸lares invertidos a lo largo de sesenta a帽os de propaganda en pel铆culas, documentales propagand铆sticas, libros, novelas, entrevistas, actos, monumentos, recordatorios, “memorias activas”, y muchas otras acciones psicol贸gicas colectivas tendientes a imponer el “Holocausto de los 6 millones” como una realidad, a pesar de carecer tal cifra de un riguroso sustento f谩ctico.
Uno de los tantos instrumentos de guerra psicol贸gica utilizados en este proceso es la neoyorquina Anti-Difamation League (ADL – www.adl.org), una de las organizaciones de choque encargada de ejercer presi贸n de todo tipo contra quienes cuestionen el Mito del Holocausto en cualquier parte del mundo. Utilizando una metodolog铆a agresiva, copiosamente financiada y con amplia cobertura entre los multimedios monop贸licos mundiales, la ADL ejerce una suerte de terrorismo intelectual tendiente a acallar toda cr铆tica hacia el sionismo, sus objetivos mundiales y sus operadores, esgrimiendo – a menudo con tono rayano en la histeria – la acusaci贸n de “¡antisemitismo!” contra quienes pretendan promover un estudio serio de estos temas fundamentales, o cuestionen las pol铆ticas israel铆es, equiparando err贸neamente “antisemitismo” con “antisionismo” () Se帽alemos que la ADL opera estrechamente con la muy influyente y exclusiva logia mas贸nica jud铆a B´Nai B´Rith.
SIN PELOS EN LA LENGUA…
Es dentro de este marco que creemos conveniente interpretar las agudas declaraciones del presidente de Ir谩n, Mahmoud Ahmadinejad, realizadas hace pocos d铆as en La Meca, Arabia Saudita, cuando expres贸 dudas sobre la veracidad de la historia oficial en torno al Holocausto jud铆o y sugiri贸 que Israel debiera ser trasladada a Europa.
Ello, naturalmente, gener贸 el inmediato rechazo de las muy poderosas organizaciones sionistas mundiales y de los gobiernos y multimedios bajo su control, notablemente los de Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Austria y, desde luego, de la propia Israel.
Sin embargo, y a pesar de la mala prensa que hoy tiene Ir谩n y su gobierno entre los medios “occidentales”, la l贸gica de Ahmadinejad es hist贸ricamente impecable. Entre otras cosas, manifest贸 el jefe de Estado iran铆 que "algunos pa铆ses insisten en decir que Hitler mat贸 a millones de inocentes jud铆os en una caldera y ellos insisten a tal punto en esto que si cualquiera dice algo contrario a lo que ellos condenan, es enviado a prisi贸n" (por ejemplo, el historiador David Irving hoy encarcelado en Austria). "Aunque no aceptamos esta afirmaci贸n (la del “Holocausto”), si suponemos que es verdad nuestra pregunta para los europeos es: "¿Es la matanza de personas jud铆as inocentes llevada a cabo por Hitler la raz贸n para que respalden a los ocupantes de Jerusal茅n?" "Ahora que admiten que los jud铆os fueron oprimidos, ¿por qu茅 deben pagar el precio los musulmanes palestinos? Dado que ustedes (por los europeos) fueron los que los persiguieron, ofr茅zcanles ustedes un pedazo de tierra al r茅gimen sionista para que pueda establecer all铆 el gobierno que m谩s desea. Nosotros lo apoyaremos", indico Ahmadinejad. "Que Alemania y Austria den dos o tres de sus provincias al r茅gimen sionista y el problema estar谩 resuelto desde sus ra铆ces".
Innegablemente, Ahmadinejad est谩 poniendo el dedo en la llaga, lo que pudo verificarse en la seguidilla de reacciones casi hist茅ricas de las “democracias occidentales”, comenzando por las de la flamante canciller germana Angela Merkel, quien consider贸 "totalmente inaceptables" esas declaraciones iran铆es recordando que "con nuestra responsabilidad hist贸rica en mente, solo puedo decir que las rechazamos en los t茅rminos m谩s duros".
