lunes, 16 de enero de 2006

El G300: Los Dueños del Mundo, Creadores del Tratado de Kyoto II

Básicamente, se trata del más gigantesco saqueo
de recursos naturales en la historia de la humanidad



El Club de los 1001
La Familia Bronfman y la ADL
Terrorismo Internacional
El Círculo de la Droga
La Prohibición del Alcohol
Hong Kong, Gran Bretaña, y China Comunista
Malvinas y Diálogo Interamericano


El Club 1001

Existe una sociedad muy real llamada el Club de los 1001, destinada a coordinar las acciones de los grupos ecologistas del mundo, fundado en 1971 por el príncipe Bernardo de Holanda, consorte de la Reina Juliana, de la Casa de Orange. El número de miembros está restringido a 1001 y sólo se ingresa por invitación. Todos los miembros pagan una inscripción de 10.000 dólares, los que se invierten en el fondo de $10 millones y sirve para financiar las operaciones de la agrupación ultraecologista multinacional Worldwide Fund for Nature –el fondo Mundial para la Vida Silvestre, cuyas famosas siglas son WWF.[7]

El Club 1001 donó un edificio de oficinas en Gland, Suiza, donde actualmente tiene su sede el WWF y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Los miembros fundadores del club fueron seleccionados por el príncipe Bernardo y su primo hermano, el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, consorte de la Reina Isabel II de Inglaterra. Entre los miembros se encuentran representantes de las casas reales de Europa, ejecutivos de corpo-raciones y bancos de la corona británica, etc. En el club, como no podía ser de otra forma, figuran también importantes personalidades del crimen organizado. La lista que sigue es apenas una pequeña muestra de los miembros más notorios:

Príncipe Bernardo de Holanda: Nacido en Alemania el 29 de junio de 1911, como Bernhard von Lippe Biesterfeld, es el primo político de la princesa Victoria de Hoehenzollern, hermana del emperador Guillermo. En 1933, Bernardo se afilió al NSDAP, o Partido Nazi de Adolfo Hitler, con ficha de ingreso número 02383009 y fecha 1º de mayo de 1933, con fecha de renuncia y egreso del partido el 8 de enero de 1937 –para contraer matrimonio con la entonces Princesa Juliana de Holanda. Su renuncia fue acompañada con una carta de despedida al Führer Adolfo donde estampa su firma después de escribir “Heil Hitler!”. Reclutado por la inteligencia del Tercer Reich fue parte de las famosas tropas de asalto SS, y enviado a trabajar en la compañía química alemana IG Farben (la productora del gas Zyklon-B para las cámaras de exterminio, y que siguió manteniendo negocios con la compañía química inglesa ICI, Imperial Chemical Industries, durante la Segunda Guerra).

En 1953, Bernardo fundó la Sociedad Bilderberg (ya vista más arriba), la que auspicia reunio-nes secretas de las élites unimundistas americanas y europeas. En 1961 fue cofundador del WWF y nombrado su primer presidente porque la figura del príncipe Felipe se hubiese visto como “demasiado colonial” para quienes tendrían que sufrir la imposición de parques naciona-les que pusieran a salvo (para la corona) los recursos naturales de la mayoría de los países de África.

En 1976 Bernardo fue sorprendido cobrando un soborno (o “coima”) de $1.100.000 dólares de la compañía de aviación Lockheed por sus “gestiones” para la compra de los cazas F-104 para la Real Fuerza Holandesa. Renunció a la presidencia de la Sociedad Bilderberg y al WWF, y al Club 1001, pero sigue cumpliendo funciones importantes tras bambalinas. Visto su “currículum”, (prontuario?) suena como algo hipócrita que cuando su nieto y heredero del trono se casó con la joven argentina Máxima Zorreguieta, se le prohibiese al padre de Máxima asistir a la cere-monia por haber sido Ministro de Agricultura del gobierno de facto del General Jorge R. Videla, en la década del 70.

Príncipe Henrik, Presidente del WWF Dinamarca.

Príncipe Sadruddin Aga Khan: Isabel II le dio el título en 1957, cuando dirigía París Review, publicación cofundada por John Train, ex Administrador de la Agencia de Protección del Am-biente (EPA) de los Estados Unidos.

Príncipe Johannes von Thurn und Taxis (fallecido) – se decía “jefe de la inteligencia vene-ciana” y heredero de una de las familias principescas más poderosas del Sacro Imperio Roma-no. La familia tiene grandes extensiones de tierra en Baviera, Portugal, Italia y Brasil. Gracias a su papel de administrador de correos del imperio Habsburgo. Su padre Max fundó las nefastas Allgemeines SS de Hitler y las hospedó en el castillo de la familia en Baviera.

Bertolt Beitz: Director de la Fundación Alfred Krupp von Bolen und Halbach; en 1953 se apoderó de las Industrias Krupp.

Conrad Black: Presidente de la Corporación Hollinger, conglomerado de periódicos en Gran Bretaña, Canadá, los Estados Unidos, Israel y Australia. Después que se reestructuró el grupo de inteligencia británica War Supplies, Ltd., se le puso el nombre de Corporación Argus y más tarde se le cambió el nombre a Corporación Hollinger. La corporación es el portavoz de la Ca-sa de Windsor y fue la que encabezó la campaña de ataques y calumnias en la prensa contra el presidente Bill Clinton.

Barón Aubrey Buxton de Alsa: Vicepresidente del Worldwide Fund for Nature de Gran Bre-taña. La familia Buxton ha dirigido al Barclays Bank.

Peter Cadbury: Presidente de Preston Publications Ltd., presidente de George Cadbury Trust. La compañía chocolatera que domina las economías del oriente de África.

Dr. Luc Hoffman: Vicepresidente del WWF Internacional, y de la IUCN (1966-699; director de Hoffman-LaRoche, la farmacéutica suiza.

