
Cuando usted lea estas l铆neas me encontrar茅 camino de prisi贸n, cumpliendo una condena privativa de libertad.
¿Cu谩l ha sido mi crimen? No se asuste, no soy culpable de asaltar bancos (lo cual estar铆a hasta cierto punto justificado para muchas familias J), comerciar con drogas, falsificar billetes, asesinato con premeditaci贸n, ni trata de blancas… sino de un mero delito de opini贸n.
¿Delito de opini贸n? S铆, en nuestro pa铆s existen, en pleno siglo XXI, y por muy incre铆ble que resulte, libros, escritos, investigaciones, pensamientos, ideas, en definitiva: opiniones prohibidas. ¿Prohibidas? Efectivamente, no hemos encontrado lugar alguno donde as铆 conste; pero los hechos, la REALIDAD, que es lo que cuenta, es que se secuestran libros, son enviados a la hoguera (no de forma figurada) y se condena a prisi贸n a quien los edite o distribuya.
¿Mi delito? Haber puesto al alcance del p煤blico libros heterodoxos. Habr谩 algo m谩s, ¿no? No, nada m谩s. Siquiera soy el autor de los libros, simplemente los he puesto a disposici贸n de los interesados. Es cierto, adem谩s de libros he organizado conferencias de los autores y presentaciones de los nuevos t铆tulos, a menudo boicoteadas por la chusma callejera, pero mucho m谩s a menudo a煤n, por las autoridades togadas y uniformadas.

Cierto, que yo sepa no existe un 脥ndice de libros prohibidos en Espa帽a. Tampoco hay autores prohibidos ni, en teor铆a, ideas prohibidas. Ni tan siquiera hemos podido encontrar al Censor o Gran Inquisidor responsable de llevar a cabo dicha represi贸n. Aunque s铆 a quienes se han auto-investido como tales.
Pero el Poder tiene sus resortes, sus comisarios sovi茅ticos, sus demonizaciones, para conseguir que el p煤blico aplauda cuando, tras convencerles de que tiene la rabia, se dispone a neutralizar al disidente para enviarlo a las sombras, coloc谩ndolo fuera de la Humanidad y fuera de la ley.
Las escusas que proponen son varias y terribles: algunos de los libros que publico o sus autores (record茅moslo, no soy siquiera autor de los mismos) fomentar铆an el odio y la animadversi贸n hacia ciertos grupos humanos. Si un autor, por ejemplo, denuncia el poder de la alta finanza internacional en manos de sionistas neoyorquinos, los Grandes Inquisidores hacen una lectura sesgada de la obra para concluir que Pedro Varela (el editor) forzosamente “odia” a dichos sionistas y “los cree culpables de todos los males del mundo” (sentencia judicial). Si otro autor llega a la conclusi贸n de que la inmigraci贸n masiva forzada acabar谩 con la diversidad de los pueblos y naciones del planeta y, para empezar, con la Europa blanca que los recibe; realizan una nueva lectura sesgada deduciendo que Pedro Varela, por haber publicado a dicho autor, “fomenta el odio” contra los pobres inmigrantes, que a lo sumo ser铆an objeto y no autores de dicha pol铆tica de sustituci贸n de la poblaci贸n aut贸ctona europea.
Pero van m谩s lejos. Si un autor investiga a fondo ciertos mitos hist贸ricos y llega a la conclusi贸n de que la versi贸n oficial no concuerda con los hechos, ya no pueden perseguir al autor, ni al editor o librero por este hecho (seg煤n sentencia 235/2007 del Tribunal Constitucional). ¿Pero se contentan con la decisi贸n del alto tribunal? Desde luego que no. Entonces realizan contorsionismo jur铆dico para afirmar que Pedro Varela, el editor, aunque puede negarlo o dudarlo, seg煤n la Constituci贸n, sin embargo “justifica el (supuesto) holocausto” (¡y por tanto promueve dicho supuesto crimen en el que ni siquiera cree!). “Crimen” que algunos de estos historiadores revisan a fondo para poner en entredicho. Y eso queda evidenciado, contin煤an alegando, por el hecho de que este editor “fuera de la ley” publica asimismo textos facs铆miles de autores alemanes de una 茅poca hist贸rica de Europa concreta. ¿Un libro sobre econom铆a nazi y cu谩l fue su soluci贸n al paro y a la crisis econ贸mica? Fomenta ¡el holocausto! Un libro sobre las diferencias de IQ (coeficiente intelectual) en las poblaciones de EE.UU. seg煤n el investigador jud铆o H. J. Eysenck? ¡Sin duda el editor pretende fomentar el odio a las minor铆as (bien pronto mayor铆as) raciales! ¿Un documento hist贸rico como el Mi Lucha de Hitler (es decir como el Libro Rojo de Mao o El Capital de Marx)? Ya no es parte de la Historia universal, sino un instrumento para promover el odio e incitar al crimen… ¿Un autor pone en evidencia la concomitancia entre Sionismo pol铆tico, lobby jud铆o americano, alta finanza internacional y anti-cristianismo militante (como hace el israel铆 Israel Shamir)? Lo que pretende el editor del jud铆o Shamir (es decir el que esto suscribe) es que el mundo odie a los sionistas…
Pero la realidad es que para ellos soy un heterodoxo, y por eso me consideran un enemigo ideol贸gico del Sistema. Por eso me quieren fuera de circulaci贸n, no por otra cosa.