Ahora, bien, nosotros preguntamos: ¿Por qu茅 ese “rechazo” germano? Si la actual Alemania est谩 tan convencida de la veracidad del Holocausto de los 6 millones, y si su gobierno rechaza lo que much铆simas personas dentro y fuera de aquella otrora gran Naci贸n hoy creemos en el sentido de que se trata de una tergiversaci贸n hist贸rica, entonces que Alemania y Austria (oficialmente, los perpetradores del “Holocausto”) le cedan en compensaci贸n a los sionistas alguno de sus bellos L盲nder como Silesia, o Westfalia, o Brandenburgo, o, incluso – ¿porqu茅 no? la hist贸rica Baviera...
Haberles tirado este fardo a los palestinos, rob谩ndoles su Naci贸n podr谩 ser muy c贸modo para los aburguesados y decadentes alemanes y austriacos de hoy, pero el costo para los palestinos ha sido uno de genocidio, sangre, tortura, vejaciones, miseria y humillaci贸n. ¿Porqu茅 deben los palestinos pagar las culpas de alemanes y austriacos? M谩xime cuando la intrusi贸n de Israel en el mundo musulm谩n ha sido causa de casi sesenta a帽os de guerras, invasiones, y cr铆menes contra pr谩cticamente todos los pueblos isl谩micos por parte de las fuerzas militares de Israel, Estados Unidos y Gran Breta帽a.
Ursula Plassnik, ministra de relaciones exteriores de Austria por su parte dijo que "no se pueden plantear dudas sobre el derecho a la existencia de Israel", no solo aludiendo a estas declaraciones de Ahmadinejad sino tambi茅n a las que hiciera el l铆der iran铆 hace poco tiempo invitando a "borrar a Israel del mapa". A su vez, Raanan Gissin, vocero del primer ministro israel铆 Ariel Sharon manifest贸 su preocupaci贸n ante “el consenso que existe en muchos c铆rculos del mundo 谩rabe de que los jud铆os no tienen derecho de establecer un Estado jud铆o democr谩tico en su patria ancestral”.
Por nuestra parte, agregar铆amos que no solo en el mundo 谩rabe se cuestiona ese derecho a usurpar tierras ajenas, sino que en nuestro continente y en nuestra Argentina, somos much铆simas las personas que sostenemos precisamente ese punto de vista. El Sr Gissin incluso le record贸 al presidente Ahmadinejad que "los jud铆os hemos estado aqu铆 mucho antes que sus ancestros", dando a rengl贸n seguido "gracias a Dios que tenemos la capacidad de disuadir y prevenir que semejante declaraciones se transformen en realidad".
Resulta muy interesante la posici贸n israel铆. Se帽alemos que si todos los pueblos y etnias del mundo se dedicaran a reclamar las tierras que seg煤n sus Libros Sagrados y tradiciones culturales, religiosas y 茅tnico-raciales les corresponden porque “sus ancestros llegaron antes”, ello indudablemente generar铆a enormes cambios en el mapa mundi pol铆tico. Sin ir m谩s lejos, los norteamericanos deber铆an retirarse de la totalidad del territorio que hoy ocupa su poderosa naci贸n para devolv茅rselo a las naciones Sioux, Chinook, Tonkawa, Wichita, Ute, Apache, Delaware, Algonquin, Iowa, Cheyenne, Mojave, Mohawk, Chocktaw, Iroqu铆, Miami, Omaha y muchas otras tribus originarias cuyas tierras les fueron robadas por el gobierno de EEUU a lo largo de casi cuatro siglos de invasiones y genocidios. Pues, no caben dudas que estas tribus “llegaron ah铆 mucho antes” que los conquistadores ingleses, holandeses, espa帽oles, portugueses, alemanes e, incluso, inmigrantes jud铆os que se establecieron en esas tierras para terminar fundando el voraz imperio hoy conocido como Estados Unidos de Norte Am茅rica.