Alexander King: Cofundador del Club de Roma, en 1968 junto con Aurelio Peccei. Responsa-ble del libro “Límites al Crecimiento,” que revivió al argumento maltusiano de reducir drástica-mente la población mundial.

Jonkheer John H. Loudon: Caballero de las familias reales británica y holandesa. Bernardo lo eligió su sucesor en 1971 para la presidencia en el WWF. Fue director ejecutivo del Royal Durch Shell Group; presidente de Shell Oil Co. hasta 1976.

Sir Peter Scott: Caballero del Imperio Británico (fallecido). Presidente del WWF Internacional desde 1961, cuando se fundó; presidente de la Survival Service Comission de la IUCN desde 1963; fundador del Wildfowl Trust en Slimbridge, Gloucestershire en 1964.

Maurice Strong: Vicepresidente del WWF Internacional hasta 1975. Primer director ejecutivo del Programa Ambiental de las Naciones Unidas hasta 1975; anteriormente fue secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Ambiente Humano, por dos años. Presidente del buró de la UICN. Subsecretario General de las Naciones Unidas de 1985 a 1987. El secretario general de la ONU le encargó dirigir la Cumbre de la Tierra, la famosa conferencia ecologista organizada por la ONU y celebrada en Río de Janeiro en junio de 1992. El gobierno Canadiense lo nombró presidente de Petro-Canadá (1976-78); en 1994 era presidente de Ontario Hydro, la compañía generadora de electricidad canadiense dueña de varios reactores nucleares.

Gustavo Cisneros: Venezolano multimillonario, arrimado a la familia Rockefeller y ligado a los círculos internacionales del lavado de dinero del narcotráfico. A principios de 1994 el banco de la familia Cisneros, el Banco Latino fue intervenido por el gobierno de Venezuela. Su hermano Ricardo, uno de los directores del Banco Latino, estuvo prófugo de la justicia durante mucho tiempo. La familia también manejaba BIOMA, un grupo ecologista venezolano que fue clausurado después de que armó un escándalo ficticio contra pescadores venezolanos porque supuestamente mataban delfines.

D. K. Ludwig: (fallecido) – empresario que hizo su fortuna depredando los bosques tropicales del Amazonas. Posteriormente ayudó al gangster Meyer Lansky, jefe de la mafia judía de Nueva York, a establecer su imperio de lavado de dinero de las drogas en las Bahamas.

Fred Meuser: El agente que le diera $1.100.000 dólares al príncipe Bernardo de parte de la Lockheed Corporation.

Tibor Rosenbaum: (fallecido) – Primer jefe de logística de la agencia de inteligencia israelí Mossad. Su Banque de Credit International, con sede en Ginebra, fue identificado por la revista Life en 1967 como el centro de lavado de dinero de Meyer Lansky. Junto con el mayor Louis Mortimer Bloomfield (fallecido y miembro del Club 1001), la red de Rowenbaum financió Permidex, la corporación que el fiscal Jim Garrison acusó de ser el vehículo encargado del asesinato de John F. Kennedy. La inteligencia francesa señaló que Permindex lavó 200.000 dólares en el BCI de Rosenbaum para financiar varios intentos de asesinato contra el general Charles de Gaulle.

Robert Vesco: Fugitivo internacional; se dice que él es “la conexión estadounidense” del Cartel de Medellín. Comenzó bajo los auspicios de la rama suiza de la familia Rothschild para apoderarse del Investors Overseas Service (IOS) de Meyer Lansky. La última vez que se supo donde vivía fue en La Habana, Cuba, protegido por Fidel Castro.

Antón Rupert: Cofundador del Club 1001 y presidente del WWF en Sudáfrica. Rupert es propietario de la compañía tabacalera Rembrandt y protegió a Sir Stewart Menzies, jefe del MI-6 británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Sir Kenneth Kleinwort: propietario de Kleinwort Benson, uno de los bancos británicos más antiguos.

Henry Keswick: Presidente de Jardine Matheson, la compañía comercial británica que creó Lord Palmerston para encargarse del tráfico de opio al lejano Oriente en el Siglo 19, Su hermano John es presidente de Hambors Bank, otra fuente de financiamiento del WWF, y es uno de los directores del banco de Inglaterra.

Edmonf Safra: Presidente del Safra Bank, otrora propietaria del American Express Bank; fue investigado por las autoridades estadounidenses y suizas por el lavado de dinero del narcotráfico.

Sir Francis de Guingand: Ex jefe de la inteligencia militar británica; ahora vive en Sudáfrica.

Una lista de los miembros del Club 1001 de 1987 detallaba los miembros por países de origen:


País
Número
de miembros

Estados Unidos
156

Gran Bretaña
129

Holanda
101

Canadá
64

Suiza
61

Sudáfrica
59

Alemania
53

Francia
34

Otros (42 países)
344


En los años 90, el WWF y una de las empresas que lo financian fuertemente, las Cervezas Heineken, de Holanda, realizaron una serie de estudios que proponen la desintegración de los Estados nacionales de Europa, como también cuadruplicar el número de reservas naturales, parques de fauna y flora y zonas protegidas en el territorio de la Europa continental. A. H. Hei-neken, presidente de la junta directiva de la empresa cervecera, es un viejo colaborador de los esfuerzos del WWF y la UNICN. Durante muchos años también figuró entre los directivos de la Heineken John Loudon, ex presidente de la Royal Dutch Shell, presidente del WWF de 1977 a 1981, y miembro del Club 1001.

El estudio preparado por Heineken propone redividir al mapa de Europa en 75 mini-estados con población de no más de 10 millones cada uno. Cada mini-estado sería gobernado por un integrante de alguna de las casas reales que existen en Europa. El plan recibió el apoyo de “Ecoropa”, una de las filiales más importantes del WWF en Europa, fundado por el declarado “fascista universal”, el finado Dennis de Rougemont, junto con Teddy Goldsmith, fundador de la revista The Ecologist.

