domingo, 2 de abril de 2006

Declaración convocando al acto de unidad patriótica y popular el 2 de abril del 2006



En este 24º aniversario de la Reconquista patriótica de nuestras Islas Malvinas, el Reino Unido de Gran Bretaña apoyado en su maquinaria militar persiste en el mantenimiento de una situación colonial, ignorando los legítimos derechos argentinos de soberanía, todas las resoluciones internacionales que lo obligan a cesar en la usurpación de nuestros mares y territorios y a establecer conversaciones directas sobre el tema de soberanía.

Esta segunda usurpación iniciada el 14 de junio de 1982, pretendió ser consolidada mediante la sanción de la constitución de la Unión Europea, que en su Título IV “La asociación de los países y territorios de ultramar”, artículo III-286, sostiene la pertenencia de nuestros territorios y mares australes y sector Antártico como de soberanía británica bajo el paraguas de la Unión Europea.

La postergación en la sanción de dicho texto constitucional —que no fue oportunamente denunciado por las autoridades argentinas—, no debe llamar a engaño en cuanto a la decisión de imponer la soberanía del Reino Unido bajo el paraguas de la UE sobre nuestros territorios usurpados.

Mediante su ocupación militar colonialista, el Reino Unido saquea en esa porción de suelo y mares patrios, nuestras riquezas en la zona y constituye una amenaza a la integridad territorial argentina.

Por intermedio de licencias de pesca otorgadas por el gobierno de Su Majestad Británica, el colonialismo inglés ha sostenido económicamente su ocupación mediante el saqueo continuo de nuestra riqueza ictícola, y prepara la apropiación de nuestros recursos hidrocarburíferos, como surge de pleno de los estudios que la potencia ocupante viene realizando sobre la existencia comprobada de petróleo en Malvinas y aguas del Atlántico Sur.

La prolongación de los diversos acuerdos y tratados firmados bajo el gobierno del Dr. Menem, con el concurso de los entonces ministros de Relaciones Exteriores, Dr. Domingo Cavallo y Dr. Guido Di Tella, hasta nuestros días, carece de justificativo jurídico, político, diplomático y/o económico. La Argentina tiene pleno derecho a denunciar tanto los Acuerdos de Madrid como el Tratado de Londres dado que los dos instrumentos jurídicos así lo establecen.

Su denuncia permitiría a la Nación Argentina terminar con el paraguas de soberanía que ampara las pretensiones británicas en desmedro de los derechos argentinos, y alentaría a la comunidad nacional a discutir y elaborar un proyecto que permita crear las condiciones para garantizar los derechos de soberanía sobre Islas y Mares del Atlántico Sur usurpados hasta hoy por Gran Bretaña.

Esta situación se ve agravada por la introducción de otras potencias mundiales en nuestros mares del Atlántico Sur mediante concesiones petroleras que debilitan aún más nuestra situación de indefensión en esa porción de nuestra Nación.

Se trata de concesiones sobre valiosísimos recursos no renovables, que se expatriarán sin ingresar ni aportar nada a cambio al país, constituyendo una verdadera descapitalización y vaciamiento de nuestra Nación, que seguramente generaciones futuras juzgarán muy duro, descalificando probablemente también a quienes lo consintieron, por socavar los cimientos desde donde se podía reconstruir nuestra nación.

El Reino Unido sabe bien que es lo que busca y quiere, ya que mediante sucesivos actos unilaterales ha extendido progresivamente su jurisdicción a áreas marítimas adyacentes a las Islas Malvinas. Como resultado de estas medidas en materia pesquera, extendió su jurisdicción de 210.000 km2 a 1.650.000 km2; y en materia de recursos de lechos submarinos la extensión ha sido de 0 (cero) a 1.650.000 km2, pudiendo la misma continuar ampliándose hacia el Este, Norte y Sur, en virtud del derecho del mar vigente. Estas magnitudes no incluyen el llamado Territorio Antártico Británico que de acuerdo con otras proclamas británicas abarcan 1.500.000 km2 aproximadamente de territorio emergido, y cuyas proyecciones en materia de jurisdicción marítima serían de 2.300.000 km2 adicionales.

Tras haber extendido su jurisdicción marítima hasta el límite de las 200 millas marinas tanto alrededor de las Islas Malvinas como de las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, el Reino Unido ha iniciado el camino de nuevas proyecciones expansivas, en particular en la denominada área adyacente, basándose en el acuerdo de Nueva York de 1995 sobre especies transzonales y altamente migratorias.