Similarmente, en estas latitudes sudamericanas, nosotros los argentinos – al menos quienes somos de descendencia europea italiana, espa帽ola, sajona, y tambi茅n quienes sean miembros de la comunidad jud铆a – debi茅ramos todos ir preparando nuestras maletas para retirarnos de estas tierras usurpadas hace apenas un par de siglos a las tribus Ranquel, Pampa, Mapuches, Comechingones, Guaran铆, Tobas, Selcnam, Aimara, Ranquel, Quilmes, Guayaqu铆, entre tantas otras.
Y con respecto a la “posibilidad de disuadir y prevenir" a la que alude el vocero del premier Ariel Sharon, no nos caben dudas de que tienen esa capacidad por cuanto las fuerzas del sionismo israelita hoy han logrado secuestrar al propio gobierno de los Estados Unidos de Norte Am茅rica para que opere como instrumento d贸cil y subordinado a sus propios intereses geopol铆ticos mundiales, de claro corte mesi谩nico y racista. Este ins贸lito y complejo proceso mediante el cu谩l se secuestr贸 el Estado norteamericano tiene nombre y apellido concreto: el as铆-llamado “Project for a New American Century” (www.newamericancentury.org), sobre el cu谩l brindamos detalles en el Cap. V. del ensayo "Bienvenidos a la Jungla…:” (pags. 105 a 113.)
Y A NOSOTROS, ¿QU脡 NOS IMPORTA TODO ESTO?
Cada vez que nuestra prensa pueril informa sobre estos temas, siempre lo hace fuera de contexto, usualmente en forma incompleta, y siempre de manera distorsionada, consecuencia de su obligado alineamiento con la visi贸n global impuesta por los due帽os del Nuevo Orden Mundial. En s铆ntesis, alineados sumisamente a los intereses del sionismo internacional.
As铆, leemos en el matutino “Clar铆n” de Buenos Aires del 10-Dic-05, que las declaraciones del presidente iran铆 "expresan un sentimiento antisemita, intolerante, beligerante y antidemocr谩tico", dijeron en Argentina, en un comunicado conjunto, la AMIA, la DAIA y la Organizaci贸n Sionista Argentina, que reclamaron al presidente N茅stor Kirchner que se sume a la condena al presidente iran铆 por sus dichos”. Seguramente, Kirchner prontamente obedecer谩, mientras que el mismo art铆culo period铆stico vuelve a azuzar el “peligro nuclear” representado por Ir谩n (soslayando que el verdadero peligro nuclear actual para la paz mundial son Estados Unidos, Israel y el Reino Unido), e incluso lanza una no muy velada amenaza sobre un futuro ataque israel铆 contra Ir谩n al recordar que “Israel quiere que haya una actitud m谩s firme de la comunidad internacional sobre el programa at贸mico que desarrolla Teher谩n. Ya en 1981, la Fuerza A茅rea israel铆 bombarde贸 el reactor at贸mico iraqu铆 Osirak, a 17 kil贸metros al sur de Bagdad.” No recordamos que por entonces las Naciones Unidas sancionaran a Israel por semejante agresi贸n flagrante contra la soberan铆a iraqu铆, por m谩s que hoy el siempre genuflexo secretario general de la ONU Koffi Annan se manifieste “horrorizado” por las declaraciones de Ahmadinejad cuestionando el Mito del Holocausto.
Conviene recordar que las presiones sionistas sobre la Rep煤blica Argentina vienen de larga data. Desde que su propio fundador Theodor Herzl propusiera en 1896 - hace ya m谩s de un siglo - fundar el Estado israelita en territorio argentino “a cambio de una compensaci贸n financiera”. (Preguntamos: ¿cobrar谩 esto forma a trav茅s de alg煤n venidero “canje de deuda por territorio”?).