En 1994 el WWF y la UICN emitieron un estudio llamado “parques para la vida,” que propone cuadruplicar la extensión de zonas protegidas en Europa. El plan eliminaría todos los actuales proyectos de construcción de ferrocarriles, sistemas hídricos y demás obras vitales de infraes-tructura para el desarrollo Este-Oeste, porque todos serían interrumpidos por parques natural-es. Este plan encaja con el plan
Heineken, y llama a sustituir el sistema de Estados nacionales con una nueva geografía política basada en “biorregiones”.

Para garantizar el éxito de este esquema, miembros del Club 1001, y los patrocinadores más ricos del WWF han estado comprando grandes extensiones de tierras en las regiones identifi-cadas para futuros parques y zonas protegidas. Si acaso hallaran resistencia a sus planes, el Club 1001 y el WWF cuentan con un creciente movimiento de partidos verdes por todo el con-tinente, que pueden soltar contra sus opositores. El movimiento verde Europeo fue creado precisamente como un proyecto conjunto del WWF y las viejas policías secretas del bloque soviético, en especial la Stasi de la Alemania Oriental.

La Familia Bronfman y la ADL

La familia Bronfman llegó a Canadá en 1889 proveniente de Rumania
[8], encabezada por Yechiel Bronfman. Sus primeros negocios fueron el comercio de la madera, los caballos y final-mente la administración de hoteles (y la prostitución). Ya millonarios, durante la prohibición Ca-nadiense, los ingleses los eligieron para importar y distribuir bebidas alcohólicas de contraban-do y luego exportarlas a los EEUU cuando al poco tiempo se promulgó la Prohibición, o Ley Seca. La operación de contrabando hacia EEU estuvo organizada por Arnold Rothstein, quien había conseguido instalar al Sindicato del Crimen Organizado que, cuando Rothstein fue asesinado en 1928, pasó a ser conducido por John Torrio, hombre de los Bronfman, ya que estaba en condiciones de entenderse con la mafia italiana. A Torrio le sucedieron Lucky Luciano y finalmente Meyer Lansky, quien fue quizás el mayor lavador de narcodólares de la historia – hasta hoy.

Los Bronfman habían elegido para distribuir y contrabandear alcohol a los EEUU al mismo sistema y la misma red que se usaba para distribuir el opio proveniente del Lejano Oriente. Los Bronfman eran una de las muchas piezas de la organización, cuyo cuartel general estaba en Inglaterra. Los Bronfman estaban endeudados con las elites inglesas que los financiaban, les proveían de protección política y del alcohol y opio para su distribución en los Estados Unidos.

Con el tiempo, la familia Bronfman se apoderó mediante una estratagema del paquete accio-nario y el control de la compañía química DuPont de Nemours, los fabricantes de, entre muchos otros productos químicos, los Freones, o cloro fluoro carbonos usados mundialmente en la industria de la refrigeración. Hasta la toma hostil de los Bronfman, la DuPont defendía a capa y espada la inocencia de los freones en el fraude de la disminución de la capa de ozono –como la historia demostró más tarde, ellos tenían la razón – pero una vez en manos de los Bronfman, la DuPont se volvió “verde” y prestó todo su apoyo a la campaña que impulsaba al Tratado de Montreal de reducción y eliminación de tan útiles gases.

La figura más importante dentro del clan Bronfman es Edgar, quien es además vicepresidente honorario de la ADL, o Liga Anti Difamación. La ADL es una organización sionista que ha teni-do varios de sus miembros acusados y condenados por la Justicia de EEUU por secuestro, asesinatos, y otras actividades ilegales, y que se caracteriza por prestar apoyo a miembros relacionados con la mafia y el narcotráfico sosteniendo que la persecución de la Justicia se debe a prejuicios antisemitas contra los mismos.

El famoso pensador norteamericano de izquierda, Noam Chomsky, lingüista del MIT, relata sus experiencias con la ADL de la siguiente manera:

En los Estados Unidos se ha desarrollado un sistema bastante efectivo de intimida-ción para silenciar a la crítica… Es una organización realmente consagrada a tratar de difamar, intimidar y silenciar a las personas que critican las actuales políticas del Estado de Israel, cualquiera que ella sea. Por ejemplo, mi propio caso, fue posible obtener una copia del legajo que confeccionaron con relación a mi persona, a través de una filtración de información originada en una oficina de la Liga de Anti Difamación en Nueva Inglaterra. Contiene 150 páginas, similar a un archivo del FBI, con memo-randos cursados entre distintas oficinas avisando mi arribo aquí y allá, vigilancia de charlas que yo dí, comentarios y transcripciones de supuestas conferencias…

Este material ha estado circulando y sería enviado a algún grupo local el cual lo usa-ría para extraer material difamatorio, el que a su vez se difundiría, normalmente en el modo de panfletos sin firmas responsables, fuera de los lugares donde yo debería hablar. Si hay algún comentario en la prensa al cual consideren como poco subordi-nado a la opinión de la organización, habrá un diluvio de cartas, delegaciones, pro-testas, amenazas de retiros de avisos, etc. Los políticos, por supuesto, están sujetos a estas maniobras y, también, a importantes penalidades financieras si no continúan en la línea trazada por la ADL.

Esta presión aplastante ante la cual se está inerme, un sistema muy efectivo de calumnias, mentiras, difamación y de prudente uso de los fondos en el sistema político… ha creado una aproximación sumamente prejuiciosa a la totalidad de la situación.” [9]

Edgar Bronfman es además presidente del Congreso Mundial Judío. Los holdings de los Bron-fmans están constituidos por su dominio sobre DuPont, y la compañía Canadiense de licores Seagrams. Los vínculos con la Unión Soviética – en plena Guerra Fría fueron muy activos – Edgar Bronfman y su amigo Dwayne Andreas, presidente de la empresa de granos Archer Daniels Midland, tuvieron estrechas relaciones con el entonces dictador de Alemania Oriental Honecker y con Mikhail Gorbachev, cuando en 1985 se hizo del poder en Moscú con la ayuda del G300.

