domingo, 5 de febrero de 2012

Democracias Criminales





" ¿Qué nombre hay que darles a aquellos que quemaron en unos minutos, sólo en la ciudad de Hiroshima, a 140.000 pacíficos habitantes, pretendiendo justificarse mediante una fórmula alucinante, por el deseo de «conservar a sus soldados con vida »? Pero aquel presidente y su entorno no fueron llevados a juicio… al contrario, perecieron con la aureola de honorables vencedores.

¿Y qué nombre hay que dar a aquellos que, cuando la victoria ya estaba asegurada, enviaron, durante dos días y dos noches, escuadrillas de aviones para que incendiasen la magnífica ciudad de Dresde, habitada sólo por civiles y repleta de pacíficos refugiados? El número de víctimas no fue mucho menor que en Hiroshima, y tuvo dos ceros más que en Coventry. Pero los responsables de Coventry fueron juzgados, mientras que el mariscal del Ejército del Aire que dirigió el bombardeo de Dresde, lejos de ser calificado de «criminal de guerra », se convirtió en un héroe nacional cuya estatua se alza en la capital británica."

Alexandr Solzhenitsin

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