Hoy, esas presiones han derivado en un tremendo deterioro diplom谩tico entre la Argentina e Ir谩n, que no solo le ha costado a nuestro pa铆s la p茅rdida de miles de millones de d贸lares en exportaciones a Ir谩n a lo largo de la 煤ltima d茅cada, sino que – much铆simo peor - nos arrastra peligrosamente a involucrarnos directamente en la guerra que Estados Unidos, Israel y Gran Breta帽a hoy preparan contra Ir谩n, al tiempo que nos comportamos de manera despreciable al agredir e insultar gratuitamente al noble y milenario pueblo iran铆.
Las consecuencias potencialmente catastr贸ficas para nuestro pa铆s de haber permitido semejantes maniobras por parte de servicios de inteligencia de ciertos Estados for谩neos, apenas pueden enfatizarse. Los graves peligros que hoy corre la Argentina al estar en manos de un gobierno integrado por personajes ignorantes en materia internacional como el presidente N茅stor Kirchner - quien hasta hace pocos d铆as confi贸 nada m谩s y nada menos que nuestra Canciller铆a a un personaje inepto, claramente incapaz e impotente para tomar decisiones como Rafael Bielsa - nos exime de todo otro comentario.
¿QUI脡NES SON; D脫NDE EST脕N NUESTROS ENEMIGOS?
La propia existencia de un Estado Nacional soberano implica un relacionamiento con todos los dem谩s Estados nacionales soberanos y con otros operadores en el escenario mundial. Lo queramos o no; nos guste o no.
Para abordar este hoy tan complejo y peligroso entorno externo sobre el cual la Argentina tiene poco o ning煤n control ni poder, debemos comenzar por comprenderlo, identificando cu谩les son las amenazas y oportunidades que nos presenta, para luego dise帽ar las pol铆ticas y planes de acci贸n correspondientes que promuevan nuestro objetivos y consoliden nuestros intereses. Una Naci贸n seria dispone de instrumentos concretos para estas tareas, que incluyen al Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa y – se supone – un presidente m铆nimamente l煤cido, id贸neo y equilibrado.
La aut茅ntica Pol铆tica – mal que le pese a nuestra dirigencia de politiqueros de alcantarilla - es la Pol铆tica Exterior, que es el plano d贸nde una Naci贸n se mide con otros Estados, a menudo vastamente m谩s poderosos. Un axioma fundamental de la Pol铆tica Exterior requiere identificar a los Estados y operadores amigos, diferenci谩ndolos de aquellos que se presentan como enemigos o al menos adversariales, para luego poder buscar alianzas con los primeros, y tomar acciones preventivas y de defensa respecto de los segundos.
Los Estados y operadores identificados como “enemigos” no lo son porque sean “malos”, sino porque tienen otros intereses y otros objetivos no coincidentes con los nuestros, que al promoverlos pueden potencialmente entrar en conflicto indirecto o directo con nuestro pa铆s.
Ahora bien: cuando esos Estados y operadores externos identificados como enemigos o adversariales resultan vastamente m谩s poderosos que nosotros y, encima, claramente agresivos, entonces tenemos un problema. Y cuando se presenta este tipo de problema, hay que hacer algo con el mismo, puesto que si se lo deja solo, decididamente no desaparecer谩. Todo lo contrario: aumentar谩 su peligrosidad, presi贸n y amenaza. En nuestro caso, lo har谩 hasta que el Estado Nacional argentino ya no pueda hacer nada ante su creciente presi贸n, fuera de ceder ante intereses y objetivos for谩neos, claramente en detrimento de los objetivos e intereses de nuestro Pueblo (si no, no los hubi茅ramos identificado como enemigos, ¿verdad?).