Los objetivos eran "mejorar la coordinación de la ADL con la KGB para manejar la propa-ganda pro Gorbachev dentro de los Estados Unidos,” e ingresar a los 'nuevos mercados lucrativos' de naciones liberadas de la Europa Central en nombre del crimen organizado. Se afirma que los vínculos de la ADL con los Soviéticos se remontan a mediados de los años 30, e involucran a las redes de espionaje que operaban durante la Segunda Guerra Mundial.

Terrorismo Internacional

La ADL estuvo involucrada en el desarrollo del narcotráfico en Sudamérica, a través de varias eminentes figuras de la organización como Carl Gershman, director de la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), que era la agencia del gobierno de EEUU para financiar a los “contras”; el rabino Morton M. Rosenthal, que con fondos del NED concluyó un estudio diciendo que los sandinistas eran “antisemitas”, para lograr el apoyo de la comunidad judía a los “contras”; Kenneth Bialkin, abogado del millonario traficantes de armas internacional Adnan Khashoggi, que usó el dinero del traficante para comprar armas para Irán mediante los buenos oficios del Coronel Oliver North. Como se recordará, esto fue parte de la negociaciones “armas a cambio de los rehenes” norteamericanos en Teherán. Como se recordará, Oliver North fue absuelto d culpa y cargo, se postuló más tarde a Senador de los Estados Unidos y ocupó una banca en el Congreso - todo por Obra y Gracia del G300

Dentro de los Estados Unidos, la ADL de Bronfman y del G300 servía como 'agent provocateur' dentro de los grupos comprometidos con los derechos humanos, el Ku Flux Klan, los nazis, el movimiento anti-guerra y la ultraderecha paramilitar.

Entre las actividades internacionales están registradas los preparativos antes y después de atentados y asesinatos políticos de la primera ministra Indira Gandhi y el primer ministro Sueco Olor Palme. Indira Gandhi fue asesinada en octubre de 1984, porque se inclinaba hacia la ayuda militar norteamericana, distanciándose así de a influencia soviética. Meses antes del atentado, un grupo “extremista” Sikh la había amenazado de muerte, y había constituido la Organización Mundial Sikh. Esta organización recibió ayuda de la ADL y se ha mantenido en contacto con ella. Surgí Singh, presidente del grupo Sikh es amigo personal de Kenneth Bial-kin, presidente honorario de la ADL.

En febrero de 1986, el primer ministro de Suecia, Olor Palmer fue asesinado por un “extremis-ta” desconocido, quien lo apuñaló en un centro comercial. Aparentemente, todo indica que se trató de una ejecución destinada a impedir que Palmer pusiera al descubierto el masivo tráfico de armas y drogas que estarían realizando los servicios secretos de los EEUU, Gran Bretaña, los Israelíes y los Soviéticos. Esto había llegado a conocimiento de Palmer como consecuencia de una redada a un traficante de armas, ordenada por él mismo, y que le había provisto de una importante cantidad de documentos. Palmer quería poner fin al flujo de armas de industria Sueca al golfo Pérsico, pero al poco tiempo fue convenientemente asesinado. La policía Sueca tenía las pruebas de que la KGB estuvo al tanto del atentado con anterioridad al asesinato.

Se repite el esquema de las muertes acontecidas en momentos claves de la historia, como la del canciller Rathenau, de John Kennedy, de Enrico Mattei, de Omar Torrijos, Indira Gandhi, para mencionar sólo a los personajes de importancia a nivel mundial, sin entrar a mencionar a los cientos de personajes menores cuya desaparición de la escena pública fue atribuida a accidentes, o enfermedades repentinas.

El Círculo de la Droga

Toda la estrecha relación que existe ente el tráfico de droga, la ADL, y sus protectores políticos en los EEUU e Inglaterra está muy bien descrita en el libro que publicó la organización EIR, Executve Intelligence Review, Dope, Inc, (Narcotráfico S.A.) que revela con entera claridad y abundancia de datos, nombres, lugares y fechas, la relación que existe entre las dinastías de familias de banqueros y la conspiración combinada de los servicios de inteligencia de varias naciones, junto a los círculos del crimen organizado. Pero el tema del comercio de la droga es central en las actividades del G300, como también el uso de las organizaciones ecologistas como una herramienta de utilidad invalorable para mantener el estado de dependencia que es necesario para que este comercio pueda prosperar. Por ello, un somero relato de la historia del inicio del “Imperio de la Droga”, o el “Imperio Británico”, echará bastante luz en este aspec-to bastante oscuro de la historia. Esa luz será muy útil para iluminar el camino hacia la Verdad.

De acuerdo a los historiadores que se han especializado en el tema, el asunto del comercio de la droga a nivel masivo se remonta al siglo 15, cuando Portugueses y Holandeses ya realiza-ban el transporte del opio desde la India, donde se fabricaba, hasta la China y otros sitios del sudeste Asiático, donde era consumido. De acuerdo al EIR, “para 1659, el comercio del opio seguía en importancia al de las especias, que servía a su vez como canje para el opio. Ya en 1750 los Holandeses cargaban mas de 100 toneladas anuales de opio a Indonesia”.” El opio era usado principalmente para lograr un objetivo: quebrar la resistencia y la voluntad de los consumidores, que así eran sujetos al trabajo esclavo en la explotación de recursos naturales que eran enviados a la Metrópoli a precio vil.

