jueves, 31 de julio de 2008

McKinnon somos todos

no tenemos más derechos

que aquellos que podamos conquistar

con la fuerza de nuestros pies y nuestras manos

no tenemos nada más

que aquello por lo que estemos dispuestos a perderlo todo


(Carlos S. Almeida, en Kriptópolis)


Desde Kriptópolis hemos venido realizando un seguimiento bastante exhaustivo del caso de Gary McKinnon,
el ciudadano británico que los Estados Unidos pretenden sea extraditado
a este país para ser juzgado por sus intrusiones en ordenadores de
instituciones norteamericanas.


Al parecer el kafkiano proceso político-legal de su extradición ha
concluido, y lo ha hecho con el peor de los resultados posibles: McKinnon será extraditado a Estados Unidos para ser juzgado por presuntos delitos cometidos desde Inglaterra.


En definitiva; un ciudadano europeo (hoy apellidado McKinnon, pero
que mañana puede ser Martínez o Martinelli) va a ser entregado a un
país extranjero que viola el derecho internacional a su antojo y donde
existen la pena de muerte, los reductos penitenciarios extralegales y
otras aberraciones impropias de cualquier país civilizado.


¿Exagerado? Me permito recordar que determinados fiscales de New Jersey afirmaron que "freirían" a McKinnon, en clara alusión a la silla eléctrica.


¿McKinnon somos todos, dije? No; McKinnon es el primero. El resto
sólo somos un atajo de cobardes y miserables, que no merecemos mejor
suerte.


Fuente

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