Para administrar este complejo panorama, una Naci贸n dispone de una Canciller铆a, de Fuerzas Armadas, de un Ministerio de Econom铆a; en s铆ntesis: para eso una Naci贸n tiene un Estado Nacional cuyas estructuras se conf铆an a un conjunto de ciudadanos que se integran en lo que denominamos “el Gobierno” que administra – para bien o para mal - los destinos del pa铆s. De m谩s est谩 enfatizar que colocar a un Gobierno de ineptos en las estructuras de Poder del Estado, termina resultando fatal para la Naci贸n.
Por eso, hoy la Argentina debe abordar esta compleja problem谩tica internacional desde un 谩ngulo diferente alineado en base a:
(a) un enfoque equilibrado de la historia contempor谩nea (para comprender los or铆genes del problema);
(b) un enfoque equilibrado respecto de las tit谩nicas fuerzas que hoy conforman y deforman la pol铆tica mundial (para comprender las amenazas que enfrentamos) y, por sobre todo,
(c) un enfoque alineado con el Inter茅s Nacional Argentino, o sea, el Bien Com煤n de la mayor铆a de sus 39 millones de habitantes y no tan solo los intereses de alguna de sus minor铆as sociales, econ贸micas o 茅tnicas (para preservar la Naci贸n).
Primeramente, resulta, como m铆nimo, sospechoso verificar la manera en que nuestros multimedios “formadores de opini贸n” se alinean sistem谩ticamente con la visi贸n e intereses sustentados por la “historiograf铆a oficial” promovida desde las m谩s poderosas y violentas naciones del mundo. Naciones que desde hace siglos son enemigas – o al menos adversarias – reales y concretas de la Republica Argentina: me refiero al Reino Unido y a los Estados Unidos de Norteam茅rica, que a lo largo de varios siglos nos han agredido y siguen agrediendo en los frentes econ贸mico, financiero, pol铆tico, moral y militar casi sin interrupci贸n, sea directamente o a trav茅s de sus agentes y operadores dentro del pa铆s en los sectores p煤blico y privado.
As铆 por ejemplo, y en relaci贸n a la compleja problem谩tica en torno a la Segunda Guerra Mundial – contienda que defini贸 qui茅nes ser铆an los due帽os del planeta en las d茅cadas subsiguientes – y su desenlace, hemos adoptado la irracional posici贸n de asumir como "nuestro enemigo" a una satanizada Alemania derrotada en aquella terrible y complej铆sima contienda b茅lica de hace m谩s de sesenta a帽os. Sin embargo, tanto Alemania y Austria como su principal aliado Jap贸n, jam谩s agredieron a la Argentina ni a nuestro continente, ni nos atacaron ni vulneraron nuestros intereses, como s铆 lo hicieron y siguen haciendo sistem谩ticamente la rapi帽a estadounidense y brit谩nica.
Tampoco olvidemos que la Uni贸n Sovi茅tica (aliada de Estados Unidos e Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial), en los a帽os sesenta y setenta lanz贸 contra nosotros sus huestes guerrilleras iniciando una catastr贸fica guerra civil en nuestro pa铆s. As铆 ca铆mos bajo un sincronizado efecto de “pinzas”, mediante el cual nuestro pueblo era agredido, por un lado, por la URSS a trav茅s de la guerrilla ap谩trida y sus “j贸venes idealistas”, mientras que por el otro, sufrimos la represi贸n, entrega y traici贸n de una c煤pula c铆vico-militar usurpadora del Estado que se aline贸 est煤pidamente con la geopol铆tica de Estados Unidos.
As铆, llegamos a la irracionalidad de considerar como nuestros “amigos” a Estados Unidos, Gran Breta帽a e Israel que decididamente no lo son; al tiempo que creemos que son nuestros “enemigos” aquellas fuerzas opositoras a la alianza anglo-estadounidense-israel铆: desde Alemania y Jap贸n como actores hist贸ricos en la mayor contienda b茅lica del siglo XX, hasta Ir谩n y las organizaciones de liberaci贸n isl谩micas en Palestina, Irak y Afganist谩n. Esta Argentina cultural e intelectualmente colonizada pareciera disfrutar del veneno que a diario le hacen beber a borbotones.