El objeto ha sido siempre el control de los recursos naturales de los países pobres. Entonces, y ahora, las políticas no han variado sino para ser perfeccionadas. Los ejércitos de ocupación coloniales han sido reemplazados por embajadores, funcionarios de las Naciones Unidas, del Banco Mundial y del FMI, del GATT, y ahora del IPCC, que trabajan de manera mancomunada y perfectamente coordinada con una pléyade de ONGs ecologistas y de los “derechos humanos”, como el WWF, la IUNC, Greenpeace, el NRDC, el EDF, el Sierra Club, Amnesty International, Human Rights Watch, y en general, todas las organizaciones con “Watch” como sufijo.

La Compañía Británica de la Indias Orientales (BEICBritish East India Co.) comenzó su participación en el narcotráfico abriendo una oficina en Cantón, China. Cuando Inglaterra con-virtió a la región de India llamada Bengala – hoy Bangladesh – en una más de sus colonias, el negocio del opio producido allí comenzó a inundar China a través de la oficina de Cantón. La BEIC no había producido muchas ganancias para la Corona hasta que en 1783 Lord Shelbour-ne tomó a su cargo a la BEIC y a Inglaterra y consiguió que funcionaran como una sola unidad que explotara el negocio de la droga y produjese ingentes recursos para la Corona.

Lord Shelbourne concretó alianzas con banqueros, entre ellos con el anglo-holandés Francis Baring, de la firma que le prestaría una fortuna al tirano de Argentina Juan M. de Rosas, y que al no poder devolverlo, intentó pagarle a la Banca Baring con las islas Malvinas – propuesta que los Ingleses declinaron gentilmente aduciendo que las Falklands ya eran de ellos. Una vez que contó con el ingreso del comercio del opio y el apoyo de la monarquía británica, Lord Shelbour-ne “compró en 1873 al Parlamento Inglés íntegro,” y consolidó un poder político y económico pocas veces visto en el mundo.

De acuerdo al EIR, para que Inglaterra recuperase su antigua grandeza, Lord Shelbourne pro-puso “ampliar el comercio de opio y subvertir a los Estados Unidos bajo la bandera del libre comercio. El primer objetivo tuvo un éxito sin par en la Guerra del Opio en China; el segundo no triunfó hasta el Siglo 20.” El tráfico de opio fue política oficial de la Corona Británica, siendo la compañía Jardine Matheson la principal encargada del comercio. Como anécdota curiosa se hace notar que la corona Británica fundó al banco de Shanghai-Honk Kong Bank of Commerce para canalizar las ganancias del opio hacia Inglaterra. El banco tuvo sus siglas
HSBC que mantiene hasta el día de hoy, así como su espíritu de lavador de dinero del narcotráfico.

El emperador de China intentó resistirse a los ingleses, pero Inglaterra le declaró una guerra que ganó de inmediato y le obligó a firmar un tratado de paz por el cual Inglaterra quedaba en control del puerto libre de Hong Kong, que fue siempre la capital del tráfico de drogas de Gran Bretaña. La política oficial de Inglaterra de usar la droga con poder destructivo de la inteligencia y la voluntad para mejorar su comercio, fue idea de Lord Palmerston, quien la introdujo en 1841 en un memorando al gobernado de la India: “...debemos intentar sin pausa, encontrar en otras partes del mundo nuevas aperturas para nuestra industria (opio) … Sin nuesra expedición China tiene éxito, Abisinia, Arabia, los países hindúes y los nuevos mercados de China per-mitirán en un futuro no lejano la ampliación de nuestro comercio exterior.”

En la Segunda Guerra del Opio se repitió el proceso y en octubre de 1860 los ingleses y los franceses sitiaron a Pekín. Una vez ganada esa guerra, los bancos mercantiles y las compañías inglesas establecieron al HSBC que hasta el día de hoy hace de cámara compensadora para todas las transacciones económicas del lejano oriente, vinculadas con el mercado negro del opio, y de su derivado, la heroína. Los ingleses habían logrado controlar así los siete octavos del comercio del opio en China, lo que duplicaron nuevamente hacia 1880. Operaban de la siguiente manera:

  1. Transformaban en adicta a la población elegida “para debilitar la salud de la nación.”
  2. Utilizaban a los militares, cuando necesario, para instalar y proteger al comercio de la droga.
  3. Utilizaban las ganancias para financiar infraestructuras criminales que permitiese llevar adelnate el comercio.

Los banqueros ingleses crearon rápidamente vínculos con los banqueros norteamericanos (cuyo ejército les había ayudado en la última guerra contra los nacionalistas chinos, los Boxers, junto con Portugueses, Alemanes, Franceses, Italianos y Japoneses). El plan inglés de introdu-cir la droga en Estados Unidos como medio de subvertir a su antigua colonia comenzó hacia la década de 1840 con la introducción en la costa oeste de los coolíes chinos transportados por las mismas compañías inglesas que comerciaban con esclavos desde África. Sólo en 1846 ingresaron a EE.UU 117.000 coolíes, en su gran mayoría adictos al opio. Ya en 1862 Lincoln había prohibido el tráfico de coolies, pero la práctica continuó hasta entrado el siglo 20. Para 1875, en Estados Unidos habían 120.000 norteamericanos adictos al opio – además de los cientos de miles de coolíes chinos.

mate Cuando los países de occidente se dieron cuenta de que el problema del opio se había conver-tido en algo inmanejable y de tremenda gravedad para la sociedad, se intentó poner fin, o limi-tar, al comercio del opio –cosa a lo que Inglaterra se opuso con vehemencia. En 1905 se había firmado en La Haya una convención (que los ingleses evadieron con facilidad) y en 1923 se presento a la Comisión del Opio de la Liga de las Naciones una propuesta destinada a lograr una reducción a nivel global del 10% del valor del opio, ya fuese de producción y de consumo. En 1927 las estadísticas oficiales de Inglaterra mostraban que el 20% del ingreso de sus colo-nias en el Lejano Oriente provenían del tráfico del opio. La salud de la economía Británica dependía de la adicción de millones de personas al opio.

