lunes, 19 de julio de 2010

EL GayMonio y la Fundacion Ford (CIA)

En estos días, como es público y notorio, estamos asistiendo a una feroz ofensiva por parte de ciertos grupos progresistas que pretenden equiparar el modelo del matrimonio, esencia y sustancialmente heterosexual, a las relaciones o vínculos homosexuales y lésbicos. Su pretensión e interés supremo es el de imponer el nombre de “matrimonio” a estas relaciones y vínculos, obviando el hecho evidente que en el mencionado esquema homosexual-lésbico no hay procreación ni, por ende, maternidad. En última instancia, pretenden también “tener” el derecho de adoptar niños, como si los hijos fueran una cosa a la que se tiene derecho, olvidando o dejando de lado el hecho que deciden instituir una relación sustancialmente infértil o infecunda.



Lo que los promotores del “matrimonio homosexual” se cuidan de reconocer es que se trata de una iniciativa legalizada en muy pocos países, en general gobernados por regímenes “progresistas”, de cuño social-demócrata: Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia y Portugal. Por otra parte, en Estados Unidos (cuna de muchos de estos delirios) está vigente sólo en seis jurisdicciones: Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire y Washington D. C., aún cuando las organizaciones que subsidian y promueven financieramente esta ofensiva están radicadas en Estados Unidos y tienen profundos vínculos con el establishment angloamericano, sumamente interesado en promover esta agenda “progresista”.

En última instancia, con la promoción de este proyecto de ley estamos en presencia de un nuevo servicio, propio de cipayos, que el kirchnerismo gobernante presta al Nuevo Orden Mundial implementado por la plutocracia oligárquica más reaccionaria y genocida que ha conocido la historia de la humanidad. Paradójicamente, el gobierno supuestamente “nacional y popular” que los argentinos soportamos estoicamente no tiene problema alguno en pretender imponer el american way of life en el plano jurídico y cultural. Pero en realidad, esta monarquía bicéfala patagónica no sólo ha consolidado la matriz económica-financiera implantada a sangre y fuego por el nefasto Proceso de 1976; no sólo ha permitido la extranjerización de 480 empresas nacionales; no sólo ha concentrado el comercio exterior de granos en 5 empresas multinacionales; no sólo ha promovido la reprivatización de YPF y el asentamiento de su sede central en un país del Commonwealth; no sólo asiste pasivamente a la entrega in aeternum de grandes extensiones de tierra a inversores privados, en su mayoría ingleses y estadounidenses; no sólo ha entregado hasta su extinción nuestra riqueza petrolera y minera al poder financiero internacional (dueño real y absoluto de las empresas multinacionales que saquean nuestras riquezas y recursos naturales como el petróleo, las reservas de agua y la minería); no sólo paga puntualmente los servicios de una deuda pública espúrea y usurera; no sólo gobierna con leyes y decretos de la Revolución “Fusiladora”, del onganiato y del Proceso cívico-militar de 1976; no sólo ha reciclado funcionarios de las dictaduras en puestos gubernamentales, mientras impulsa el encarcelamiento de todo tipo de uniformados; no sólo ha reciclado a los discípulos de Álvaro Alsoragay y de la UCEDE como funcionarios “revolucionarios de centro-izquierda”; no sólo mantiene exenta de impuestos la renta financiera y grava los salarios y las remuneraciones; no sólo mantiene vigente la Ley de Entidades Financieras, implantada en 1977 por José Alfredo Martínez de Hoz; no sólo ha otorgado préstamos a empresas multinacionales y subsidiado con sumas multimillonarias a empresarios amigos con fondos públicos, mientras se niega a aumentar los haberes jubilatorios mínimos; no sólo mantiene una matriz impositiva que grava el consumo y no la renta, con lo cual carga el peso del ajuste económico sobre trabajadores y jubilados; no sólo ha beneficiado y amparado a los pools de siembra y a los grandes frigoríficos exportadores.