NADA QUE VER CON NOSOTROS…
El Estado de Israel es un pa铆s for谩neo aliado a Estados Unidos y Gran Breta帽a. Si pens谩ramos con nuestro propio cerebro y no con el de nuestros enemigos y adversarios tanto fuera como dentro del pa铆s, entonces mantendr铆amos aunque m谩s no sea una actitud decorosamente neutra y objetiva ante la cat谩strofe desatada en Medio Oriente desde hace m谩s de medio siglo. Como muestra de un m铆nimo de autoestima intelectual, no aceptar铆amos sin m谩s la historia oficial mundial interesadamente propagada e impuesta por Estados Unidos, Gran Breta帽a e Israel, en momentos en que casi ni se conoce cu谩l fue esa misma historia vista desde el punto de vista de los grandes derrotados de aquella Guerra Mundial; y no me refiero a los gobiernos t铆teres que hoy ocupan el poder en Alemania y Austria “por la gracia de un Dios tribal” que atiende en Nueva York, Londres y Jerusal茅n, entre otras cosmopolitas metr贸polis.
Desde 1945, la Opini贸n P煤blica planetaria ha sido informada sobre terribles matanzas, campos de concentraci贸n y persecuciones perpetradas por la Alemania nacionalsocialista. Sin embargo, aquello viene ocurriendo en un marco sin precedentes y 煤nico en la historia de la humanidad en el que un Estado (el Tercer Reich alem谩n) sucumbi贸 militarmente en forma total quedando inerme ante sus irreconciliables enemigos (Estados Unidos, Gran Breta帽a, la Uni贸n Sovi茅tica y Francia), que as铆 lograron robarle su territorio, condenar a sus dirigentes (la travest铆a jur铆dica de los Juicios de Nuremberg son un s铆mbolo de ello), robarle cientos de miles de patentes, inventos, procesos industriales y derechos intelectuales de toda 铆ndole, y – muy importante – quitarle la totalidad de su documentaci贸n de Estado, especialmente aquella calificada como secreta; todo como gran bot铆n de guerra.
Esa documentaci贸n fue retirada y llevada a Nueva York, Londres, Par铆s y Mosc煤 desde donde con los a帽os se fue escribiendo una "historia oficial" seg煤n la conveniencia, intereses y objetivos mundiales de aquellas potencias victoriosas. Entre esos futuros objetivos y planes se encontraba la creaci贸n, el financiamiento y la poderosa militarizaci贸n ad eternum del Estado de Israel.
A modo de ejercicio mental, preguntamos: ¿Cual ser铆a la imagen que tendr铆a el mundo hoy si la totalidad de los documentos secretos de, por ejemplo, Estados Unidos, Gran Breta帽a e Israel cayeran 铆ntegramente en manos de sus adversarios para que 茅stos los seleccionaran y armaran su propia “historia oficial”, con el fin de satanizarlos y promover su propio conjunto de objetivos? ¿Se imagina el lector las cosas que descubrir铆amos si pudi茅ramos, por ejemplo, investigar a fondo los cap铆tulos m谩s oscuros, sanguinarios, perversos, patol贸gicos y destructivos escondidos en los archivos secretos de la CIA, del Pent谩gono, y de la Nacional Security Agency estadounidenses? O del MI6 y el Foreign Office brit谩nico? O del Mossad, Shin Beth y Fuerzas de Defensa Israel铆?