La Prohibición del Alcohol

En 1920 ya estaba lista una enorme carga de opio en China y la India, y aunque el transporte al Canadá y los Estados Unidos no presentaba problemas, su distribución si era más compleja. Se hacía necesaria una estructura criminal que distribuyera la droga en las calles de Estados Unidos. Comenzó entonces una campaña en Canadá y los Estados Unidos para prohibir a las bebidas alcohólicas. La campaña fue iniciada y financiada por las nobles familias norteameri-canas que habían sido atraídas a la red británica de drogas. Los Astor, Vanderbilt, Rockefeller, Warburg, etc, financiaron a la Unión Cristiana Femenina de Templanza (WCTU), y lo mismo hicieron muchas fundaciones “filantrópicas” de Estados Unidos.

En Canadá la prohibición duró desde 1915 hasta 1919. En ese lapso, la infraestructura criminal Canadiense de la distribución del alcohol traído de Inglaterra y Escocia, estaba primariamente en manos de la familia Bronfman, quienes habían hecho los contactos necesarios con la Comi-sión Real de Bebidas Alcohólicas de Londres. Todo anduvo sobre rieles y muy pronto la red de traficantes de alcohol estuvo establecida en Estados Unidos, siendo Meyer Lansky una de las figuras clave del proceso. La prohibición del alcohol terminó en 1933, pero el tráfico y la provi-sión de droga continuaron intactos –e ilegales.

A pesar de la inmensa cantidad de dinero que movía la actividad, el narcotráfico recién se vol-vió un negocio espectacular después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se perfeccionaron los mecanismos e instrumentos bancarios y monetarios necesarios para manejar la avalancha de dinero en efectivo ilícito, y se creó el clima cultural para estimular la adicción a las drogas. Los ingleses se habían mantenido en las sombras de estas operaciones ilegales de alcohol y drogas, ya que la heroína que vendieron a Rothstein y Lansky en la década del 20 había sido una operación legal. Lo que los compradores de droga inglesa hicieran con ella no era asunto de los ingleses. También fueron legales la venta del alcohol a los Bronfman y a Joe Kennedy (padre de Jonh F. Kennedy), ya que el destino que los compradores dieran al alcohol era un asunto que se encuadraba dentro de la “libre empresa en acción.”

La cantidad de dinero que maneja el tráfico de las drogas es descomunal. La pregunta que a todo el mundo se le ocurría era: “¿Cómo es posible que $500 mil millones de dólares ilegales pueda mantenerse fuera del control de la Ley?” No hay en el mundo un banco lo bastante grande como para manejar tal cantidad de dinero. De acuerdo a la profunda investigación del EIR “se ha creado un conglomerado bancario y de operaciones financieras internacionales con el único objeto de manejar al dinero sucio.” Y la otra pregunta era, “¿Quién tiene la capa-cidad para crear semejante red internacional bancaria y financiera?” Nuevamente el EIR aclara las dudas: “Las operaciones bancarias Británicas constituyen la única red capaz de manejar el volumen requerido por el tráfico ilegal de cualquier cosa.” Resulta claro que más de 150 años dedicados al comercio de la droga le había dado a la banca británica la experiencia para hacerse cargo de cualquier operación. Simplemente era una ampliación de su antiguo negocio de opio con China. Las razones que expone el EIR para el éxito inglés en el negocio son:

  1. Por haber manejado el negocio durante más de 150 años.

  2. Por ejercer el control de la jurisdicción política de los principales mercados off-shore –cuyos datos contables están vedados a los gobiernos que les dan albergue.

  3. Por el control del comercio mundial de oro y diamantes (utilizado para ocultar las rutas de los flujos ilícitos de efectivo).

  4. Por las sólidas vinculaciones con el crimen organizado y con los funcionarios encargados de controlar el cumplimiento de la ley.

  5. Por sus fluidas relaciones con todos los servicios de inteligencia alrededor del mundo.

Como es público y notorio, la actividad bancaria off-shore se lleva cabo principalmente en las islas de las antiguas colonias Británicas (hoy miembros del Commonwealth), como las Baha-mas y las Islas Caimán que, bajo muy contadas excepciones, están bajo el control de las fami-lias oligárquicas Inglesas. El dinero obtenido ilícitamente en los EE.UU se lava mediante depó-sitos en efectivo en dichos “paraísos financieros”. El lavado lo realiza gente que manejan enor-mes cantidades de efectivo, como los casinos, los hipódromos, clubes deportivos (baseball, basketball, fútbol), cadenas de restaurantes, e incluso grandes supermercados y shoppings.

Una vez que el dinero fue depositado, se hace la transferencia electrónica a un banco en el ex-tranjero, donde se pierde la pista en el laberinto de transferencias, prácticamente imposibles de localizar. Aun cuando los investigadores pudiesen tener acceso a los registros de los ban-cos –cosa que no ocurre. Un ejemplo que ilustra claramente en nivel de corrupción e involucra-miento en el negocio de gente considerada “intachable” u “honorable”, lo proporciona el informe de EIR:

Una pequeña línea aérea, que tiene contratos con la Reserva Federal que le permite entregar cheques con clearing bancario, era sospechosa de entregar estupefacientes a distintos centros urbanos del crimen, Debe recordarse que la Reserva Federal de New York no es una organiza-ción del gobierno de los Estados Unidos, sino que es una organización privada y controlada por el G300 a través de sus personeros. Este asunto nos hace recordar y nos debería “hacer parar las orejas”, al affaire de la línea aérea Southernwinds, de Argentina, que transportó a Madrid valijas con 40 kilos de cocaína, y que está actualmente en plena investigación. Conse-guirá el G300 tapar el asunto? Hay mucho dinero de por medio y, sobre todo, estructuras y equipos de gente que proteger.