En resumidas cuentas, el kirchnerismo ha sido fiel y respetuoso de la política neocolonialista e imperialista impulsada a partir de 1976 por el imperialismo internacional del dinero. Este proyecto de ley de institucionalización de lo que propiamente podría ser llamado “gaymonio” es afín y coherente a la dominación y sometimiento ideológico-cultural que los “amos del universo” -plutócratas y oligarcas- necesitan para saquear “en paz” nuestras riquezas.


1. No es por generación espontánea ni por casualidad que se ha desencadenado esta iniciativa en nuestro país, así como tampoco se trata de un accionar exclusivamente local. En honor a la verdad, se trata de un proyecto diseñado por las fundaciones y organizaciones “caritativas” no-lucrativas, creadas por varias empresas multinacionales y por las grandes instituciones financieras internacionales (Ford Foundation, Rockefeller Brothers Fund, Open Society Institute, IBM International Fund, Tides Foundation, Bank of America, Chevron Corp., etc.), el verdadero poder que gobierna el mundo a su antojo, en perjuicio de los pueblos y países del mundo entero, inclusive de aquéllos en los cuales está asentada esta oligarquía rapaz.
Este proyecto en particular se enmarca en el proyecto diseñado desde hace varias décadas por esta oligarquía plutocrática, que tiene como meta la apropiación-saqueo de la riqueza mundial y el control del crecimiento poblacional mundial (para poder concentrar la riqueza “en paz”).

El dispositivo instaurado para llevar a cabo el segundo de estos objetivos –el control de la natalidad- está montado sobre dos ejes: los instrumentos materiales (elementos anticonceptivos y abortivos, mutilación genital, centros y clínicas, etc.) y la mutación radical del sistema político y cultural (mediante las leyes, la educación y las administraciones gubernamentales), indispensable para consolidar y asegurar el éxito del uso de los mencionados instrumentos materiales[1]. Es evidente que la promoción y legalización del “matrimonio” gay u homosexual –aunque contradictorio en sí mismo- forma parte del trastorno cultural y político que se pretende promover e implantar, para degradar la institución matrimonial, célula básica de toda comunidad nacional[2].



En Estados Unidos en particular, y en varios países desarrollados en general, hay cientos de fundaciones y organizaciones “privadas” que se dedican desde hace años a difundir e implantar en todo el mundo, sobre todo en los países del Tercer Mundo, este modelo típico del american way of life, que tiene como finalidad promover el libre desarrollo de la personalidad, basado en una cultura y en un sistema de valores fuertemente individualistas. Entre otras instituciones, la International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC) y la Astraea Lesbian Foundation for Justice se ocupan exclusivamente de promocionar y legitimar las condiciones de vida de las poblaciones lésbicas, gays, bisexuales y transexuales.


2. Como es público y notorio, en nuestro país esta ofensiva legislativa y judicial pro gay ha sido llevada a cabo en particular por la Federación Argentina Lésbica, Gay, Bisexual y Transexual (FALGBT), presidida por María José Rachid, acompañada en su proselitismo, entre otras personalidades, por Marcela Romero y por Marcelo Ferreyra. Lo que se encubre y oculta es que ésta última no sólo es la primera transexual argentina que obtuvo una nueva personalidad jurídica como mujer, luego de operarse, sino que además forma parte del cuerpo de Consejeros Internacionales de IGLHRC, mientras que el segundo de los nombrados es el Coordinador del “Programa de IGLHRC para Latinoamérica y el Caribe” de la mencionada organización gringa[3].