Hoy, Estados Unidos ni siquiera logra quedar bien parada ante la opini贸n p煤blica a pesar de ser la naci贸n m谩s poderosa del planeta y disponer de gigantescos instrumentos de control de la informaci贸n y loe multimedios. Imagin茅monos c贸mo quedar铆an ante la opini贸n p煤blica si se los pudiera desnudar a estadounidenses, brit谩nicos e israel铆es 铆ntegramente como ellos hicieron con Alemania a partir de 1945… ¿Cu谩ntos “Tribunales de Nuremberg” tendr铆amos que montar para juzgar y condenar a los Kissinger, Truman, Eisenhower, Roosevelt, Bush, Johnson, McNamara, Bundy, Kennan, Deutch, Baruch, Mongenthau, Cheney, Perle, Wolfowitz, Feith, Rockefeller, Harriman, Clinton, Albright, Carlucci, Reagan, Hoover, Westmoreland, Rusk, Schwartzkopf, Powell, Braden, Rhodes, Kagan, Podhoretz, Brzezinski, Abrams, Negroponte, Bolton, Dulles, Rice, Rumsfeld, Baker, Casey, Berger, Armitage, Lehman, Kaplan, Helms, Solardz, Sokolski, Thatcher, Churchill, D’Amato, Nixon, Ford, Carter, Eden, Carrington, Nott, Harris, Shamir, Meir, Sharon, Netanyahu, Barak, Peres, Gore, Beghin, Gurion, y tantos, tantos, m谩s. El mundo jam谩s habr铆a visto tantos encumbrados juzgados por cr铆menes de lesa humanidad, genocidio y de cr铆menes contra la paz.
Por eso, el alineamiento vergonzoso y sistem谩tico de todos los gobiernos argentinos desde hace al menos treinta a帽os a favor de los objetivos, intereses y planes de los due帽os del Nuevo Orden Mundial conducido por Estados Unidos, Gran Breta帽a e Israel debe terminar. Este vulgar proceso de decadencia se vio agudizado a partir de la traici贸n menemista de los a帽os noventa en todos los planos de la vida nacional y de sus relaciones internacionales, signadas desde entonces por las “relaciones carnales” con el imperio anglo-norteamericano-israel铆 (hoy intactas bajo el gobierno Kirchner que mantiene los ejes principales de esa sumisi贸n, a pesar de haber cambiado el “estilo”).
En el caso espec铆fico de las declaraciones del presidente iran铆, recordemos que la Argentina acus贸 a Ir谩n por los atentados de la AMIA y, tangencialmente, de la Embajada Israel铆, solo aportando pistas falsas, “pruebas” obviamente plantadas por fuerzas israel铆es y norteamericanos que se hicieron cargo de investigar ambos “Ground Zero” en marzo 1992 y julio 1994. As铆, se trabaj贸 durante m谩s de una d茅cada en inventar una obviamente inexistente “pista iran铆” con el bochornoso espect谩culo que incluy贸 a un juez federal cometeando a un preso para que diera falso testimonio (el destituido juez Galeano) y, hace pocas semanas, a un hist茅rico fiscal de Estado (Nissman) mostrando una foto de un supuesto “terrorista asesino” que se auto-inmol贸 en el atentado a la AMIA, tesis que r谩pidamente qued贸 descartada debido a su burda falsedad. Todo, por supuesto, con alt铆sima cobertura medi谩tica de los diarios, radios y televisi贸n local.
Sin embargo, hoy se sigue trabajando intensamente para “encontrar” las “pruebas” que den sustento a la “pista iran铆” que necesitan Bush y Sharon para armar un nuevo casus belli, esta vez contra Ir谩n, mientras que lo que realmente hace falta es profundizar en la mucho m谩s verosimil “pista israel铆” (remitimos al lector al Cap. VI de nuestro citado ensayo “Bienvenidos a la Jungla…”).