La línea aérea norteamericana, por su lado, era en parte propiedad del
Airborne Freight de Seattle, controlada por un banco de New York llamado Allen & Co. Allen era el apellido del banquero inversor de Meyer Lansky, Charles Allen. Un señor James H. Carey, Vicepresidente Ejecutivo del Chase Manhattan Bank, formaba parte del directorio del Airborne Freight. Antes, Carey había trabajado con Richard Hambro, presidente del Hambro Bank, principal banco mercantil de Inglaterra, y en seguida se convirtió en director ejecutivo del First Empire Bank, organización en sociedad entre Hambro y la gran tienda Macy's. El First Empire fue el respal-do bancario de los hermanos Jacob, quienes manejaban una rama del lavado de dinero de Meyer Lansky. Los patrocinantes de Carey en el Hambro Bank, según el EIR “estaban entre los mejor conectados de la elite inglesa: el ya fallecido Sir Charles Hambro, tío de Richard Ham-bro, encabezó el organismo Británico Special Operations Efective (SOE) durante la Segunda Guerra Mundial.”

Hong Kong, Gran Bretaña, y China Comunista

El centro financiero, el cuello de botella del dinero sucio se encontraba en Hong Kong, en don-de el gigantesco volumen de dinero sucio comprimía a la actividad económica legítima. El EIR estima que le dinero que fluyó por Hong Kong en 1978 de $10 billones de dólares. Lo que re-presenta casi el doble del total disponible en esa ciudad. El centro operativo es, como se dijo antes, el Hongkong y Shanghai Bank (el HongShang, o HSBC) que crearon los ingleses después de la Segunda Guerra China del Opio. Según los informes, era el “banco central” semioficial de la Colonia Británica de Hong Kong, y “regula las condiciones generales del mercado, guardando el exceso de depósitos de los miles de bancos menores, provee ser-vicios de redescuentes, etc. El HSBC es el monstruo económico que unifica la producción, el transporte y la distribución del opio en Asia.”

Una de las tareas del banco es financiar anualmente el cultivo de cada nueva cosecha y su adquisición. Cubre, no sólo el valor de la semilla de amapola, sino también el transporte con extensas caravanas de mulas cargueras (camellos en Afganistán) productos químicos (precur-sores) para la elaboración de la heroína, contrabando hasta los puertos de embarque, fuerzas de seguridad privadas y sobornos a funcionarios según se requiera a cada paso del trayecto. Los cultivadores reciben $100 la libra, monto que en la frontera tailandesa se ha elevado a $200 la libra; cuando sale del laboratorio, la heroína ya vale $2000 la libra y finalmente, en las calles de San Francisco o Nueva York llega a alrededor de $2 millones la libra. El HongShang debe asegurar que los fondos para pagar cada nueva provisión anual de heroína a razón de $2.000 la libra, estén disponibles en cada lugar, antes de que el producto arribe a los merca-dos de distribución.

La República Popular China

Aunque la RPC no forma parte de los G300 (no todavía) ha sido una competidora de los ingle-ses en el comercio del opio, desde la asunción de Mao al poder. China nunca dejó de cultivar y distribuir opio, a pesar de haber prohibido su uso interno, pero puso la producción y distribu-ción bajo el control del estado. El periódico de Hong Kong,
Liberation Monthly, informaba en 1989 que “la RPC provee del 80% de la heroína de alta calidad del mercado internacional.” Hacia 1992, se informaba que China era la mayor productora de opio del mundo, con 800 tone-ladas anuales.

Margaret Thatcher, cuando era Primer Ministro de Inglaterra, visitó en septiembre de 1982 al ministro Chino Deng Xiaoping, para consultar sobre el futuro de la colonia de Hong Kong. Lue-go voló a Shanghai para entrevistarse con Sir Y.K. Pao, chino expatriado y caballero del Impe-rio Británico, miembro del directorio del HSBC y el Chase Manhattan Bank, que dirige además a la compañía naviera Hong Kong's World Wide Shipping, la flota mercante más grande del mundo. En su visita a un astillero de Shanghai, Thatcher bautizó un nuevo buque de la flota de Pao, el World Goodwill. Dijo entonces: la Dama de Hierro, “Esta nave es el símbolo de la estre-cha relación entre China, Gran Bretaña y Hong Kong.”

Ya desde fines de los 50s, China había integrado deliberadamente sus asuntos económicos externos con las firmas narcotraficantes británicas más importantes de Hong Kong y Macao, y con las redes chinas de drogas al por mayor y de dinero sucio en todo Oriente. Que Pekín dependía financieramente de Hong Kong no era misterio para nadie. En octubre de 1978, el boletín informativo del Chase, East-West Markets, estimaba que en ese año el flujo financiero hacia el continente chino vía Hong Kong (excluidos pagos por las exportaciones) llegaría a la suma de $2.500 millones de dólares. Este sorprendente reflujo financiero que vuelve a China comunista representa los frutos del programa de Pekín, de más de veinte años de antigüedad, que consistía en circular por las altas esferas del narcotráfico con el acuerdo de los británicos. La política de la China actual es la continuidad de la línea seguida por los chinos corruptos, colaboradores de Inglaterra en el Siglo 19. China ha mejorado su economía, su capacidad de importar bienes extranjeros de primera necesidad, maquinas herramientas, etc, mediante el negocio del opio.

El papel de China en el tráfico de opio fue “descubierto” por Richard Nixon en su viaje de “aper-tura a la China” de 1972, pero fue encubierto por Henry Kissinger (su asesor personal). Nixon quiso oponerse a ello, pero al poco tiempo fue expulsado de su mandato por el famoso y muy oportuno Watergate. ¿Quién proporcionó a los investigadores las cintas donde Nixon hablaba sobre su conocimiento de la operación de espionaje al cuartel general Demócrata? No los Demócratas. Kissinger ha sido, y sigue siendo, el monje negro de la política norteamericana, y estuvo siempre al servicio de la Corona Británica (y al G300, por consiguiente). Tanto es así, que la Reina Isabel II le concedió en 1995 el título de Comendador en la Muy Distiguida Orden de San Miguel y San Jorge, por “los valiosos servicios prestados a la Corona.”