En otras palabras: más que estar en presencia de un “reclamo de la sociedad argentina”, en realidad estamos bajo el fuego de una iniciativa imperialista, ya que está apoyada e impulsada desde el exterior por una organización yankee asentada en una de las capitales del poder financiero internacional, destinada a su vez a implementar una agenda socio-cultural de cuño y matriz anglo-yankee, ajena a nuestra idiosincrasia y tradición indígena-iberoamericana.
El mismo organismo reconoce su carácter yankee imperialista, por cuanto afirma explícitamente que tiene su “Cuartel General” en la ciudad de Nueva York (en 80 Maiden Lane, Suite 1505, NY 10038) y dos “Oficinas Regionales”, una para Latinoamérica y el Caribe (radicada en Buenos Aires) y otra para África (radicada en Cape Town, Sudáfrica).

Una de las instituciones de las que la IGLHRC recibe subsidios y respaldo es Astraea Lesbian Foundation for Justice, creada en Estados Unidos en 1977 como fundación feminista orientada a remediar la falta de financiamiento que afectaba a las mujeres específicamente lesbianas y a las mujeres de color. Es la única fundación existente a nivel mundial que se ocupa exclusivamente de respaldar a las organizaciones lésbicas-gays-bisexuales-transexuales, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional[4].
Ahora bien, no hay que olvidar que ambas organizaciones yankees reciben respaldo financiero de la Ford Foundation[5]. En consecuencia, bien se puede decir que ambas instituciones forman parte del dispositivo que tiene a la Ford Foundation como instrumento principal, destinado a difundir internacional y planetariamente los criterios, valores e ideología de la política imperialista impulsada por el establishment angloamericano a través de los organismos de inteligencia y del Departamento de Estado norteamericano. En este sentido, esta fundación en particular es la que ha sido sistemáticamente utilizada para promover políticas culturales “pro-yankees” que no podían tener reconocimiento oficial[6]. Si a ello le agregamos que, históricamente, la Ford Foundation ha sido dirigida y conducida por personajes que, antes o después de su gestión, han sido funcionarios de la inteligencia americana y de fundaciones propiedad de la familia Rockefeller, podemos afirmar con absoluta certeza que la Ford Foundation es una institución “caritativa sin fines de lucro” al servicio de la política imperialista del poder financiero internacional y de los Estados controlados por este poder[7].

En tal sentido, todo lo que apoya, respalda y subvenciona la Ford Foundation está al servicio del imperialismo internacional del dinero, como en este caso en particular. Por eso recibe tanto apoyo y difusión de los medios de comunicación y del progresismo vernáculo, dependiente financieramente en forma absoluta del mencionado imperialismo pérfido y falaz.



3. El abierto apoyo que este proyecto recibe por parte del “sultán” de la Patagonia pone en evidencia que, como ha dicho él mismo en algunas oportunidades, no ha cambiado sus convicciones al ejercer la primera magistratura del país: juvenil militante en el campo de la usura setentista, ha gobernado en función de los intereses del imperialismo financiero y, por último, como coronación de su aporte a la degradación de nuestra Nación en granja-colonia del clan Rockefeller, se proyecta como promotor de la reingeniería social antihumanista, antipopular y anticristiana que promueve la cruel y rapaz oligarquía parasitaria de raíz angloamericana.

En otras palabras: el juvenil “revolucionario” ¿montonerito? de los ´70, aunque se ponga una máscara de progresista “peroncho” es, en realidad, absolutamente funcional a la oligarquía imperialista mundial que se está apoderando de las riquezas que pertenecen en esencia a los pueblos y naciones del orbe. Por eso es que en los últimos años esta monarquía bicéfala patagónica ha sido agasajada y aplaudida por la elite financiera de Wall Street. Son progresistas que en este caso van a la rastra de una maniobra política de organizaciones extranjeras que desde los centros de poder promueven a nivel planetario el american way of life, para salvaguardar la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar. Esta monarquía se abraza a “caudillitos revolucionarios” del Caribe pour la galerie, pero se arrodilla ante los Rockefeller; escribe con la mano izquierda, pero firma y rubrica con la mano derecha.
Néstor Kirchner con David Rockefeller y William Rhodes (Julio de 2003)


FUENTE