LA C脕BALA DE LAS CIFRAS
Para comprender c贸mo opera el mecanismo mistificador en torno a los 6 millones, se帽alemos que en un entorno mucho m谩s peque帽o y reciente en nuestro pa铆s, hemos visto un proceso parecido al propagarse el mito de los “30.000 desaparecidos”, cifra que no solo no tiene ning煤n sustento, sino que la propia CONADEP – Comisi贸n Nacional de la Desaparici贸n de Personas creada por el gobierno Alfons铆n en 1984 - en su conocido informe “Nunca M谩s”, describe la existencia de unos 8.700 “casos” denunciados de personas desaparecidas, al tiempo que reuni贸 pruebas concretas que permitieron juzgar a los militares responsables en solo un par de centenares de casos.
A煤n entre esta cantidad mucho menor de “desaparecidos” descriptos por la CONADEP, hallamos casos notables de “desaparecidos” que terminaron apareciendo en el exterior; incluso alguno ha llegado a integrar el actual gobierno del presidente Kirchner, como el caso notable de la Dra. Carmen Argibay quien figura en el listado del informe “Nunca M谩s”, y que recientemente fuera nombrada jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Naci贸n por Kirchner.
Lo importante es se帽alar que, tambi茅n aqu铆, el mito fue echado a rodar dinamizado por los medios de difusi贸n que lo repiten una y otra y otra vez, taladr谩ndolo en el cerebro de la ciudadan铆a, hasta que se lo termin贸 integrando de preppo al imaginario colectivo argentino.
Se帽alamos esto para enfatizar la importancia que tiene no permitir que se falsifique la realidad - seg煤n la frase de Norberto Ceresole citada al inicio de este art铆culo -, lo que decididamente NO implica en lo m谩s m铆nimo justificar la barbarie, estupidez y entrega del gobierno c铆vico-militar que usurp贸 el poder en nuestro pa铆s entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.
Los despreciables victimarios deben pagar por sus cr铆menes. Sin embargo, una cosa es castigar a los individuos responsables – especialmente por tratarse de militares de alta gradaci贸n - y otra muy diferente es defenestrar a la instituci贸n de las fuerzas armadas y de seguridad, esenciales para la defensa y seguridad del Estado Argentino. As铆, un conjunto de personajes internos y externos se ha aprovechado del terrible dolor de aquellos a帽os para promover otros intereses menos confesables que apuntan a lograr la paulatina disoluci贸n y destrucci贸n de la Rep煤blica Argentina.
Moralmente, un solo ser humano injustamente perseguido o muerto merece Justicia, haya sido perseguido por militares argentinos, alemanes, estadounidenses, iraqu铆es, sovi茅ticos, o israel铆es, o por fan谩ticos chinos, sionistas, franceses o ingleses. Pero la Justicia debe ser pareja y para todos y no s贸lo para algunos. Y si hemos de condenar a militares argentinos y jerarcas alemanes, tambi茅n debemos condenar a torturadores israel铆es e ingleses y a invasores norteamericanos.
Por eso, pongamos las cosas en su justa proporci贸n: ¿6 millones del Holocausto? ¿30.000 Desaparecidos? La exageraci贸n no solo no acerca la Justicia y la Verdad, sino que, todo lo contrario, las aleja e insulta la memoria de quienes fueron realmente v铆ctimas en todas estas complejas contiendas y guerras.
Primero, entonces, generemos un 谩mbito objetivo y equilibrado que permita conocer los datos reales en torno a estos dolorosos hechos y procesos, y luego podremos determinar las cantidades de v铆ctimas que sucumbieron. Hoy parece que se hace al rev茅s: primero se tiran las cifras que permiten armar el Mito m谩s conveniente para determinados objetivos encubiertos y luego se ejerce presi贸n para obligar a todos a creer en ellas, con lo que se cobra una v铆ctima m谩s: la Verdad.
Lo hemos dicho reiteradamente: si los Argentinos hemos de superar los males que nos aquejan, lo primero a hacer consiste en “entender y saber de qu茅 se trata”, lo que por sobre todas las cosas presupone pensar con el cerebro propio y no con el cerebro ajeno.