En realidad se trata de que el p煤blico no pueda llegar a leer ciertos textos, pensar por s铆 mismo y, sobre todo, que a pesar de ello se siga creyendo con la libertad de comprar los libros que le vengan en gana.
Aqu铆 no podemos extendernos y es tema para una pr贸xima carta, pero baste con recordar que la “Invenci贸n de delitos raciales” era una de las 11 recomendaciones principales para la transformaci贸n y disoluci贸n de la Europa Cristiana seg煤n los “intelectuales” de la Escuela de Frankfurt. Otra era promover “Grandes migraciones para destruir la identidad cultural de los pueblos”; as铆 como “El vaciamiento de las iglesias”, implementar “Un sistema legal desacreditado con prejuicios contra las v铆ctimas del delito y no contra los victimarios”, fomentar la “Dependencia del Estado y de sus beneficios”, “Control y estupidizaci贸n de los medios de comunicaci贸n” o “Fomentar la desintegraci贸n de la familia” entre otros. La elecci贸n es ahora entre nacionalismo defensivo e internacionalismo alienante; es decir, seg煤n los censores ideol贸gicos, entre “antisemitismo” y “pro-semitismo”. Si no est谩s con ellos y a su servicio, est谩s forzosamente en su contra y pretendes enviarlos sin duda a la “c谩mara de gas”.
Si un editor promueve autores y pone a disposici贸n del p煤blico libros que denuncian dicho plan criminal, debe ir a la c谩rcel. ¿Se puede hablar de prevaricaci贸n del Poder en este caso? En cualquier caso han optado por la v铆a de la ultrasoluci贸n. La prevaricaci贸n de parlamentarios, fiscales, jueces o investigadores policiales no s贸lo es un delito grav铆simo; tambi茅n lo son, al margen de cu谩l sea la sentencia, las consecuencias del enjuiciamiento mismo, que implica la privaci贸n de libertad de un hombre, la cancelaci贸n efectiva de los derechos y libertades p煤blicas de quienes quer铆an acceder a esos libros secuestrados, y el cuestionamiento de la autoridad moral del editor, condenado a prisi贸n como un vulgar criminal. Los argumentos para dar v铆a libre al procedimiento y condena contra el que esto suscribe (lo afirmado en la denuncia y condena “no es algo que pueda considerarse ab initio ajeno al tipo penal de la prevaricaci贸n, al menos como hip贸tesis”) han sido empleados por fiscales y funcionarios policiales audaces contra Varela. Seguramente hay muchas personas contrarias a las iniciativas del Poder para limitar la libertad de lectura, investigaci贸n, informaci贸n, expresi贸n, edici贸n o difusi贸n, sea cual sea el “crimen” con el que lo disfracen. Sin duda, muchas m谩s que aqu茅llas que favorecen la represi贸n, minor铆a ofuscada que detenta los resortes del poder real. Lo cual tal vez explique en parte esta maniobra represiva aparentemente imparable que nos anega.
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AYUDANOS
¿Puede usted ayudarnos a llevar a cabo esta lucha por la libertad de Pedro Varela y la reedici贸n de los libros secuestrados y destruidos?
La Caixa: 2100-0856-98-0101754099
Concepto: LIBERTAD PEDRO VARELA
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