jueves, 10 de agosto de 2006

Un Observador de la ONU en el Líbano

Lleva más de medio año trabajando en la zona y, pese a los esfuerzos diplomáticos, piensa que la contienda aún puede durar largo tiempo.

-¿Se siente seguro bajo la bandera de Naciones Unidas?
-Es sólo una sensación de seguridad. Sabemos que nos pueden atacar, como ocurrió hace unas semanas cuando mataron a cuatro compañeros en la base de Khiam.
-¿Qué explicación ha dado Israel?
-Han abierto una investigación. Mataron a cuatro observadores desarmados en una base histórica perfectamente señalada. Tel Aviv tiene nuestras coordenadas y les adelantamos nuestros movimientos. Aunque en las guerras se cometen muchos errores y quiero pensar que ese fue uno de ellos.
-¿Cómo se realiza esa coordinación?
-Tenemos acceso directo a sus mandos y les enviamos los planes detallados antes de cada salida. Pero ya sabemos que si observan el mínimo indicio de Hizbolá en la zona por la que vamos, atacan.
-¿La guerrilla les respeta?
-No hemos tenido problemas con Hizbolá.
-¿Cuál es exactamente la misión de UNTSO?
-Informar si se cumple el alto el fuego de 2000 y se respeta la Línea Azul. Somos cincuenta observadores de todo el mundo y ahora seguimos sobre el terreno a la espera de que se alcance un acuerdo de paz.
-¿Tienen miedo?
-Tres días después del ataque tuvimos que dejar de observar el alto el fuego porque estábamos en situación de guerra abierta. Entonces nos trasladamos a la base de Naqora -en la frontera con Israel- con UNIFIL y ahora estamos todos juntos. Ellos se encargan del reparto de ayuda humanitaria y nos dan seguridad, aunque en esta situación, nadie nos puede proteger.
-¿Cómo puede la milicia aguantar las embestidas de un Ejército como el israelí?
-Llevaban seis años armándose y preparándose a conciencia. Conocen el terreno y es más que una organización un verdadero Ejército. Además, hemos recibido noticias de que su cuerpo de élite aún no ha entrado en combate.
-¿Cuánto puede durar la guerra?
-Si Israel pretende llegar al Litani, tal y como adelantó, creo que al menos necesitará dos meses más.
-¿Respetó Tel Aviv el alto el fuego tras la masacre de Qana?
-De forma parcial. El problema es que ese alto el fuego llegó demasiado tarde, no había carreteras para salir y los que permanecían en el sur eran los más pobres para viajar a Beirut. Aunque aún queda un sector de población que se niega a abandonar sus hogares por temor a perderlos para siempre.
-¿Cómo está el frente?
-Una destrucción total, una catástrofe desde el punto de vista humanitario. No hay electricidad ni agua, han desaparecido todas las infraestructuras de los servicios básicos. Habrá que hacer un nuevo sur del Líbano. Y lo peor es que aún quedan miles de civiles en la zona.
-La sede de la ONU fue atacada en una manifestación en Beirut, ¿le parece que la organización podría hacer algo más por la resolución del conflicto?
-Vi las imágenes de los ataques y me pareció muy triste. A nosotros la gente nos sigue saludando y el trato siempre ha sido cordial durante este tiempo. El problema es que detrás de la ONU hay países y si esos países no se mueven la organización no puede imponer nada.
MIKEL AYESTARÁN. ENVIADO ESPECIAL-FUENTE

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