Ya en 1984, Kissinger había dado una conferencia en el RIIA (Instituto Real de Relaciones Internacionales), en la Chatam House, titulada “Reflexiones sobre una asociación: actitudes británicas y estadounidenses hacia una política exterior en la posguerra.” En dicha conferen-cia Kissinger reconoció que en su trabajo en la Casa Blanca (1969-1977), afirmó haber mante-nido mejor informado a la Corona Británica que a su propio departamento de Estado. Kissin-ger también es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), de la Comisión Trilateral, y un asistente asiduo de las reuniones del Grupo Bilderberger.
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Malvinas y Diálogo Interamericano

También recibieron sus títulos personajes varios de la política de Estados Unidos, pero resulta sintomática el título de Sir dado como premio al Almirante Alexander Haig, por notables servi-cios prestados a Inglaterra durante el conflicto armado con la Argentina por las Islas Malvinas. Haig era el “mediador” entre Argentina e Inglaterra. Por supuesto, los Estados Unidos proveye-ron a los cazas Harriers ingleses con los letales misiles “Sidewinder”, sin los cuales no habría podido mantener su superioridad aérea en la guerra. También proveyó abundante y vital infor-mación satelital para la Task Force. El G300 lo puede todo

Esta traición a los principios de solidaridad Interamericana, de unirse en guerra con una país agresor a un miembro de la OEA, quebrando el tratado de ayuda recíproca llamado TIAR, le costó a Estados Unidos un enorme trabajo para recomponer las relaciones con sus "amigos" latinoamericanos que, con toda razón, habían comenzado a desconfiar de la honestidad de los tratados firmados por el Big Brother del norte. Con tal fin, el Departamento de estado fndó una organización llamada Diálogo Interamericano, para lo cual reclutó a lo más granado de la polítquería sudamericana. Así se comprueba que se unieron al plan del Depto. de Estado para "reconquistar" Latinoamérica personajes de una curiosa moral como Gonzalo Sánchez de Lozada, de Bolivia, Henrique Cardoso, Jacqueline Pitanguy, Roberto Civita, y nada menos que Luis Inacio da Silva (Lula), en Brasil. De Perú vemos a Javier Pérez de Cuéllar y Mario Vargas Llosa, de Panama, a Nicolás Ardito Barletta, de Paraguay a Carlos Filizzola, de Uruguay a Julio María Sanguinetti y Enrique V. Iglesias; de Chile a Sergio Bitar, Frenando Leniz, y Gabriel Valdéz; de Colombia a Rodrigo Botero y Augusto Ramírez Ocampo; y por último, de nuestra pobre Argentina, y esto ayudará a explicar algunas cosas extrañas, se ve la presencia de Raúl Alfonsín, José Octavio Bordón, Oscar Camilión, José María Dagnino Pastore y - créanme, la ex diputada Elsa Kelly. [11]

Del lado norteamericano estaba personajes que no le iban en zaga a sus amigos de Latino-américa: Bruce Babbitt, McGeorge Bundy, Jimmy Carter, Henry G. Cisneros, Maurice Ferré (ex alcalde de Miami) y su hermano Antonio Luis, Abraham F. Lowenthal, Robert S McNamara, William G. Milliken, Edmund Muskie, Federico Peña, y una larga, larga lista.

La misión primaria de Diálogo era hacer regresar a las ovejas al redil. El asunto de la abun-dancia y el bajo costo de los recursos naturales de la región, y la facilidad con que eran adquiri-dos no era algo que se pudiera poner en peligro. Ya lo había expresado muy claramente en 1824 el Senador Monroe cuando enunció su famosa Doctrina: "América para los America-nos", y que los demás países de América interpretaron como que ellos estaban invitados a la fiesta. No lo estaban. Ellos (nosotros) eran los camareros que servirían las bebidas. Sucede que los norteamericanos cuando dicen América se refieren exclusivamente a Estados Uni-dos. Lo que a Monroe le preocupaba era la actividad de las flotas inglesas y francesas en Sudamérica y el Caribe, zonas que los nacientes Estados Unidos consideraban su "lebens-raum", su patio trasero, su propiedad exclusiva.

La segunda misión de Diálogo era la destrucción de las fuerzas armadas del continente, la debilitación del sentimiento de nación (en total consonancia con el proyecto de un gobierno Unimundial del G300), lo que llevaría eventualmente a la paulatina rendición de las soberanías por parte de los países. Un importantísimo papel en este aspecto lo juega el movimiento Verde internacional con organizaciones como Survival International y su proyecto indigenista, Greenpeace, y sobre todo el Worldwide Fund for Nature (WWF) con su proyecto de creación de Parques y Reservas Naturales, lo que conseguiría un control sobre la Amazonía Brasilera, Boliviana, Peruana, Colombiana, Ecuatoriana, Venezolana, y de las antiguas Guayanas. El sonado proyecto de la Reserva Yanomami, en la frontera Brasil-Venezuela, es un claro ejemplo que por fortuna no tuvo el éxito que el Príncipe Felipe de Edimburgo creía tener. Había firmado convenios con los dos presidentes responsables de la región: Fernando Collor de Mello y Carlos Andres Pérez. Curiosamente, ambos personajes fueron expulsados algo violentamente de sus cargos y juzgados por corrupción. Con esa clase de gente se juntan los miembros del G300. Dios los cría, y el viento los amontona...



En la Tercer y última parte de este informe, se explicará con todo detalle la manera en que el movimiento ecologista mundial fue creado e impulsado por Inglaterra y el G300 para ser usado como una eficiente herramienta geopolítica. El propósito es consolidar la dependencia del Tercer Mundo y la cartelización de los recursos naturales para uso del G7, los siete países más industrializados del mundo, de donde provienen, casi con exclusividad, los miembros del G300.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Córdoba, Argentina, mayo, 2005

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