Otro paso probable en un futuro próximo es la extensión de la plataforma continental de las Islas Malvinas hacia el Oeste el Norte y el Sur hasta un máximo permitido por el Art. 76 de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Ello determinaría la incorporación de una muy vasta área de lecho y subsuelo que podría unirse a la plataforma continental de las Islas Georgias del Sur configurando así un enorme espacio marítimo ininterrumpido que se expandiría desde las proximidades de las costas patagónicas hasta 200 millas al Este del archipiélago de las Islas Sándwich del Sur.

Por lo expuesto arriba, los abajo firmantes reiteramos:

1. Reafirmar los plenos derechos soberanos de la República Argentina sobre los archipiélagos de Islas Malvinas, Georgias del Sur (San Pedro), Sándwich del Sur y otras, por sus indeclinables e indelegables títulos históricos-jurídicos-geográficos. La reconquista de nuestros territorios usurpados es parte de la lucha por la reconquista de nuestra Patria, que se apresta a conmemorar el bicentenario de la derrota británica en Buenos Aires, el 12 de agosto de 1806.

2. Denunciar públicamente los acuerdos de Madrid y Londres de 1989 y 1990, que por sus características han adquirido el rango de Tratados, y que son lesivos a la Soberanía Argentina.

3. Derogar la Ley 24.184 del 4 de Noviembre 1992, de Aprobación del Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones con Gran Bretaña.

4. Reclamar con toda firmeza el tratamiento de Malvinas en el nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del que fue abandonado en 1989. Que la OEA reclame ante las Naciones Unidas el cumplimiento por parte de Gran Bretaña de las resoluciones que respaldan nuestros derechos de soberanía sobre tierras y mares australes.

5. Plantear al Pueblo la realidad que significa la presencia de un virtual estado limítrofe a nuestras aguas continentales, cuya capital, Londres, se halla a través del mar en otro continente, a miles de kilómetro de distancia y los peligros políticos y estratégicos que significa tal situación.

6. Denunciar el perjuicio económico actual y futuro que ello ha significado y significa, en tanto se mantenga el estado de quebrantamiento territorial de nuestro País por la ocupación extranjera de esos archipiélagos y espacios adyacentes.

7. Reiterar la falta de hipótesis de conflicto, concepción geopolítica y estratégica de defensa del interés nacional evidenciada por las diversas conducciones políticas.

8. Señalar que esa carencia se da en una situación internacional caracterizada por la agresión y/o ocupación de naciones para apropiarse de sus riquezas o por su ubicación estratégica. Política desarrollada por todas las potencias, especialmente EE.UU., (quien fuera aliado de Gran Bretaña en la agresión colonialista en 1982), y que amenaza llevar a un conflicto mundial.

9. Recordar a la opinión pública que los actuales habitantes de las Islas no constituyen una población autóctona, sino que fue introducida por el colonialismo británico como instrumento de su dominio, y por lo tanto, como señalan las resoluciones internacionales, no pueden invocar derechos de autonomía o autodeterminación. Sus actuales habitantes son meros custodios de las usurpaciones perpetradas que Gran Bretaña utiliza como ariete en los foros internacionales, con un pretendido respeto de “sus deseos”.

10. Puntualizar que no obstante ello, nuestro País ha manifestado internacionalmente su disposición a respetar “sus intereses”.

11. Señalar que urge revertir la política de Estado en relación a la cuestión Malvinas en lo que concierne, entre otros aspectos, a la dignificación de sus Veteranos de Guerra, que ha significado hasta ahora un número de más de 350 suicidios así como la de aquellos que han sufrido secuelas físicas y psíquicas que requieren de urgentísima atención.

12. Rendir permanente homenaje a los 649 Héroes de la Patria caídos en combate en 1982, sin distinción de funciones, en un solo símbolo, pues está nutrido por sangre del Pueblo: Conscriptos, Suboficiales, Oficiales, Fuerzas de Fronteras y Civiles voluntarios.

Secretaría de comunicaciones

Movimiento Cívico-Militar CONDOR

www.movimientocondor.com.ar

www.elfaronacional.com.ar

Vicecomodoro (R) Horacio Ricciardelli - Presidente

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